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Según el diario Haaretz, Uruguay expulsó a un diplomático iraní sospechoso de colocar una bomba simulada cerca de la embajada de Israel

(defensa.com) Los trabajos desarrollados  por los servicios de inteligencia uruguayos al descubrir un artefacto explosivo arrojaron el presunto involucramiento de personal de la Embajada iraní. Tras  consultas bilaterales, se decidió expulsar a uno de los altos diplomáticos de la Embajada de Irán, aunque la hipótesis de acciones directa o indirectamente útiles a sofisticados delincuentes comunes de alto nivel aún tienen asidero.

Un alto funcionario israelí informó al diario hebreo que, posteriormente, Uruguay informó a Israel sobre el incidente, aunque  decidió mantener un bajo perfil sobre el asunto- lo que es criticado por la oposición en relación al rigor con que se trata a diplomáticos de otras procedencias- y no publicitar la expulsión del diplomático, inclusive, se estima, dadas las simpatías del canciller Luis Almagro por Irán, donde estuvo largamente destacado.

El 8 de enero pasado, se produjo una pequeña explosión a decenas de metros del World Trade Center Montevideo, un complejo edilicio donde, en el noveno piso, está situada la nueva Embajada de Israel, y en su interior o entorno se hallan diversas instituciones financieras israelíes o vinculadas a las mismas.  Especialistas policiales arribaron al lugar y encontraron un pequeño artefacto que detonó parcialmente. El edificio fue evacuado y la bomba -de muy escaso poder real- neutralizada.

Si bien el artefacto estaba, próximo a otros predios, lejos del edificio,  se evalúa un intento de dañar la embajada o explorar la alerta en materia de seguridad.Otras hipótesis, también atendibles , apuntaban a famosos delincuentes comunes, de alto perfil, planeando tiempos de reacción promediales antes de dar un golpe mayor, ya que se trata de una zona de altísimo poder adquisitivo.

De acuerdo con una denuncia del fiscal  argentino Alberto Nisman, el diplomático y político iraní Moshen Rabbani, habría planeado, en una casona de Montevideo, entre 1990 y 1994, el salvaje atentado contra la AMIA, en Buenos Aires (al que también se sospecha vinculado al traficante de armas y drogas condenado por otros crímenes en EEUU, Monser al-Kassar) , en el que fueron asesinadas 85 personas y 300 resultaron heridas-de las cuales algunas posteriormente murieron- el 18 de julio de 1994.

Según  expertos, Irán y Hezbollah han establecido una significativa infraestructura terrorista en Sudamérica, basada en los inmigrantes sirio-libaneses chiís. Parte de esa infraestructura incluye a las grandes embajadas iraníes que recolectan inteligencia para los ataques y de hecho, la de Uruguay ha actuado de formas polémicas algunas veces, con funcionarios declarando- con tolerancia oficial- la inexistencia del holocausto o actuando en lugar de la (hoy inexistente desde el atentado a la AMIA) embajada iraní en Argentina, y con apoyo de medios de comunciación de extrema izquierda.

El subsecretario de Defensa uruguayo, Jorge Menéndez, dijo , sin embargo, desconocer el hecho. "El artefacto de la forma en la que estaba instalado no tenía capacidad explosiva” y había elementos de carácter electrónico que tenían que ver con celulares, con un MP3 y un cordón detonador sin el iniciador del proceso. Ese cordón detonador no tiene trazabilidad, obviamente es material que importa el Servicio de Material y  Armamento del Ejército,  el único que está facultado para realizarlo para la actividad privada o la esfera pública. No es sencillo hacerse de ese elemento, pero para quien tenga interés no es difícil. Existe una acción con un objetivo profesional determinado” declaró.

Para el vocero del Ejército, Cnel. Yamandú Lessa "Si (el dispositivo) no tiene el iniciador indicado para detonar, no va a hacerlo. Ni siquiera estaba armado". Para el jefe de la Brigada de Explosivos Alfredo Larramendi dijo a la prensa que el falso artefacto "pudo haberse puesto a propósito para medir tiempos de respuesta, ya sea los del Ministerio del Interior, la Brigada de Explosivos o la propia seguridad de la embajada".

Según Larramendi afirmó en 9 de enero, "está claro" que los responsables de la colocación del objeto "quieren saber cómo se trabaja", pero tampoco aludió a la procedencia de los mismos. Para los Bomberos, en la oportunidad simplemente "se realizó una implosión del explosivo sin riesgo alguno."
En tal sentido el artefacto fue "desbaratado" por los especialistas, no "detonado" como dice el periódico israelí. También el el World Trade Center aclaró días atrás ,a través de un comunicado que el edificio nunca fue desalojado.La embajada israelí, recientemente trasladada al complejo, ni siquiera estaba aún en funciones. Otros observadores no descartan que el hecho pueda ser de utilidad tanto a peligrosos elementos antisemitas de creciente actuación en la región como a mediáticos delincuentes comunes responsables de anteriores  operativos cinematográficos en el Cono Sur, algunos, residentes tras larga condena en el exterior, en Uruguay y de los que se sospecha fundamentadamente, no habrían abandonado su vocación, puedan o no , ver con simpatía la acción regional del reconocidamente existente terrorismo islámico. (Javier Bonilla)


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