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El ex almirante Adolfo Baturone alerta del riesgo de falta de medios submarinos al servicio de la Armada española

(defensa.com) Este martes, 17 de febrero, se cumplen 100 años de la creación del Arma Submarina de la Armada española. Con esta efeméride como telón de fondo, el diario “La Opinión de Murcia” publica en sus páginas una entrevista al ex almirante en la reserva, antiguo jefe de la Zona Marítima del Mediterráneo, Adolfo Baturone Santiago.

En relación a la situación actual de la Armada en lo que a su flota de sumergibles se refiere, Baturone asegura que “Es algo completamente desmotivador para todos los submarinistas. Dicen que hay una marina equilibrada, pero no es así, antes había hasta ocho submarinos funcionando y ya sólo quedan tres. Pero lo más preocupante de todo es que, de esos tres que hay, sólo le quedan dos años de vida útil a uno de ellos y los otros dos cuentan únicamente con cinco años más de servicio. Nos quedamos sin submarinos a corto plazo porque sólo se prevé que se fabrique un único S-80 antes de que causen baja. La tropa necesita estar motivada y, haciendo un símil marino, Navantia y la Armada tienen que hacer un esfuerzo para acelerar la maniobra y enderezar el rumbo, porque tengo el corazón partido de ver este panorama tan desolador”

Preguntado por el S-80, el almirante gaditano ha sido especialmente  pesimista: “Ojalá podamos verlo navegar en 2020, aunque todo lo relacionado con este nuevo submarino ha sido una verdadera pena. Es un buen barco, pero hemos tropezado con el diseño. Si hubiese salido como estaba previsto hubiera sido un éxito para nuestra industria naval. Había muchísimos países interesados en comprarlo” , Según Baturano esta perspectiva se habría complicado al modificarle el diseño de la relación manga-eslora.

El Gobierno aprobó el pasado mes de noviembre un incremento de 759 millones de euros para la construcción de los cuatro submarinos S-80 de Navantia, estando previsto que la primera unidad esté lista en 2018. el S-80 es uno de los Programas Especiales de Armamento (PEAs) para los que se articuló un mecanismo de financiación especial a través del Ministerio de Industria, Energía y Turismo que se firmó en 1996 entre este y Defensa. El submarino está resultando más costoso de lo previsto, sobre todo por el rediseño derivado del sobrepeso y por el cambio de planta propulsora. Aunque las cifras varían según las fuentes, el precio estimado de cada submarino S-80 estará en torno a los 700 millones de euros. A la espera de que se confirmen tanto la fecha de entrega como las prestaciones del sistema de propulsión independiente del aire (AIP) definitivo resulta un precio bajo en comparación con los submarinos de propulsión nuclear más modernos. Por citar algunos ejemplos, los submarinos franceses Barracuda de propulsión nuclear y mayor desplazamiento tiene un coste aproximado de 1.500 millones de euros, los SSN de propulsión nuclear estadounidense de la clase Virginia están en torno a los 2.000 millones y los Astute británicos 1.785 millones de euros.

Sin embargo, en comparación con algunos de propulsión convencional de último diseño, el S-80 tiene un precio elevado, por ejemplo los 600 millones de euros por cada submarino de la Clase Dolphin fabricados en Alemania para Israel. Sin embargo las características técnicas y prestaciones del S-80 lo posicionan a medio camino entre ambos tipos de submarinos, ya que se pretende tenga unas capacidades próximas a las de un submarino nuclear oceánico. (J.N.G.)


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