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El comienzo de un nuevo ciclo

Articulo opinión del anuario industria 2015

Hace doce años un muy ilustre economista de nuestro país me dijo algo que entonces me pareció una exageración: que en España ya no hacía falta invertir más en infraestructuras, ya que su efecto multiplicador sería cada vez más marginal y habría que destinar esos recursos a la industria de defensa. Hoy puedo asegurarles que aquel hombre tenía más razón que un santo y vayamos a las razones.

En primer lugar, existe un consenso en que España debe cambiar su modelo productivo y hacerlo pronto, para evitar que en la próxima crisis tengamos que ser rescatados de manera profunda, si es que para entonces hay alguien lo suficientemente grande para salvarnos. Nuestro crecimiento, con una población en descenso y todavía altas tasas de paro, no va a venir del consumo, sino de las exportaciones con valor añadido y éstas sólo pueden proceder de la industria en general.

En 2015, la industria española tendrá un año excelente gracias al gran esfuerzo de competitividad realizado y a su apertura a nuevos mercados, pero es absolutamente necesario que su peso en nuestra economía crezca de manera muy significativa. Esta tendencia sólo puede alimentarse con una asignación masiva de recursos para innovación, abaratando los costes de energía que nos penalizan, para lo cual debemos ser más independientes energéticamente y con una más agresiva política de apoyo a la exportación que combine aspectos financieros, políticos y culturales.

En segundo lugar, la industria de defensa, aeronáutica y espacial constituye una de las vanguardias tecnológicas de nuestro país y, por tanto, la asignación de recursos de innovación y la generación de nuevos programas tendrán un impacto muy positivo en términos de multiplicador del empleo de calidad y de aceleración del ciclo económico. La generación de nuevos programas con destino a estos campos sin duda será una inversión mucho más rentable que el aeropuerto de Castellón o de Ciudad Real o muchas de las infraestructuras del ladrillo de los años pasados.

Nuestra nación necesita mostrarse como un país fuerte en la esfera internacional, sobre todo ahora que gran parte de sus intereses económicos están fuera de nuestras fronteras. Allá donde estén nuestros mercados y nuestros nacionales allí están nuestros intereses de seguridad y, después de años con inversiones casi desaparecidas, España debe mostrar un cambio de tendencia, tal como Francia ha anunciado recientemente con un incremento de su presupuesto militar. Un país que invierte en la seguridad colectiva es más respetado.

En definitiva, invertir en defensa y seguridad, implicando nuevas tecnologías y fomentando la participación en programas internacionales, será una de las claves de nuestro cambio de modelo. No porque queramos crear un complejo industrial militar, sino porque son tantas las externalidades positivas de estos programas en términos tecnológicos e industriales, que sin duda tendrá una fuerte repercusión en capacidades, como la aviación civil, el espacio, nuevos materiales, fotónica, óptica etc.

Pero para proceder a ese cambio son necesarios algunos ajustes con respecto a lo que se ha venido haciendo hasta ahora. El Gobierno debe incrementar los presupuestos de defensa y de investigación y desarrollo y generar programas realistas de innovación que impliquen riesgos para todas las partes involucradas. Debe además dejar que las empresas se organicen. Cada vez que un gobierno ha metido la mano en la industria de defensa de cualquier país ha sido para dejarla peor que estaba. Sin embargo, sí tiene que ser más activa en cuanto a la defensa de sus intereses nacionales en consorcios en los que tiene participación, como Airbus, que comienza a sentirse cada vez más alemana y francesa y menos española.

También es esencial un decidido apoyo a la exportación. Solo debemos ver qué ocurre a nuestro alrededor, como en el caso de Canadá, que se ha convertido en un gran competidor en los mercados internacionales por la fuerte estructuración del apoyo institucional a la exportación. Creo que ha llegado el momento de revertir algunas decisiones comunitarias que no han permitido ninguna mejora del mercado y que, sin embargo, están perjudicando a los intereses nacionales de cada país. La mejor manera de crear una defensa europea es que sus naciones sean fuertes y no que conviertan la defensa en una mercancía, como los limones o la pesca.

La salida de la recesión y los buenos datos de crecimiento pueden ser un espejismo, si en tres años no hemos sido capaces de generar un nuevo modelo productivo. Generar tres millones de empleos sólo es posible si la economía crece a un ritmo sostenido y esto únicamente va a venir de las exportaciones y de la actividad industrial, que promoverán un empleo de mayor calidad, que sin duda repercutirá en mayores tasas de consumo. Este es el reto y estas mis propuestas.

Enrique Navarro
Presidente MQGloNet
 


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