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Renacen los batallones de reacción inmediata salvadoreños

(defensa.com) El Presidente del Salvador, Salvador Sánchez Cerén, anunció que se establecerá una unidad de reacción especial policial junto con tres batallones de reacción inmediata del Ejército para combatir la violencia en un contexto creciente de amenaza por parte de los pandilleros, quienes en las últimas semanas han lanzado ataques con granadas de mano contra unidades de policía y ataques aislados contra efectivos policiales y militares,  en algunos casos portando armas largas, como M16 y AKM, lo que ha forzado un reequipamiento.

El Gobierno pretende articular una unidad especial de reacción inmediata de la Policía, con unos 1.200 agentes, listos para responder de forma inmediata a las amenazas presentadas por las pandillas en los 50 municipios más violentos del país.  Además, la Fuerza Armada (FAES) proporcionará tres batallones de fuerzas especiales.  Estos nuevos batallones militares estarán integrados por unos 400 efectivos cada uno, aunque se admite que en realidad tendrán una composición versátil y flexible para acomodarles al tipo de misión que les asignen.  El Ministro de Defensa, David Munguía Payés, indicó que la base ejemplar de las nuevas unidades será el Comando de Fuerzas Especiales (CFE), con sede en la Base Aérea de Ilopango, que se compone de tres pilares: el Comando Especial Antiterrorista (CEAT), unidad de rescate y antiterrorista nacional; el segundo pilar es el ahora menos mencionado Grupo de Operaciones Especiales (GOE), compuesto de patrullas de reconocimiento de alcance (PRAL) y de ataque (HACHA), y la compañía reducida de Comandos Navales; y el tercer pilar, el Batallón de Paracaidistas, especialidad que no necesita explicación.  

Existen otras unidades de elite militar que no mencionó el ministro, como lo son los batallones de Infantería de Marina, con sede en Puerto El Triunfo, y el de Comandos de Montaña, con sede en San Francisco Gotera, y precisamente, ambas unidades suplen en rotación a la Fuerza de Tarea Interagencial Cuscatlán, con sede en la Base Aérea de Comalapa.  Es de notar que hará poco más de un mes atrás se habían graduado 52 cadetes del curso de Comando de Montaña en Morazán.  También vale aclarar que un batallón de regulares generalmente se compone de entre tres y cuatro compañías, y cada una de ellas con 160 efectivos.  En cambio, cada uno de los dos supuestos “batallones” de elite mencionados se compone de tan solo una compañía reforzada de unos 200 efectivos.  Aclaramos que tanto el Comando de Fuerzas Especiales, como las compañías de Infantería de Marina y de Comandos de Montaña trata de unidades afinadas en acciones de alto impacto, incursión, invasión, combate y eliminación.

En realidad, existen dos unidades militares especializadas que tampoco han sido mencionadas en esta ecuación y que merecen su puesto y quizás sean más adecuadas a lo que se necesita: La Brigada Especial de Seguridad Militar (BESM), y el Regimiento de Caballería Montada.  La BESM suma unos 1.200 efectivos, distribuidos en dos batallones de Policía Militar y dos de Guarda Fronteras,  que nació en base al Acuerdo N° 59 del Órgano Ejecutivo, de fecha 25 de junio de 1992, que eliminaba la Ley Orgánica de la Guardia Nacional del 25 de septiembre de 1934 y que disolvía a esa policía rural el 30 de junio de 1992.  Las funciones de la PM salvadoreña se limitan a funciones de policía y seguridad interna, aunque sus elementos forman parte de la Campaña Militar Nuevo Amanecer, en apoyo a la seguridad pública.  La BESM serviría de núcleo para la formación de un Cuerpo de tres brigadas de PM con funciones más afines a una gendarmería o cuerpo de carabineros.  

El Regimiento de Caballería permanece como la única unidad motorizada táctica de la FAES.  En realidad, los EEUU adelantaron la mística de la unidad, entrenando a sus elementos y equipándolos con unos 40 blindados  M1151, tratando de mecanizarla con ellos.  Los M1151 son ideales como medios de seguridad, enlace, patrulla, y reconocimiento, pero no son medios propiamente de combate.  Como los otros materiales blindados propios de combate escasos, limitados e inadecuados, lo único que se logró fue la composición de las unidades del Regimiento, en las líneas de los equipos de policía militar (estadounidense) de seguridad motorizada, operando en secciones de tres vehículos cada una.  Esta táctica no está demás en el ámbito salvadoreño.  

Esto no significa que las tareas propias de operaciones de alto impacto no sean necesarias en su momento, pero talvez no en todo momento, y como algo a aplicarse cotidianamente a los 50 municipios eventualmente a ser impactados.  Estas aéreas de alto índice criminal necesitan de presencia y actividades de prevención, así como la imposición de la Ley y en algunos casos imposición de paz.  De cuando en cuando se hará necesario la incursión, choque, asalto, allanamiento y eliminación específica, especialidades propias del CFE.  Actualmente hay poco más de 7.000 militares asignados a tareas de seguridad interna.  

De acuerdo al comisionado presidencial de seguridad, Hato Hasbún, la misión de los nuevos batallones será la de limpieza de pandillas, pero en realidad no está claro cuál será la naturaleza de los nuevos batallones ni cómo serán financiados.  Sí aclaró que la unidad policial sumará solo 200 agentes, y no los 1.200 mencionados antes, y que el contingente militar será de unos 1.200 repartidos en tres contingentes de unos 300 ó 400 hombres cada uno.  El Consejo Nacional de Seguridad adelantó también que su presencia principal se destinará a 10 municipios del país, y de acuerdo al Ministro de Seguridad, Benito Lara, se busca un papel más protagónico del Ejército en tareas de seguridad pública. Por su parte, el Ministro de Defensa señaló que podrían llamarse a los reservistas militares, y que los batallones de reacción militar operarían inicialmente en diez municipios, para luego extenderse a una lista de 50.  (JMAH, corresponsal de Grupo Edefa en Centroamérica)


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