Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian

Grave crisis militar en Brasil tras la firma de un decreto que acota el poder de los mandos militares

(defensa.com) La firma por la Presidenta Dilma Rousseff del Decreto 8515, al parecer olvidado en un cajón de la Casa Civil de la Presidencia durante más de tres años, por el que se limitan los poderes de los jefes militares, delegando a la autoridad del  Ministro de Defensa la firma de actos relacionados con el personal militar, como la transferencia o el retiro  remunerado de oficiales superiores, intermedios y secundarios, pasar a reforma funcionarios activos y de la reserva, las promociones y hasta el nombramiento de capellanes militares, entre otras posibilidades, ha provocado la crispación en el seno de las Fuerzas Armadas.

Hasta el momento, esos  actos han sido firmados por los comandantes militares, recibiendo la cúpula militar brasileña  con "sorpresa", "extrañeza" y "desconfianza" la firma del decreto, publicado en la Gaceta Oficial el viernes pasado, sin haber sido previamente informada . Más allá, el hecho se produjo durante el interinato del  Comandante en Jefe de la Marina, almirante Eduardo Bacellar Leal Ferreira, con el titular del Ministerio de Defensa -Jaques Wagner-fuera del país, lo que provocó un enorme malestar en el jerarca naval, que no era consciente de su existencia y cuya firma digital fue utilizada sin su consentimiento para rubricar el decreto.

El Congreso Nacional, acusó al Ejecutivo de utilizar la norma para dar paso a la interferencia ideológica del gobierno en la formación de los militares, ya que  también deroga el decreto 62 104, que delegaba poderes a los comandantes para aprobar los reglamentos de  las escuelas , los centros de formación y perfeccionamiento castrense. La Casa Civil de la Presidencia informó por su parte que el envío del decreto para la  firma de la presidente Dilma satisfacía una petición de la secretaria general del Ministerio de Defensa,  Eva Maria Chiavon, procedente del ala radical del oficialismo, esposa de  uno de los líderes del autodenominado  Movimiento de los Sin Tierra, Francisco Chiavon, la cual pidió que el mismo fuese firmado antes del 7 de septiembre, Día Nacional de Brasil.

El ministro de Defensa, Jaques Wagner, quien se encontraba en China, cuando se emitió el decreto, también se mostró sorprendido con tal publicación durante su ausencia del país, que tuvo lugar  sin que la cúpula militar siquiera fuese informada. Unas horas más tarde, durante el tradicional desfile del Día de la Independencia en Brasilia, tanto a la llegada como a  la salida de la presidente no  fueron rendidos los honores habituales por parte de los comandantes militares, que permanecieron distantes, a un costado del resto de las autoridades- a excepción de los edecanes y jefes de la Guardia Presidencial,   durante el transcurso de la ceremonia, de la cual Rousseff se retiró minutos antes del pasaje de la Escuadrilha da Fumaça, en medio de manifestaciones opositoras.

Buscando una solución
Para intentar solucionar el problema casi in extremis, el ministro Wagner firmó un decreto interpretativo o reglamentario (de menor peso jurídico) para devolver a los titulares del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea  la facultad de emitir actos relacionados con el personal militar. Aunque Dilma Rousseff se negó inicialmente a revocar el decreto anterior, alegando que causaría un enorme desgaste a su gobierno, ya gravemente afectado por una creciente inestabilidad e impopularidad, finalmente aceptó la alternativa.

El tema  preocupó ampliamente a los  jefes militares, que trasladaron  su insatisfacción al propio ministro, descontento que se suma al que causan las  crecientes y  numerosas tareas asignadas por Wagner a la Secretaria General del Ministerio, Eva Chiavon, que acaban obligando a los comandantes tener que reportar a la misma para discutir temas muy delicados de sus respectivas áreas, donde por lo general existía un canal directo con el ministro de Defensa.

De no resolverse esta crisis ,algunos de los jefes militares habría renunciado, sino todos, ya que en Brasil, al igual que en Chile, las Fuerzas Armadas han sido más duchas y popularmente apoyadas a la hora de poner límites a la constante escalada política anti castrense vigente en los países del Cono Sur en los últimos doce años, notoriamente mayor en Argentina y Uruguay, lo que se traduce también a nivel presupuestal y social posteriormente. En el caso brasileño conviven dentro del bloque gubernista tendencias que van hacia una convivencia correcta con los uniformados con otras francamente intervencionistas, estas de mucho  mayor peso e incidencia en países vecinos. (Javier Bonilla)

Fotografías:
·Dilma Rousseff.
·El ministro de Defensa, Jaques Wagner.


© Copy Right Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.