La politización de las Fuerzas Armadas venezolanas, lograda tras años de Gobierno del fallecido Hugo Chávez, ha mostrado su lado más amargo y temerario en los recientes comicios electorales. El papel tutelar desempeñado por los militares durante la campaña, y posteriormente en la pírrica y cuestionada victoria de Nicolás Maduro frente a Henrique Capriles, escenifica a la perfección el grado de distorsión alcanzado, el completo alejamiento de la misión para la que, en cualquier democracia, unas Fuerzas Armadas están llamadas.