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Submarinos y modernización de los MEKO 140 y 360 de la Armada

Aunque en este periodo los buques del COFS (Comando de Fuerza de Submarinos) han navegado bastante más que en otros tiempos, al igual que el resto de la flota, la situación de la fuerza silente argentina, es crítica. Con solo 1 TR-1700 en servicio ya que el otro sumergible está en CINAR para su mantenimiento mayor y recambio de baterías; y un antiguo sumergible Tipo 209 está más cercano al fin de su existencia que a una operatividad real, el futuro de la especialidad es sombrío. El viejo Tipo 209 Salta llega a su fin operativo y entonces la fuerza naval quedará con solo 2 TR-1700 en servicio, con poco armamento adecuado y una tecnología desfasada.  Así, con un TR-1700 en mantenimiento mayor en  los astilleros CINAR, uno en operaciones y un ya antiguo Tipo 209, el “Salta”, la situación no es precisamente positiva.

La ARA ha desarrollado planes para la conclusión de uno de los TR-1700, el ARA “Santa Fe” que se encuentra abandonado desde hace años, en las gigantescas estructuras  bajo techo,  del astillero que fuera creado ex profeso para la fabricación de submarinos. El MINDEF ha pedido un estudio a empresas germanas, concretamente a Thyssen Krupp Marine Systems,    para analizar la viabilidad del proyecto de terminar este navío.

Un programa de modernización alcanza también a los navíos de superficie MEKO 140 y 360, que implica los esfuerzos de la empresa de investigaciones INVAP, conocida por sus satélites y otros proyectos de envergadura, dichos planes demandan muchos años y todavía no existe ni una firme convicción para ponerlos en práctica,  ni tampoco los medios financieros.

Elemento vital de la Flota de Mar, los destructores de la Clase MEKO 360 y las corbetas MEKO 140, bajo diseño de Blohm  & Voss, tienen una particularidad propia de los años vividos en el país. Sus cascos y elementos básicos se encuentran en muy buen estado, gracias a un aceptable mantenimiento y a que han navegan poco. Pero ya buena parte de sus sistemas electrónicos se encuentran desfasados para las necesidades actuales. La planificación ideada por los oficiales navales implica trabajos de modernización, por un lado en los sistemas de propulsión y mecanismos auxiliares y por el otro en los electrónicos y armamento asociado. No olvidemos que el fabricante británico Rolls-Royce ha discontinuado los modelos de turbinas que equipan a estos navíos, lo que se suma a las dificultades que siempre hubo para la obtención de repuestos de ese origen, obligando a pensar en su recambio.

Los estudios orientan hacia la sustitución por motorización diesel en las turbinas de crucero y estas evaluaciones mencionan que se puede hacer el trabajo en el país e incrementando la autonomía de los buques. Esto no ocurre para las corbetas MEKO 140, que de por sí ya tienen motores diesel, y, en cuanto a la actualización electrónica, seguiría los pasos de las MEKO 360. La propuesta elaborada por la industria nacional para los sistemas de control y sensores es a largo plazo y si no se desarrolla en tiempo prudencial tiene poco resultado. Empresas extranjeras, como Thales y DCNS, han presentado alternativas para efectuar un trabajo conjunto, apelando a recientes tecnologías en radares y sistemas de mando y control. Más allá de las mismas, el misterio rodea a la actualización de estos buques de la Flota de Mar. Ha pasado mucho tiempo sin trabajos efectivos sobre los mismos y las posibilidades se alejan.

 


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