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Violencia urbana en Uruguay

Una asonada delictiva en un barrio marginal de Montevideo con muertos, heridos y contusos, ha puesto en  serios aprietos a la Policía. Hasta hace pocos años, estos enfrentamientos eran absolutamente ajenos e impensados en Uruguay, otrora un país de bajísima incidencia delictiva. Un muerto, varios heridos (algunos de gravedad), numerosos vehículos destrozados o incendiados, rotura de vidrios y decenas de asaltados es el resultado de una asonada de unos 200 personas, tras la persecución policial de un par de jóvenes delincuentes que habían robado una motocicleta a un repartidor de mercadería, que culminó con la muerte de uno de ellos, un menor de profusos antecedentes. Horas antes, una horda delicitiva había impedido el paso de una ambulancia, agrediendo a sus ocupantes, hurtando equipos e incendiándola, cuando se dirigía a vacunar a personas con dificultades.

En esta ocasión, otra ambulancia fue también incendiada durante los últimos incidentes y su médico responsable duramente golpeado con una barra de hierro, permaneciendo internado. Él mismo ya había sido asaltado en este barrio ("Marconi", próximo al Comando General de la Fuerza Aérea y dominado por el narcotráfico) 20 días antes. Los revoltosos, luego asaltaron un taxi que circulaba por las inmediaciones, hiriendo a su conductor y al pasajero, apedrearon y balearon varios vehículos -inclusive uno de la empresa de electircidad estatal, que llegaba a efectuar conexiones- implantando barricadas con contenedores de residuos, lanzando bombas molotov, mientras disparaban a efectivos de la Guardia Republicana, agredían a bomberos que acudían a combatir diversos focos ígneos y arrancaban trozos de calzada o mampostería para continuar los ataques, inclusive contra fotógrafos y camarógrafos de televisión que cubrían los acontecimientos.

Momentos después, cuando un bus del transporte público trataba de salir del área de refriegas, fue apedreado, rodeado por maleantes, que golpearon severamente a los funcionarios de la empresa y tras asaltar a todos los pasajeros lo incendiaron, lo que desató una huelga relámpago de transporte en esa zona de Montevideo y la decisión de no atenderla hasta que no se brinde una mínima seguridad para hacerlo. Ante el aumento exponencial de la violencia urbana en Uruguay, toda la oposición exige la salida del actual ministro del Interior, Eduardo Bonomi, ya en el cargo desde hace casi 7 años (en los que consiguió equipamiento sofisticado y el mayor presupuesto histórico de la Policía, sin obtener resultados), y algún grado de auxilio militar para luchar contra el delito. (Javier Bonilla)                                                                                                                                                                                                                                                          


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