
El reciente refuerzo de la capacidad de la Armada en Canarias, con la asignación de los dos primeros Buques de Acción Marítima (BAM) al Mando Naval del Archipiélago, demuestra el gran interés en dotar de una importante capacidad en este ámbito a esas islas, tan fundamentales para nuestro país.
La asignación de los 4 BAM de la primera serie al Mando Naval de Canarias se enmarca en la labor de racionalización logística que está realizando la Armada, que quiere tener basados todos los navíos de la misma serie en una misma base. La incorporación de los nuevos navíos conlleva, además, una completa modernización del Arsenal de Las Palmas para facilitar las operaciones con este complejo y polivalente sistema naval. La racionalización del material ha hecho que los patrulleros P-72 Centinela y P-63 Arnomendi, que estaban basados en el Arsenal, hayan pasado a Ferrol (La Coruña) y Cartagena (Murcia), respectivamente. En el trasfondo de la asignación de los modernos BAM a Canarias está igualmente el aumento de la capacidad de la presencia española en el Atlántico Sur y en África, uno de los continentes claves en el Siglo XXI.






En las últimas semanas se ha incrementado de forma notable la tensión en la península de Corea, después del último ensayo nuclear y la declaración formal de guerra hecha por el líder norcoreano al mundo, excepto China. Todo parece indicar que Corea del Norte ha traspasado todas las líneas rojas y se ha enfrascado en una feroz carrera hacia su autodestrucción.
El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera encabeza un pronunciamiento militar en la Ciudad Condal que le permitirá ocupar el Gobierno hasta enero de 1930. En Primo de Rivera se unen dos influencias; el regeneracionismo de Joaquín Costa, con su cirujano de hierro, y Antonio Maura con la idea de la revolución desde arriba(1). Ambos políticos reformadores se habían ocupado del estado de la Armada española. El primero, en su exposición ante el Congreso de Geografía Colonial y Mercantil celebrado en Madrid en 1883, se mostró partidario de una nueva y fuerte escuadra como medio indispensable para conservar y adquirir espacios coloniales(2). El Programa Naval de la Dictadura de Primo de Rivera se explicitó en los reales decretos de 31 de marzo y 9 de julio de 1926. Conocido con el nombre de Programa Cornejo, por ser del vicealmirante Cornejo el ministro de Marina, intentaba poner fin a los lastres del pasado.
A mediados del pasado enero, el Ministerio de Defensa peruano (MINDEF) informaba, tras un concurso público, haber otorgado un contrato a las empresas El Pacífico Peruano-Suiza y Mapfre Perú para asegurar la Flota de Aeronaves de las Fuerzas Armadas por un monto aproximado de 22,3 millones de dólares. En una nota de prensa, el MINDEF señalaba entonces que la convocatoria, en el marco de la política de transparencia, se realizó en modalidad abierta - a pesar de que se pudo apelar a la modalidad de “Adquisiciones Secretas” al amparo de la legislación vigente, a fin de que pudieran participar todas las empresas aseguradores del mercado. 



A principios de marzo de 1937, en plena Guerra Civil española,las fuerzas navales nacionalistas, auxiliadas por un eficaz espionaje, se encontraban desplegadas a lo largo del Cantábrico, intentando bloquear la costa con ánimo de interceptar la prevista llegada a puertos republicanos de dos buques mercantes españoles, uno propiedad de la Compañía Marítima del Nervión y el oro de la Compañía Auxiliar Marítima de Bilbao, El primero era el Mar Cantábrico al mando del capitán José Santa María, que, procedente de Veracruz, en México, transportaba un importante cargamento de armas. El segundo era el Galdames, al mando del capitán Hilario Urriz, que iba a zarpar de Bayona para Bilbao con 173 pasajeros a bordo y carga general, entre ella tres toneladas de monedas de níquel acuñadas en Bélgica para el Gobierno Vasco.



