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La Escuela Militar de Aeronáutica de la Fuerza Aérea Uruguaya cumple 100 años

Meses después de que el marino uruguayo Atilio Frigerio obtuviera el primer brevet de piloto militar sudamericano en 1912, en Aviano, Italia, diez oficiales del Ejército conformaron un selecto grupo elegido para ser los primeros aviadores militares uruguayos a formarse en Sudamérica. Entre los integrantes de este grupo estaban Juan Manuel Boiso Lanza, artillero posgraduado en la Escuela de Aplicación de Artillería e Ingenieros Militares de Bélgica   (primer mártir de la Aviación Militar Uruguaya, fallecido en un accidente de avión en Francia, en las cercanías de la  Escuela Militar de Aviación de Port Long, en la ciudad de Pau (Basses-Pyrénées) el 10 de agosto de 1918 , y el Alférez Cesáreo L. Berisso ( futuro comandante de la Escuela de Aviación e importantísimo referente aeronáutico nacional y regional).

 Junto a otros dos jóvenes oficiales, Adhemar Saenz Lacueva y Esteban Cristi, ganaron su estatus de aviadores militares en Argentina y Chile y crearon la Escuela Militar de Aeronáutica (EMA) el 20 de noviembre de 1916. Ya a mediados de 1917 estaba funcionando y preparando nuevos alumnos, con los franceses Paul Castaibert y Marcel Paillette como instructores, junto a un puñado de jóvenes uruguayos. Castaibert construyó localmente –como Jefe de Talleres de la Escuela Militar de Aeronáutica-los primeros aviones de entrenamiento, Castaibert 912,913 y 914, que junto a un biplano Farman  constituyen la primer flota de la misma.

En febrero de 1918, cinco de los nueve alumnos están en condiciones de rendir examen, que se realiza el 18 de ese mes ante la presencia del Presidente de la República Dr. Feliciano Viera. Cuatro logran sortear las exigencias de la prueba, de acuerdo a la Federación Aeronáutica Internacional.  Esta escuela desarrollaba exclusivamente la formación en aviación militar en Uruguay hasta 1935. Muchos tipos de aeronaves europeas fueron usadas durante los años 20 entre ellos alrededor de dieciséis Avro 504K- arribados en 1920- hasta trece Breguet 14, por lo menos cinco Castaibert 80, alrededor de veintiocho Nieuport 27 y otras aeronaves en pequeñas cantidades. Asimismo, en 1927, se construyó el primer avión uruguayo, el “Montevideo”, biplano de 450 HP, con una autonomía de 18 horas, inédita para la época, del  que se fabricaron tres prototipos y con el que se emprendió un raid americano que unió, en la intención de llegar a Nueva York, superada por un incidente y aterrizaje forzoso, Uruguay y Colombia. En 1929, uno de los jerarcas de la EMA, que meses después sería designado director de la misma, Tydeo Larre Borges, junto al francés Leon Challe será el primer sudamericano en unir España y Brasil en un monomotor, un  Breguet XIX con motor Lorraine de 450 HP.

En 1935 la escuela se transformó en el embrión de  la Aeronáutica Militar y cinco unidades fueron creadas, además de varias bases aéreas. Eran típicas de los años  30 y 40 las aeronaves como la Ansaldo SVA (adquiridos mediante colectas populares)  Potez 25, A.2 TOE, Spad 13C.1 y 7, DH82A y los italianos IMAM Ro37, hasta que la posguerra llevó a  la transición hacia aviones de origen estadounidense, que había comenzado en 1937 con 6 Waco JHD. Transportes Beech AT-11 y C-47, SNC-1, numerosos AT-6D y T-6, y bombarderos medianos B-25J fueron usados en este período. La década siguiente comenzó con la entrega del P-51 Mustang realzando notablemente las capacidades  de la Aeronáutica Militar, la cual contaba ahora con 9 Grupos de Aviación y fue oficialmente re designada  Fuerza Aérea Militar el 4 de diciembre de 1952 e independizada del Ejército, meses después, como Fuerza Aérea Uruguaya.

Habiendo funcionado inicialmente en la hoy sede del Comando General de la Fuerza Aérea, “Base Aérea Capitán Boiso Lanza” ubicada en la zona norte de Montevideo, se adquiere finalmente  el predio de 124 hectáreas donde en el año 1928, la “Aeroposta Uruguaya Sociedad Anónima” (subsidiaria de la “Compagnie Générale Aéropostale”), construyera su campo de aviación, al cual llegaban habitualmente pilotos de la talla de Jean Mermoz o Antoine de Saint Exupery. Cabe destacar que ésta empresa llegaría a su quiebra en el año 1931 y sus actividades y líneas desarrolladas en Sudamérica, serían retomadas en el año 1933 por la entonces recién creada “Air France”.

En setiembre de 1937 este aeródromo sería expropiado y adquirido por el Estado de Uruguay por la cantidad de ciento setenta mil pesos, quedando comprendidos en el mismo el campo en sí y todas las facilidades e infraestructura que allí existían. De este modo, se convertiría en la sede de la actual Escuela Militar de Aeronáutica. Los primeros cursos de pilotaje militar para oficiales y tropa desempeñados en este campo se efectuaron a partir de 1938, y el 26 de abril de 1948 se crea el curso de Cadetes. Hacia 1942-1943 se comienza a recibir de USA nuevo material de vuelo, en sustitución de los habituales modelos franceses, ingleses e italianos y gran parte de ese material aéreo, mayormente aviones de instrucción ,entrenamiento, reconocimiento y transporte es desplegado en el Aeródromo Militar General Artigas. Hacia 1947 fue también la base temporal del Grupo de Aviación No.3 con material AT-11 y C-47 ,antes de su traslado al entonces nuevo aeropuerto de Carrasco y nueva sede de la Base No.1.

Entre 1944 y 1975 se sucedieron aeronaves de diverso tipo en la EMA, desde los Fairchild PT -19/23 y 26 hasta los T-6, pasando por los Curtiss SCN Falcon. En la década del 40, la Aeronáutica Militar, por entonces, ya una de las cinco armas del Ejército uruguayo, compró 21 Fairchild PT-19 y 50 Fairchild PT-26, ensamblando finalmente 36 ejemplares de este último.En 1947 llegarían los primeros de hasta 50 North American AT-6 que supo tener en uso la FAU hasta 1988 y especialmente en la EMA ,durante décadas. En los “70 llegarían los Beechcraft Mentor T-34 y los Cessna Mescalero T-41, utilizándose Beechcraft  B-65 para instrucción multimotor.  En el año 2000 se substituyen T-34 y T-41 (estos últimos permanecen como aeronaves de enlace en otras dependencias de la FAU) por aeronaves SF-260 y como multimotores, se destacan uno o dos Beechcraft Baron, ambos modelos, recibidos nuevos, de fábrica, y en 2014 llega el primer planeador LET Blanik.

Además, en 2009 la universidad ORT introduce el primer simulador, basado en aviones Cessna 182 a cargo de los laboratorios de Electrónica y de Simulación y Juegos (GameLab) de la Facultad de Ingeniería, tuvo como objetivo mejorar las prestaciones del simulador para que permita realizar vuelos visuales simulados. Así, el Laboratorio de Electrónica realizó la conversión y modificación del simulador de vuelo, para conectarlo a la nueva interfaz de simulación visual. Por otra parte, el GameLab se involucró en la simulación visual para poder representar los movimientos de los controles del simulador instrumental, modelar el territorio , las bases y los aeropuertos.

En 2012 se inauguró en la Escuela Militar de Aeronáutica, el Simulador de Vuelo Especifico de la aeronave “Aermacchi T-260”, totalmente nacional, a cargo de la firma Thot. La inversión final fue de aproximadamente 15.000 dólares, cifra notablemente inferior a los 500.000 dólares que un equipamiento de este tipo y tecnología hubiese tenido en el mercado internacional. Actualmente posee la capacidad de realizar diversas fases de entrenamiento de vuelo, tales como Emergencias, Transición , Acrobacia, Vuelo por Instrumentos, Vuelo Nocturno y  se incorpora también la fase de Vuelo en Formación.

De modo paralelo se han ido desarrollando los programas de instrucción y entrenamiento tanto para Pilotos como Pilotos Instructores. Para los Cadetes, se han desarrollado diversos programas. Los Cadetes de primer año, una vez finalizada su etapa teórica y de selección, realizarán la fase de simulador de vuelo antes de pasar a  la instrucción en el avión real. Los Cadetes de segundo año, deberán realizar semanalmente misiones de vuelo en el simulador, para no perder el entrenamiento. Los Cadetes de tercer año, iniciarán cada fase de vuelo en el simulador antes de pasar a realizarla en el avión.

En pocas palabras, la carrera se desarrolla en cuatro años lectivos, uno como Aspirante correspondiente al Curso Preparatorio y tres como Cadete del Curso Profesional. Durante el primer año la enseñanza focaliza su interés en la preparación cultural, militar y física, modelando su temple a las exigencias profesionales de la Fuerza. Posteriormente en el Curso Profesional, se le brinda a los futuros Oficiales los conocimientos indispensables que le permiten ejercer sus funciones dentro de la Fuerza Aérea y perfeccionarse en el transcurso de su vida militar.

La Base Aérea Gral. Artigas (SUGA) ubicada en la ciudad de Pando, cuenta con dos pistas asfaltados de 1100 metros por 19 metros cada una y su Torre de Control cuanta con un monitor que duplica gráficamente las operaciones del muy cercano (4 kilómetros) Aeropuerto y Base Aérea de Carrasco, ambos  complejos aeronáuticos casi equidistantes de la también próxima Escuela Técnica de Aeronáutica, centro de formación de aerotécnicos de la FAU. (Javier Bonilla)

Fotografías:
·2 SF-260 retornando a Pando.
·SF-260 EMA.
·Waco JHD de la EMA.
·EMA patio.
·SF-260 sobre Pando.
·SF 260 FAU en Canelones.


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