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El Comando Sur de los EEUU en apoyo a la Fuerza Naval salvadoreña, que sigue falta de capacidad oceánica

(defensa.com) El Comando Sur de los EEUU (SOUTHCOM) ha provisto considerable asistencia material a la Fuerza Naval de El Salvador  (FNES), lo que ha permitido la mejora de tácticas de lucha contra el narcotráfico.  El Ministro de Defensa salvadoreño, David Munguía Payés, declaró que la nación ha logrado interrumpir el contrabando marítimo de drogas, golpeando así al crimen organizado a lo largo de las rutas costeras. Al apoyo del  SOUTHCOM se unen en este éxito el desarrollo del Grupo Conjunto Cuscatlán (GCC), como una fuerza efectiva contra el narcotráfico a lo largo de la costa Pacífica, y las mejoras  operativas de la Fuerza Naval de El Salvador para lograr el monitoreo y traqueo de naves sospechosas.   

El jefe de Operaciones Navales, Capitán René Merino, informó que durante el 2014 la FNES lanzó varias acciones exitosas como parte de la operación LIONFISH II, con la participación de unidades de la PNC. Los narcotraficantes utilizan la costa nacional como un corredor para transportar grandes cargamentos ilícitos; las operaciones habrían detectado que el tráfico de drogas marítimo maniobra desde cinco millas, 15 millas y hasta  a 70 millas de la costa.  

Falta de capacidad oceánica

Sin embargo, como ya hemos destacado, El Salvador carece de capacidades oceánicas y se limita a actuar en operaciones costeras. Sus unidades guardacostas se han visto seriamente limitadas debido a su edad y falta de medios.  Los patrulleros marítimos más modernos son los modelos Swiftships PM-10 y PM11, uno de 65 pies y el otro de 77 pies de eslora, entregados en 1984 y 1985 a la entonces Marina Nacional.  El PM-12 es un viejo patrullero de 82 pies de eslora, donado en el 2002,  después de ser retirado del Servicio de Guardacostas de los EEUU.   Los Camcraft PM6, PM7 y PM8, de 100 pies de eslora, llegarían a mediados de la década de los 70.  El GC5 sobrevivía el conflicto interno, pero perdiéndose al encallarse en el Golfo de Fonseca.  El GC9, un yate convertido en patrullero, desaparecería durante el mismo conflicto interno.  La llegada del BL-01 Arce en el 2002, un viejo tendero de boyas, significó la capacidad de operaciones en mar abierto.  Sin embargo, el navío no pudo ser mantenido y fue hundido en el 2007 para convertirlo en arrecife.    

Todos los esfuerzos por hacerse de navíos guardacostas medios desde los 90 han fallado. A finales de esa década hubo un intento, sin éxito, de hacerse con dos Alcotán R-101 en España.  A principios del 2000 se exploraba la posibilidad de adquirir dos unidades de la clase Protector de Asmar, Chile, que también falló.  Después Taiwán ofrecía dos Hai Ou, pero se decidía entregar fondos al aparato político, dejando a la FNES sin nada.  La Damen entró en juego, pero tampoco se escogió nada.  Se examinaron igualmente ejemplares de la Trinity Marine, con su Patrullero MKV, y después la Swiftships parece haber ofrecido su patrullero 35M.  Aun así, la FNES no ha podido realizar una expansión de sus capacidades oceánicas.

El tráfico de drogas que viaja a los EEUU desde Sur América se ha incrementado exponencialmente a lo largo de la costa Pacífica, sobre todo por la intervención de los EEUU y sus aliados en el Caribe.  Consideremos que en la región Atlántica se cuenta con una serie de estaciones de monitoreo establecidas a lo largo de un sin número de puntos naturales, naves, tecnología de rastreo y otros medios que han forzado a los traficantes a buscar rutas a lo largo del Pacífico y corredores terrestres para continuar con su actividad.  Por otro lado, a lo largo del Pacífico se carece de puntos naturales que pudiesen servir de bases de monitoreo y traqueo mar adentro, dependiéndose solo de lo que se puede colocar a lo largo de la costa, y de los navíos en alta mar, además de los sistemas aéreos.



Apoyo del SOUTHCOM

A pesar que la FNES carece de capacidades oceánicas, no hay duda que la eficacia costera de la Fuerza Naval y el GCC ha sido mejorada a través de varios factores, siendo crucial la asistencia material del SOUTHCOM. Así, la FNES ha sido dotada de unas seis lanchas de cada uno de los tipos Boston Whaler Guardián, Boston Whaler 370 Justice, y SAFE Defender, con sistemas C3I instalados en La Unión y otras puntos, que permiten una gran reacción dentro de las 12 millas náuticas a lo largo de la costa y el Golfo de Fonseca.  No hay que olvidar que el Fuerza Aérea salvadoreña ha sido considerablemente reforzada con aviones A-37B de segunda mano, adquiridos en Chile, y que son activos en operaciones de patrulla e interdicción.  Otro factor ha sido el refuerzo de los últimos dos aviones P-3C Orión del VP-26 a la Base de Cooperación de Seguridad (CSI) de Comalapa, y en apoyo a la Operación Martillo.

Si se permitiera la llegada de la flota guardacostas estadounidense a La Unión podría, tal vez, facilitar el desarrollo económico del área.  El moderno puerto  está muy próximo del aeródromo El Tamarindo, que se espera sea pronto reacondicionado como aeropuerto regional.  Se acaba de precisar la necesidad de ampliar las inversiones y los proyectos paralelos al Puerto de La Unión, y se ha re-planteado la revisión de las condiciones de infraestructura del aeropuerto militar El Jagüey (playa El Tamarindo y al pie del Golfo de Fonseca) para que disponga de capacidad para recibir vuelos comerciales internacionales, y para dar cobertura a la zona oriental y a la infraestructura portuaria.  La realización de esta obra podría también impulsarse con instalaciones apropiadas para albergar un componente de patrulla aérea.  (JMAH).

Fotografías:

1. Patrullero Camcraft y UH-1H. La necesidad y facilidad  de un plafon de aterrizaje es evidente.
2. El USNS Comfort en Acajutla, El Salvador (US Navy).
3. Proyecto del Aeropuerto en El Tamarindo


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