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Las inundaciones por lluvias torrenciales dejan una vez más numerosos muertos y heridos en el interior de Río de Janeiro y San Pablo

Unos 28 muertos (entre ellos 2 agentes de Defensa Civil) y otros tantos heridos, casi dos mil desalojados en las sierras de Río de Janeiro, en torno a la ciudad de Petrópolis- severamente castigada en 2011, con cerca de la cuarta parte de los casi mil muertos registrados entonces en la región ante otras crecientes- y más de mil desalojados en el estado de San Pablo, constituyen el balance parcial del avance de las aguas ante las  precipitaciones acaecidas en las últimas 72 horas en el sudeste de Brasil.

Más de 250 bomberos (que estiman una docena de vícitmas más en las próximas horas), 90 voluntarios y 500 recolectores eventuales de basura, contratados ayer, están realizando las tareas de auxilio y remoción de escombros o cuerpos, así como liberando de barro y agua los puntos más comprometidos de la ciudad y su entorno inmediato. El regional Centro Estadual de Administración de Desastres monitorea la situación. Se supo que, aunque las alertas sonoras esta vez funcionaron , la construcción reiterada en lugares no recomendados, hizo que muchos predios se derrumbasen sin suficiente antelación como para desalojarlos,y, que aún varios meses después de asignados, continúan trabados unos 30 millones de dólares para obras en la región, por motivos burocráticos menores.

Más hacia la capital , Río de Janeiro, la cercana Duque de Caxías ya desalojó a unas 250 personas, mientras en la propia urbe se temen desbordes, en las proximidades de cursos de agua (por ejemplo en la zona de Cidade de Deus) y en alguna favela ubicada en los morros que rodean la ciudad. Al igual que en 2011, se prevé  que los cuerpos aero policiales, de continuar las lluvias, deban hacerse cargo de buena parte de la situación. Estos acontecimientos podrán acelerar la instauración, ya anunciada, de un nuevo Sistema Meteorológico Nacional, recurriendo a más sensores satelitales, radares , detectores de rayos-que se estaban instalando-y unos 4.000 pluviómetros, frente a los 300 actuales, además de endurecer las normas edilicias.

(Javier Bonilla)


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