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Brasil admite por primera vez nexos entre las mayores bandas de narcotraficantes locales con Hezbollah y otros grupos extremistas de Cercano Oriente

(defensa.com) Los servicios de inteligencia de Brasil  reunieron, finalmente, una serie de indicios que confirmarían que  traficantes vinculados al Hezbollah libanés, el "Partido de Dios", apoyado por Irán, actúan en asociación  con criminales brasileños. Los informes elaborados por la Policía Federal indicaron que estos grupos estaban vinculados a la organización criminal PCC (Primer Comando de la Capital, también acusado de contactos con las FARC) que opera en las prisiones brasileñas, principalmente en São Paulo, con fuertes con nexos en Paraná y Santa Catarina.

En este sentido, el informe pone de relieve el acercamiento de Hezbolláh, de amplia e inquietante presencia en Venezuela (inclusive en grandes áreas rurales e indígenas amazónicas), con traficantes brasileños. A cambio de mutuo apoyo, los delincuentes locales se comprometieron a dar protección a los prisioneros libaneses detenidos en Brasil y a sus pandillas. La noticia de la gravísima  conspiración surgió de un informante policial. La verdad fue confirmada finalmente por inteligencia policial, que no sólo vigila a los sospechosos bajo investigación, también a los miembros de la facción brasileña, que comanda golpes criminales incluso desde prisiones federales y estatales de São Paulo y Paraná (más recientemente, también en Santa Catarina, estado que fue vícitma de decenas de actos vandálicos por encargo semanas atrás).

De acuerdo al informe federal, "la concentración de este tipo de presos ha ayudado aglutinando individuos con intereses comunes,  facilitando el contacto de los grupos terroristas de origen árabe" con esta facción criminal "fuertemente presente en las cárceles del estado de São Paulo" . El documento también dice que los contactos internacionales de los traficantes libaneses "han servido a los intereses del narcotráfico en  Brasil (…), lo que a su vez permite  una situación favorable a los extranjeros dentro del sistema penitenciario, además de garantizar un cierto beneficio en la convivencia carcelaria  para los reos musulmanes ".

A partir de la investigación y conversaciones con informantes que trabajan en la región de la Triple Frontera de Foz de Iguaçu, Iguazú- Argentina- y Ciudad del Este, el sector de inteligencia de la PF confirmó que los traficantes libaneses son los canales abiertos para que la organización criminal obtenga armas en el extranjero, ya que habrían tenido participación en la venta de explosivos presuntamente robados por la facción brasileña. Se identificó la participación de traficantes libaneses en la negociación de explosivo plástico C4, robado en el Paraguay.

La información sobre los vínculos entre las dos pandillas se recopiló después de que el gobierno de Estados Unidos alertara sobre la participación de libaneses en la Triple Frontera vinculados al comercio ilegal de drogas y a la financiación de actos terroristas. En 2006, el informe del Departamento del Tesoro llegó a enumerar nueve personas acusadas de ayudar a enviar fondos a Hezbollah. En ese momento, el gobierno brasileño emitía un subjetivo comunicado- motivado políticamente- negando que hubiera evidencia de que los terroristas actuasen en la región sur del país. En los años siguientes, la DEA,  agencia estadounidense antidrogas, reiteró la acusación. Brasil tampoco consideraba la figura de "Terrorismo" en su Código Penal.

En 2008, dos años después del primer informe de la Tesorería de los Estados Unidos, los servicios de inteligencia de la  Policía Federal sí estaban apuntando a la región. El diario  O GLOBO tuvo acceso a esa parte de los archivos  resumiendo las prisiones de libaneses y los envíos de drogas identificados,  confirmando la asociación  con la banda brasileña.  También se relatan misiones de seguimiento para monitorear a  extranjeros de origen libanés que circulaban entre las ciudades de Foz, Ciudad del Este y Puerto Iguazú, Argentina.

Los documentos recogidos con las listas de nombres y los periodos de alojamiento en hoteles alertaron del riesgo de  ataque terrorista en Brasil. El 28 de agosto de 2008, asegura el informe de inteligencia,  se recibió informes de "fuente aún no comprobada" que un "miembro de una organización terrorista" extranjera estaría viajando a Brasilia para realizar un asesinato premeditado. También existe una descripción de ciertas  acciones en el Puente de la Amistad, en la frontera entre Brasil y Paraguay. En febrero de 2008 la policía detuvo un vehículo en el que viajaban el libanés Mostapha Hamdan  y el sirio naturalizados paraguayo Farouk Sadek Abdou. Este último, justo antes de ser abordado, trató de destruir un documento en el que habían 17 números de teléfono.

En Paraguay, además, no se descartan contactos entre estos grupos y la banda terrorista guaraní EPP, relacionada con las Farc colombianas, además de existir otras fronteras muy  calientes y permeables como Pedro Juan Caballero/Ponta Pora, en el norte paraguayo, limitando con Mato Grosso do Sul- de gran incidencia en el contrabando de drogas a Brasil, o la más tranquila pero estratégica Encarnación/Posadas, limitando con la capital de la provincia argentina de Misiones.

Otra de las áreas limítrofes de observación permanente es, hacia el sureste, el entorno fronterizo uruguayo-brasileño de Chuy, con una mayoría de población sirio-libanesa y palestina, en gran parte simpatizante de grupos extremistas de Cercano Oriente, a los que se apoya económicamente de manera usual.

El gobierno uruguayo también estudia la próxima  llegada, contra la voluntad de todos los partidos opositores e importantísimos grupos de expresión pública, de radicales islámicos provenientes de la cárcel de Guantánamo, sobre cuyos antecentes  y futuro comportamiento existen muy profundas dudas e incertidumbres de todo tipo. (Javier Bonilla)


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