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La Justicia argentina allana el camino para la imputación del Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General de División César Milani, en el caso Ledo

(defensa.com) Daniel Bejas, juez federal N°1 al frente del  proceso penal por la desaparición del soldado riojano Alberto Ledo, que fue visto por última vez con vida el 17 de junio de 1976 en el campamento militar de Monteros, ha dado por válida el acta que Milani había redactado haciendo constar la supuesta deserción de Ledo,  documentación sobre la que se sustenta el requerimiento del fiscal federal Carlos Brito, quien el pasado 22 de diciembre solicitó que el actual Jefe del Ejército fuera imputado en el caso. Según el fiscal, Milani habría falsificado el sumario de deserción de Ledo con la intención, acusa, de ocultar su secuestro y el posterior asesinato, acusándolo también de haber encubierto el supuesto crimen del soldado.

Con ello, se allana el camino hacia la eventual citación de César Milani para declarar como imputado en el caso, si bien puede apelar esta resolución, y la Justicia Federal da por hecho que así procederá, el camino ha quedado despejado para resolver el pedido de citación a indagatoria, que, según el Código Procesal Penal  argentino, es el paso previo para definir la situación del imputado. Según Brito, sin acreditar diligencias ni pruebas, el subteniente Milani decretó que Ledo, que cumplía el servicio militar, había desertado. El fiscal afirma que detectó irregularidades e inconsistencias en el acta firmada por Milani, entre ellas precisa que, en el espacio destinado a precisar la causa del sumario, se advierte una palabra escrita a máquina y tachada (“Accidente”), y la incorporación de otra escrita a mano (“Deserción”).

Asimismo, Milani ha querido ser  involucrado en una causa ante la Justicia que sugiere que podría estar vinculado también con los asesinatos de tres soldados y de un suboficial del Ejército que, ese mismo año, se desempeñaban en la misma compañía que Ledo. El departamento de Prensa del Ejército negó la denuncia a través de un comunicado: "La falsa atribución de dichos ilícitos, demuestran el carácter temerario de la aseveración, pues no se corresponden de modo alguno con la presencia del jefe del Ejército en el lugar y momento de los hechos. [Milani] no se encontraba presente en la provincia de Tucumán, lugar donde ocurrieron los hechos, ya que se hallaba destinado en la provincia de La Rioja, transitando sus primeros meses de vida profesional y cumpliendo actividades técnicas propias de un jefe de sección de construcciones de una unidad del Arma de Ingenieros. Las víctimas, todas ellas pertenecientes al Ejército Argentino, no revistaban en el Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja, unidad en la cual prestaba servicios entonces el suscripto, sino que estaban destinadas en distintos elementos u organismos de la ciudad de Tucumán. No ocupó cargos ni desempeñó, por entonces, funciones de inteligencia, como tampoco estuvo bajo las órdenes de ningún comandante de brigada de la provincia de Tucumán, obteniendo recién la aptitud de inteligencia en 1984, ocho años después de sucedidos los hechos que son motivo de la falsa acusación efectuada".


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