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Su-24 rusos vigilan a la fragata española “Almirante Juan de Borbón” sobre el Mar Negro

Durante las maniobras “Sea Shield 2017”,  que desarrolló la OTAN en aguas del Mar Negro, aparatos de combate rusos Su-24 y Il-38 realizaron un continuo seguimiento de los navíos de la Alianza, entre los que se encontraba el navío de escolta de la Armada española, Almirante Juan de Borbón (F-102). La  fragata española, de la clase F-100 o Álvaro de Bazán, a la que varios tratadistas navales catalogan de destructor, está actualmente asignada a una de las fuerzas navales permanentes de la Alianza, la  Standing NATO Maritime Group Two (SNMG2), que lidera el contraalmirante alemán Axel Deertz.

La SNMG2, que opera normalmente en el Mediterráneo, ha incrementado su presencia en el Mar Negro en apoyo de los países rivereños (Bulgaria, Rumania y Turquía), sobre todo a  raíz de la crisis abierta por Rusia en el invierno de 2014, tras anexionarse la Península de Crimea, que es de mayoría poblacional rusa.

Maniobras como las “Sea Shield-2017”, que han tenido lugar entre los días 1 y 11 de febrero, se han vuelto habituales y se realizan operando en aguas jurisdiccionales de los Aliados e internacionales. Como nos confirman fuentes castrenses, los vuelos sobre aguas internacionales de las aeronaves de la Fuerza Aérea y la Marina de la Federación rusa son frecuentes, para vigilar y monotorizar señales de radar, comunicaciones, etc, de los navíos de la OTAN participantes, como ha ocurrido en esta ocasión.

Aunque bien cierto que este “normalizado juego de vigilancia mutua se ha roto más de una vez, sobre todo en el caso de los navíos de la US Navy que participan en los dispositivos de la Alianza. Así, el pasado  10 de febrero, en el curso del ejercicio Sea Shield,  el destructor que luce en su pabellón las “barras y estrellas” USS Porter (DDG-78) sufrió el acoso de varias aeronaves rusas Sukhoi Su-24, en lo que definió a UNNI News un portavoz de la US Navy, como un vuelo “unsafe and unprofessional,” o lo que vendría a ser en castellano “temerario y poco profesional”.

El DDG-78, que tiene actualmente su puerto base en Rota (Cádiz), según señaló el capitán de navío Danny Hernández, portavoz del mando estadounidense para  Europa y África, se vio envuelto en tres incidentes separados con aeronaves rusas. En una de ellas un Su-24 se acercó a una alta velocidad, superior a los 900 kilómetros, en un vuelo rasante de unos 90 metros de altitud, acercándose a sólo 90 metros del destructor.

Las aeronaves más frecuentes en estos incidentes son los citados Su-24M, que posiblemente procederían de la Base Aérea de Saki, sita junto a la localidad de Simferópol (Crimea), una instalación asignada a la Flota del Mar Negro y sede del Regimiento de Aviación Naval de Ataque Independiente nº43. Esta unidad naval está actualmente en proceso de cambiar estos veteranos bombarderos, asignados a misiones de ataque naval, por los más modernos cazabombarderos Su- 30SM, a los que no tardaremos en ver en las proximidades de los navíos de la Alianza. (Julio Maíz Sanz)

Foto: Bombardero ruso Su-24, durante una pasada realizada al USS “Donald Cook” en abril 2016. Foto US Navy


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