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Turquía, Siria, los kurdos y las leyes de la geopolítica

La evolución de la guerra en Siria ha beneficiado, hasta la actualidad, las históricas aspiraciones del pueblo kurdo de lograr una efectiva soberanía nacional. No obstante, estas ambiciones se enfrentan a dos dificultades fundamentales.En primer lugar, la falta de unidad entre las distintas facciones, tribus y partidos kurdos señala que realmente no existe una única hoja de ruta que defina su posible devenir político. Los 40 millones de personas de ascendencia kurda se encuentran repartidas en cuatro Estados, Turquía, Irán, Irak y Siria, cuyas fronteras fueron diseñadas, hace cien años, por el acuerdo Sykes-Picot. Condicionados por esta realidad geográfica y política, los kurdos han desarrollado, a lo largo de generaciones y según el Estado donde residan, particularidades diferenciadoras como dialectos, afiliación tribal, liderazgo, ideología y experiencia histórica.

 

En Siria, la principal milicia kurda son las Unidades de Protección Popular[i] (YPG), brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD) de fuerte ideología nacionalista. Desde 2015, el YPG lidera las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), una coalición de grupos armados cristianos, turcomanos, sunníes y kurdos que, de momento, no ha tenido ningún choque de importancia con las fuerzas leales a Assad. Hoy en día, el PYD/YPG goza de la rara distinción de ser la única organización que recibe apoyo simultáneo de Estados Unidos y Rusia.

Los vínculos de esta milicia con Washington se fraguaron en 2014 cuando los bombarderos estadounidenses atacaron posiciones del Estado Islámico –o Daesh– cuando se disponía a tomar la ciudad de Kobani. Tras el absoluto fracaso del programa de Estados Unidos para adiestrar y equipar a los rebeldes moderados sirios, los peshmergas –combatientes kurdos– se han convertido en la fuerza más efectiva con la que cuentan los norteamericanos para golpear a los yihadistas del Daesh.

El PYD está ligado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK en siglas en kurdo) que mantiene abierto un conflicto armado con Turquía que desde 1984 ha causado la muerte a casi 40.000 personas. Pero mientras que el PKK está incluido en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado de Estados Unidos, no sucede lo mismo con el YPG. Esta circunstancia ha permitido que Washington proporcione a esta milicia continuo apoyo aéreo en las operaciones de combate y un suministro constante de armas y equipos. Este respaldo ha sido denunciado por el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan para el que: "¡lo hemos probado! Le decimos a los estadounidenses: ¡Es un grupo terrorista!”[ii].

Por su parte, Rusia no ha confirmado su apoyo militar, pero sí el político y ha defendido la presencia de los representantes kurdos en las negociaciones de paz de Ginebra. El PYD mantiene una oficina abierta en Moscú desde el pasado mes de febrero 2016.

Con vistas al fin de la guerra en Siria, los kurdos han estado trabajando en un plan para formalizar la zona semiautónoma que han establecido en gran parte del norte de Siria, que sirva como modelo para un sistema federal descentralizado para todo el país[iii]. Por ello el reconocimiento político y diplomático es esencial para sus objetivos. En cualquier caso, esta posibilidad de federalizar Siria ha sido rechazada firmemente tanto por el régimen de Basher al Assad como por la oposición política.

El segundo obstáculo a las pretensiones soberanistas kurdas reside en que, más allá del apoyo condicionado tanto de Estados Unidos como de Rusia, los kurdos no disfrutan del favor de ninguna potencia regional que sirva de contrapoder a Turquía, su más enconado adversario.

Para el gobierno del presidente Erdoğan, el separatismo kurdo, representado por el PKK, constituye el principal factor de inestabilidad para su país. Entre el verano de 2015, momento en que fracasaron las conversaciones de paz entre el PKK y Turquía, y septiembre de 2016, el rebote del conflicto ha causado la muerte a cerca de 2.000 personas[iv]. En los últimos meses, el país ha sido golpeado varias veces por el terrorismo provocando una ola de exaltación nacionalista.

Aunque los principales actos terroristas han sido reivindicados por el Daesh, el gobierno de Ankara sostiene la vinculación del PKK-YPG en alguno de ellos[v] y asegura que su lucha contra los kurdos está directamente relacionada con lo que ocurre en la vecina Siria. No obstante, es dudoso que el YPG quiera poner en riesgo su valiosa alianza con Washington, lo que ocurriría de llevar a cabo cualquier tipo de actividad terrorista en suelo turco.

En Siria, los kurdos están separados en tres cantones situados junto a la frontera con Turquía. El objetivo último de las SDF sería enlazar los dos que se encuentran al este del Éufrates, Jazeera y Kobani, con el cantón de Afrin, localizado más al oeste. Esto significaría ocupar la franja de terreno de unos 80 kilómetros que los separa. Esta zona que siempre ha sido habitada por tribus árabes, ha sido violentamente disputada por el Daesh y grupos rebeldes aliados de Ankara.

A principios del verano de 2016, el avance de las SDF, en contra del Estado Islámico en dirección Afrin y los choques con rebeldes aliados de Turquía, hicieron temer a Ankara que era posible que se llevase a cabo el proyecto kurdo de crear una entidad política junto a su frontera con Siria. Dado que “la línea roja fundamental de los turcos no es Assad, sino la formación de un Estado kurdo”[vi], Ankara había avisado que no toleraría la presencia de las SDF al oeste del Éufrates. Debido a la renuencia kurda a cumplir con esta condición, el 22 de agosto de 2016, las fuerzas armadas turcas iniciaron la operación “Escudo del Éufrates”, que según lo indicado por el Ministro de defensa de Turquía tiene un doble propósito: "El Estado Islámico debe ser completamente barrido, esto es una necesidad absoluta. Pero no es suficiente para nosotros. La milicia YPG no debe reemplazar allí al Estado Islámico"[vii].

Uno de los cambios más llamativos ocurridos en la escena internacional durante la primera mitad de 2016 es la radical trasformación de las relaciones ruso-turcas, apenas siete meses después de que un cazabombardero de la Fuerza Aérea de Turquía derribase un avión de combate ruso Su-24, costándole la vida a su piloto. A finales de junio de 2016, el presidente turco cambió su postura de no pedir disculpas por el incidente y envió una carta al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el que expresaba su "simpatía y profundas condolencias a la familia del piloto ruso"[viii].

La visita oficial de Erdoğan a Rusia a primeros de agosto de 2016 –la primera salida del mandatario turco después del intento de golpe de Estado del mes de julio– supuso un paso definitivo para superar la crisis abierta[ix]. En estas circunstancias y después de que Turquía hubiese afirmado que estaría de acuerdo con que Assad permaneciese en el poder "durante un período de transición"[x], es probable que Putin y Erdoğan hayan llegado a un entendimiento para salvaguardar los intereses de ambas naciones. Este acuerdo permitiría a Ankara alcanzar sus objetivos en el norte de Siria e Irak sin verse obstaculizada por Rusia –de ahí la intervención militar turca a lo largo de su frontera con Siria– mientras que Moscú tendría el consentimiento turco para que el régimen sirio mantenga el control de Damasco, Hama, Homs y Latakia, bajo la tutela de Rusia e Irán. En otras palabras, se estaría ante el tradicional concepto geopolítico de “esferas de influencia”[xi].

La citada Operación “Escudo del Éufrates” –designación que no deja dudas sobre sus objetivos– constituye uno de los eventos más relevantes del conflicto sirio por la posibilidad de modificar sus dinámicas. Al oeste del río Éufrates, Turquía controla ya un área que ha reclamado recurrentemente que se convierta en una zona de exclusión aérea que, a modo de “buffer”, acoja a los refugiados sirios, lo que evitaría que sigan fluyendo hacia su territorio. En tan solo unas semanas, el ejército turco y sus aliados han obligado al Daesh a retroceder al interior de Siria y en estos momentos se plantea ampliar la “zona de seguridad” más hacia el sur[xii]. Esta área no sería controlada por el gobierno sirio, que mantiene únicamente una presencia residual, sino por el Ejército Sirio Libre y un conjunto de milicias locales.

El hecho de que se estén instalando tendidos eléctricos a través de la frontera turco-siria para suministrar energía a los pueblos recién conquistados puede ser una muestra más de las inequívocas intenciones de Erdoğan de crear el mencionado “buffer”[xiii]. Anteriormente, estas reclamaciones turcas habían sido rechazadas por la comunidad internacional por sus posibles repercusiones negativas.

Aunque el régimen de Assad y Rusia han condenado oficialmente la ofensiva turca, existe la posibilidad de que Damasco y Moscú hayan consentido la invasión. Se especula con un acuerdo que permitiría a Assad tomar Alepo mientras que Turquía lograría establecer una zona de influencia en Siria y así contener las aspiraciones kurdas[xiv]. La reciente visita del Jefe de las Fuerzas Armadas rusas a Ankara no ha hecho más que redundar en esa idea[xv]. Esta maniobra se haría con o sin el beneplácito estadounidense que mantiene a la vez lazos con Turquía, los kurdos y grupos rebeldes en Alepo; todo un rompecabezas para Washington.

Como era de esperar, la ofensiva turca en Siria ha provocado la inmediata reacción de los kurdos que han creado la “Resistencia Nacional Siria”, una nueva milicia que ha prometido resistir a la intervención militar de Ankara[xvi]. En este complicado contexto, las relaciones entre Turquía y sus aliados occidentales de la OTAN se han deteriorado hasta tal punto que el Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, realizó un llamamiento al Gobierno turco a respetar los principios democráticos[xvii] tras la intensa purga que se está llevando a cabo después del golpe militar fallido[xviii]. Sin duda, el decidido apoyo prestado a las SDF, la aparente escasa reacción estadounidense a la intentona golpista y la nueva conexión Putin- Erdoğan han intoxicado la tradicional asociación entre Turquía y Estados Unidos.

Otro motivo de malestar, esta vez con la UE, ha sido la ola migratoria de refugiados sirios que huyendo de la guerra buscan refugio en Europa. El acuerdo alcanzado, en marzo de 2016, para poner fin a la emigración ilegal desde territorio turco ha evitado que, al menos de momento, se profundicen las tensiones diplomáticas entre Bruselas y Ankara.

En resumen, con la guerra en Siria como telón de fondo, la excepcional complejidad de la situación regional plantea un buen número de interrogantes. Sin embargo, la tendencia apunta a que la “realpolitik” se está abriendo paso. Estados Unidos ha tratado de mantener su apoyo a los kurdos en el plano táctico, pero manteniendo los parámetros fundamentales de su alianza estratégica con Turquía. Eso no significa que Washington no contemple la opción federal como la futura forma de organización política del Estado sirio. Por otro lado, es de esperar que Erdoğan, una vez se haya consolidado su poder sobre el aparato del Estado, trate de reducir la tensión con Estados Unidos, aunque manteniendo un hilo de comunicación preferente con Rusia. Su principal objetivo debe ser relanzar la economía que se ha visto dañada por la inestabilidad interna, el terrorismo y la lucha contra los kurdos. Es posible que a medio plazo se habrá un nuevo cauce de negociación con el PKK, en el que los norteamericanos sirvan como mediadores lo que les serviría también para esquivar su posición ambivalente. Aunque a Turquía le interesaría rebajar la inestabilidad, esta posibilidad dependerá del grado de fortaleza política que el propio presidente turco considere que ostenta.

Los kurdos, por su parte, están percibiendo que lo que les diferencia a unos de otros es más trascendental que lo que tienen en común. Además, las tensiones regionales advierten lo difícil que es modificar lo que acordaron Sykes y Picot en 1916. Ante estos dos condicionantes, las ambiciones del pueblo kurdo probablemente se verán reprimidas, como en el pasado, por los condicionamientos geopolíticos.

 

Mario Laborie es Coronel de Artillería y Doctor en Seguridad Internacional

 

Referencias bibliográficas

[i] Se considera que las YPG constituyen el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYG). Para conocer sobre los antecedentes a la cuestión kurda en Siria consultar LABORIE, M. “Los Kurdos y el conflicto sirio”. Documento de Análisis. 52/2012. IEEE. 27/11/2012. Disponible enhttp://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2012/DIEEEA52012_Kurdo...

[ii] “Turkey's Erdogan denounces US support for Syrian Kurds”. BBC News. 10/02/2016. Disponible en: http://www.bbc.com/news/world-middle-east-35541003

[iii] BARNARD. A. “Kurds Hope to Establish a Federal Region in Country's North”. New York Times. 16/03/2016. Disponible enhttp://www.nytimes.com/2016/03/17/world/middleeast/syria-kurds.html

[iv] BILGINSOY, z. “Group: Renewed Turkey-Kurds conflict has killed nearly 2,000” Associated Press. 05/09/2016. Disponible en http://bigstory.ap.org/article//turkey-2-soldiers-killed-clashes-kurds-s...

[v] PESTANO, A.V. “Erdoğan blames Syrian Kurdish PYD for Ankara bombing; separate blast kills 6”. UPI. 18/02/2016. Disponible en http://www.upi.com/Top_News/World-News/2016/02/18/Erdoan-blames-Syrian-K...

[vi] Frase del Almirante James Stavridis, antiguo Comandante del Mando Supremo de la OTAN para operaciones. DOLAN, D. “After sweeping into northern Syria, Turkey faces hard choices”. 01/09/2016. Disponible en http://uk.reuters.com/article/uk-mideast-crisis-syria-turkey

[vii] PAMUK, H.; BEKTAS, U. “Turkey fires on U.S.-backed Kurdish militia in Syria offensive”. Reuters. 26/08/2016. Disponible en http://www.reuters.com/article/us-mideast-crisis-turkey

[viii] “Russia-Turkey Relations: Rapprochement on Russian Terms”. Defense News. 31/08/2016. Disponible en http://www.defensenews.com/articles/russia-turkey-relations-rapprochem-r...

[ix] “Erdogan travels to Russia to reset relations”. AlJazeera. 09/08/2016. Disponible enhttp://www.aljazeera.com/news/2016/08/erdogan-travels-russia-reset-relat...

[x] “Turkey May Agree on Assad Remaining in Power for Interim Period – Reports”. Sputnik News. 10/07/2016. Disponible en https://sputniknews.com/politics/20160710//turkey-assad-syria.html

[xi] ABI, F.A. “Turkey's Syria intervention likely reflects its acquiescence to 'zones-of-influence' agreement with Russia”. Jane's Intelligence Weekly. 12/09/2016

[xii] COSKUN, O.; SEZER, S. “Turkey-backed rebels could push further south in Syria, Erdogan says”. Reuters. 19/09/2016. Disponible en http://www.reuters.com/article/us-mideast-crisis-syria-turkey-erdogan

[xiii] BARNARD, A. “Even Amid Cease-Fire Countdown, Syria’s Conflicts Deepen”. OpCit.

[xiv] “Assad regime, Turkey agree on fighting Kurds in Syria”. ARA news. 30/08/2016. Disponible en http://aranews.net/2016/08/assad-regime-turkey-agree-on-fighting-kurds-i...

[xv] “Russian, Turkish Defense Chiefs Hold Talks On Syrian Cease-Fire”. Radio Free Europe. 16/09/2016. Disponible en http://www.rferl.org/content/russian-turkish-defense-chiefs-hold-talks-s...

[xvi] NATALI, D. “Turkey’s Kurdish Red Line in Syria and the Fight Against ISIL”. War on the Rocks. 14/09/2016. Disponible en http://warontherocks.com/2016/09/turkeys-kurdish-red-line-in-syria-and-t...

[xvii] Hay que recordar que la condición sine qua non para pertenecer a la Alianza Atlántica es el carácter democrático de los Estados miembros. MORELO, C. “Kerry urges Turkey to maintain democratic principles after coup attempt”. 18/07/2016. Disponible enhttps://www.washingtonpost.com/world/kerry-warns-turkey-nato-membership-...

[xviii] Esta purga se extiende, además de militares, a jueces, maestros y opositores políticos. A mediados de agosto se había detenido a más de 35.000 personas y otros 75.000 funcionarios habían sido despedidos. La comunidad kurda en Turquía ha sido la más afectada por la represión. CUPOLO, D. “Voices of Turkey's Purged”. The Atlantic. 19/08/2016. Disponible enhttp://www.theatlantic.com/international/archive/2016/08/turkey-erdogan-...


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