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El Poder Aéreo en los conflictos de nuestro tiempo: Rápido, flexible y rentable.

Hace unos cuantos años, dirigido por la Conferencia de Jefes de Estado Mayor del Aire Europeos (EURAC), se publicó un estudio sobre la contribución del Poder Aéreo a la Seguridad y Estabilidad del mundo. Se trata de un documento que ha sido editado, en España, por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Defensa.  Dado su interés, publicamos una parte del mismo:

De todas las formas de fuerza militar, el Poder Aéreo es el más difícil de medir o incluso de expresar en términos precisos.
Estas palabras de Winston Churchill son tan ciertas como lo eran hace 50 años, con el añadido de que ahora hay que incluir también la utilización del espacio, los misiles de crucero, los misiles balísticos de largo alcance, los vehículos aéreos no tripulados o incluso, a diferencia de los tiempos de Churchill, los helicópteros. Con la diversidad de ingenios aéreos capaces de desplazarse a través del aire y del espacio, y las posibilidades que cada uno de ellos puede ofrecer a las operaciones militares, no resulta sorprendente que sea tan difícil acuñar una definición precisa del Poder Aéreo. Esta dificultad se debe en parte a la tendencia que existe a basar la posible definición en la tecnología, cuando en realidad sería mejor representar el Poder Aéreo como una filosofía general; hay incluso quien llega a definir el Poder Aéreo como un estado mental.

Foto: Distintos modelos de cazabombarderos de los aliados de la OTAN, hace años, propósito en todos ellos: alcanzar una rapidez de respuesta frente al potencial enemigo.

El Poder Aéreo de una nación no está compuesto exclusivamente por los elementos bélicos de la Aviación y tampoco es una parte exclusiva de las Fuerzas Aéreas. Es más bien una actividad de carácter global, tanto civil como militar (basada en la tierra, el mar, el aire y el espacio), comercial y privada, existente y potencial. Así, el Poder Aéreo puede considerarse como un rompecabezas en el que las diversas piezas representan vehículos aéreos, misiles, armamento, personal (tripulaciones, mantenimiento y apoyo), aeródromos, repuestos mecánicos y lo esencial garantizar que existan suficientes piezas de repuesto para el rompecabezas, al objeto de mantener una constante aplicación de la fuerza durante las operaciones militares y de efectuar las reposiciones que sean necesarias.
Parte de la confusión existente sobre el Poder Aéreo se debe a que, en el pasado, se han utilizado los términos Poder Aéreo (Air Power) y Guerra Aérea (Air Warfare) de forma indistinta. La guerra aérea podría definirse como la aplicación práctica del Poder Aéreo, una aplicación informada en todo momento por la doctrina del Poder Aéreo. Al centrarse en su empleo práctico, la Guerra Aérea está orientada hacia los medios y la doctrina.

CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES
Llevar a cabo con éxito operaciones militares en defensa o apoyo de intereses nacionales e internacionales depende de las características inherentes a todas las fuerzas militares. Las características fundamentales comunes a dichas fuerzas son las siguientes:

La interacción de estas características genera numerosas capacidades militares. Entre ellas, la visibilidad, la capacidad de respuesta, la concentración, la penetración, la permanencia, la precisión y la letalidad, son inherentes al Poder Aéreo y, en opinión generalizada, son las más relevantes en la actual situación geoestratégica. Aunque algunas de estas características y capacidades son comunes a los Poderes Terrestre, Marítimo y Aéreo, el Poder Aéreo se beneficia además de ser capaz de utilizar la altura y el tiempo; esta doble ventaja potencia sus capacidades en una medida considerable. Para ilustrar este planteamiento, a continuación se examinan cada una de estas características:

Velocidad. Una característica del Poder Aéreo cada día más importante en nuestro nuevo mundo es la velocidad. La eficacia de unas fuerzas militares permanentes cada vez más reducidas se basa en el tiempo de alerta. Ahora bien, la Historia demuestra que este tiempo no siempre es el deseable, e incluso a veces se pierde debido a los prolongados procesos de decisión inherentes a nuestras democracias y a la preocupación sobre los efectos de escalada no deseables que puedan causar las medidas de movilización. Esto podría incluso empeorar en el futuro, cuando las amenazas sean menos nítidas y existan otros asuntos que exijan simultáneamente decisiones de los gobernantes. Así pues, el tiempo de reacción será el factor crucial en todo tipo de operación militar, ya sea de combate, humanitaria, de mantenimiento de la paz o de rescate. El Poder Aéreo moderno puede ser proyectado en cualquier momento, en cuestión de horas si fuese necesario, hacia cualquier parte del globo. Una vez tomadas las decisiones correspondientes, el Poder Aéreo puede desplegarse con rapidez.  Entablado el combate, la velocidad permite al Poder Aéreo cumplir eficazmente su misión en unos plazos de tiempo mínimos. Simultáneamente se reduce al mínimo el tiempo de exposición a las armas del adversario ya que, por ejemplo, los aviones y los misiles pueden desplazarse a grandes velocidades dentro del territorio enemigo. Esta gran velocidad garantiza que las operaciones se realicen con tanta rapidez y en tantas direcciones distintas, con independencia de los obstáculos, que el adversario se encontrará en una gran desventaja. Sus opciones estarán limitadas, perderá la iniciativa y quedará a la expectativa.

Foto: Fairey “Sword Fish’ en primer plano, y “Sea Vixen” al fondo. La acción de los primeros, por sorpresa, contra la flota italiana en la Segunda Guerra Mundial, le dio un golpe de muerte a la “Regia Marina”

Alcance. El alcance, cualidad que se deriva de la autonomía de vuelo y de la capacidad para emplear la altura, permite a los aviones trasladarse a largas distancias y hacer patente la voluntad política de un país o de una coalición. Incluso sin necesidad de desplegarse, el Poder Aéreo puede utilizarse con eficacia gracias al reabastecimiento en vuelo, lo que contribuye a que los medios aéreos permanezcan relativamente inmunes a los ataques que el enemigo efectúe contra las bases de origen.
En casos de gestión de crisis, el alcance es también relevante cuando es crucial operar desde fuera del territorio de las partes combatientes, al tiempo que se participa en medidas de contención o se efectúan misiones para obtención de información mediante vigilancia, reconocimiento o alerta temprana. Gracias a esta característica, el Poder Aéreo tiene el potencial de operar simultáneamente en los tres niveles básicos de la guerra: estratégico, operativo y táctico. No obstante, el mayor efecto del Poder Aéreo se deriva de su empleo para conseguir objetivos estratégicos.

Movilidad. Gracias a su inherente movilidad, el Poder Aéreo puede emplearse con una libertad de acción y a una velocidad que a otros medios militares les resulta imposible o muy limitada. Esta movilidad permite al Poder Aéreo operar prácticamente desde cualquier lugar que disponga de un aeródromo y desplazarse a cualquier lugar donde sea factible el aterrizaje. Además de su especial adecuación para operaciones de combate, la movilidad también autoriza operaciones de apoyo para el transporte de tropas, material y armamento, a zonas de combate o restringidas. La movilidad del Poder Aéreo constituye la base para el despliegue rápido de los distintos Ejércitos fuera de su zona de operaciones.

Flexibilidad. Aunque todas las fuerzas militares tienen un cierto nivel de flexibilidad inherente, lo que permite emplearlas en una serie de cometidos diversos, el Poder Aéreo puede utilizarse simultáneamente en todo el espectro de las operaciones militares; desde acciones en tiempo de guerra en las que se utiliza el armamento para destruir objetivos del enemigo, hasta misiones humanitarias en las que el Poder Aéreo ha demostrado ser un factor clave cuando se trata de levantar asedios, transporte aéreo, lanzamiento de alimentos o medicinas y evacuación de heridos y enfermos. A este respecto, la situación en Bosnia ha demostrado una vez más la validez del Poder Aéreo, donde ha sido utilizado para los siguientes cometidos: hacer respetar las Zonas de Prohibición de Vuelos; ejecutar maniobras coercitivas sobre tropas terrestres en conflicto; realizar operaciones ofensivas limitadas para hacer respetar las zonas de exclusión de armamento pesado; y proporcionar ayuda de carácter humanitario dentro de la zona en conflicto. A menudo, estas operaciones se realizaban de forma simultánea y utilizando los mismos efectivos, bien mediante una nueva asignación de cometidos de una misión a otra o bien, en casos extremos, dentro de la misma misión. Este nivel de flexibilidad operativa y libertad táctica es típico del Poder Aéreo. Las crisis pueden aumentar o disminuir en gravedad dentro del espectro total de las operaciones militares en plazos relativamente cortos. El Poder Aéreo puede prestar su apoyo a misiones de transporte con fines humanitarios y, casi al mismo tiempo, estar disponible para llevar a cabo una respuesta militar que demuestre la voluntad política de una coalición para hacer cumplir su mandato. Los medios aéreos no necesitan interrumpir su acción en una operación y reagruparse para emprender otra, maniobra extremadamente arriesgada y complicada para las fuerzas de superficie.

Interacción de las características fundamentales. El Poder Aéreo no es una prerrogativa de las Fuerzas Aéreas, ni debe ser identificado exclusivamente con una rama concreta de las Fuerzas Armadas; puede formar parte de la Fuerza Aérea, del Ejército de Tierra, de la Armada o de la Infantería de Marina. Antes de ofrecer una visión más detallada de las capacidades esenciales del Poder Aéreo, conviene dedicar unas líneas a ilustrar la interacción de las características.
Al no verse entorpecido por obstáculos terrestres ni por las fuerzas de superficie (tierra o mar), el Poder Aéreo posee una notable capacidad ofensiva directa contra intereses vitales y centros clave del enemigo, generalmente bien custodiados en la retaguardia. Además, es importante resaltar que esta capacidad del Poder Aéreo puede contribuir positivamente a todo tipo de operaciones de paz y humanitarias.
La velocidad, el alcance, la movilidad y la flexibilidad, dan al Poder Aéreo la capacidad exclusiva para desplegarse conforme evolucione el desarrollo de una crisis. Este nivel de reacción también es aplicable al despliegue de plataformas de vigilancia y reconocimiento, tan necesarias para la valoración política y militar del desarrollo de crisis y conflictos. Además, en diversas circunstancias, las características del Poder Aéreo proporcionan opciones para estabilizar una crisis en desarrollo o una situación política en proceso de deterioro, con el fin de ganar tiempo suficiente para la recopilación de información y la adopción de las medidas necesarias.

Foto: El EF-2000 “Eurofighter” pesó fuerte en el balance militar aéreo de comienzos del siglo XXI (Foto: Luis Rico. ARM/ET).

Además, las características de velocidad y alcance proporcionan al mando militar la capacidad de explotar el importante factor tiempo y, consecuentemente, emplear al máximo el decisivo factor sorpresa. La sorpresa causa conmoción, confusión, desorientación y desmotivación en el enemigo. Durante muchos años la sorpresa ha sido el factor fundamental de las operaciones ofensivas. Los medios aéreos son especialmente adecuados para conseguir el efecto sorpresa en los diferentes niveles de la guerra. Así, las operaciones aéreas a baja cota y alta velocidad, con respeto estricto del silencio radio, son muy efectivas para conseguir una sorpresa táctica. Además, el empleo de la sorpresa reduce el número de expuestas al fuego de las defensas enemigas gracias a lo inesperado de la acción.
Otra consideración importante es la libertad de maniobra que confieren el alcance y la movilidad. Dicha libertad de maniobra puede además potenciarse mediante la utilización del reabastecimiento en vuelo, lo que permite un alcance casi ilimitado.
Gracias a su inherente flexibilidad, el Poder Aéreo puede alcanzar simultáneamente objetivos estratégicos, operativos y tácticos. El Poder Aéreo puede participar al mismo tiempo en diferentes operaciones de gestión de crisis, y puede aplicarse simultáneamente en diversos puntos dentro del mismo teatro de operaciones, contra diferentes tipos de objetivos y en distintos niveles de un conflicto, como es el caso de las operaciones de ayuda humanitaria y de imposición de la paz. La realización de tales operaciones es una aplicación típica del Poder Aéreo.

CAPACIDADES DEL PODER AEREO

Las características fundamentales que se han descrito anteriormente y su interrelación confieren al Poder Aéreo las siguientes capacidades:

Visibilidad. La presencia de fuerzas militares es una demostración de la voluntad política y una forma válida para la gestión de crisis. Así, la visibilidad del Poder Aéreo puede ser un instrumento de gran valor en la gestión de una crisis. La aparición de aviones de combate y su característico sonido pueden ser reconfortantes o perturbadores, según la tarea que se les haya asignado. Con el único efecto de su presencia, la moral de las tropas y su voluntad de combatir pueden ser afectadas.

Rapidez de respuesta. El Poder Aéreo puede adaptarse a cualquier situación política y militar gracias a su disponibilidad inmediata, que abarca alertas en sus bases de origen, preparación para el despliegue o alertas en el aire, fuera o incluso dentro de una determinada área de operaciones. Los estados de disponibilidad del Poder Aéreo pueden mantenerse durante plazos bastante prolongados, aunque en el caso de alertas en el aire los costes son relativamente elevados. Sin embargo, la disponibilidad de las Fuerzas Aéreas es inherente a su esencia y, por tanto, la rapidez de respuesta puede conseguirse con muy pocos costes adicionales. Cualquier cambio en la situación militar o, especialmente, en la política puede ser respondido con una adecuada actitud y la correspondiente acción militar por parte del Poder Aéreo. La rapidez con la que el Poder Aéreo puede ser desplegado y empleado le convierte en un instrumento militar especialmente adecuado para la gestión política de crisis.

Foto: Los norteamericanos hicieron un amplio uso, en Vietnam, de su fortaleza aérea aunque pagando un alto precio en aeronaves y tripulación, incluso en tierra. Esta fotografía corresponde al ataque, con morteros, contra la base aérea de Tan Son Nhut, cerca de Saigón, el 20 de abril de 1966, en el que 33 aviones fueron destruidos y siete militares resultaron muertos.

Concentración. Las características del Poder Aéreo le permiten una rápida concentración de la fuerza. Esta capacidad hace que pueda satisfacer cualquier necesidad, desde un ataque puntual de precisión hasta la utilización de una potencia de fuego masiva sobre áreas extensas, o defender ciertos efectivos (transporte aéreo, tropas terrestres) contra posibles ataques aéreos y, en parte también, terrestres. Aplicado con fines defensivos, el Poder Aéreo puede ser concentrado en el tiempo, en el espacio y en sus cometidos contra un ataque enemigo, a fin de obtener la ventaja de combatir localmente en superioridad numérica.
La capacidad para concentrar rápidamente el Poder Aéreo en una zona determinada, dentro o fuera del teatro de operaciones, suele disuadir a cualquier agresor potencial de concentrar sus fuerzas para atacar una zona abierta no protegida. En una situación de baja densidad de fuerzas, donde las fuerzas de primera línea de defensa terrestre en el teatro de operaciones se encuentran en inferioridad y sólo pueden retrasar, pero no detener, una invasión masiva de fuerzas enemigas, una capacidad de contra concentración del Poder Aéreo aliado será, en muchos casos, el requisito previo para el éxito de cualquier operación.

Precisión. Antes, el Poder Aéreo podía utilizarse con la precisión de un martillo de fragua; ahora, con la de un florete. Esta capacidad del moderno Poder Aéreo ofrece ventajas muy concretas en todo el espectro de los posibles conflictos, especialmente en aquellos recién iniciados en los que los daños colaterales pueden agravar la situación. Las Municiones Guiadas de Precisión (PGM’s), junto con los actuales sistemas de reconocimiento, vigilancia y adquisición de blancos, son contribuciones decisivas del Poder Aéreo para conseguir el objetivo político estratégico. Esto también es aplicable a las misiones humanitarias y, de forma muy especial, a la protección de tropas terrestres que operen al amparo de un mandato de imposición de paz y que, por ejemplo, sean objeto de un ataque en zonas próximas a personal civil. En tales circunstancias, la utilización de PGM’s puede ser un factor decisivo para poder mantener una situación favorable sobre el terreno. En zonas cartográficamente mal señaladas, el Poder Aéreo es capaz de volar hasta una posición determinada, siempre que se disponga de las coordenadas de la misma.
Con elementos de alto poder de penetración en territorio enemigo, tales como aeronaves de baja detectabilidad y misiles de crucero, casi se puede garantizar la destrucción de objetivos enemigos de gran valor, siempre que se requiera y esté justificada una acción ofensiva. Esto minimiza el número de salidas necesario y las propias pérdidas, lo que equivale a optimizar los costes y reducir los riesgos.
En tiempos en que las coaliciones ad hoc pueden ser muy frágiles, es de la mayor importancia aplicar de forma eficaz el poder militar reduciendo al mismo tiempo el número de bajas del bando agresor, una capacidad típica del moderno Poder Aéreo.

Foto: Lo que no pudo ser: el “ATX” español.

Letalidad. El considerable abanico de armas ofensivas actualmente disponible permite al Poder Aéreo satisfacer una gran variedad de necesidades operativas. Por ejemplo, tiene capacidad para destruir, neutralizar o incapacitar un amplio espectro de objetivos. El Poder Aéreo no sólo tiene la capacidad de penetrar rápida y profundamente en zonas a las que otros medios no pueden acceder, sino que tiene también la capacidad de seleccionar sus blancos con gran precisión y exactitud. Además, la tecnología armamentística actual permite dar un paso decisivo: la neutralización de un objetivo durante el tiempo que se desee.

Penetración y Permanencia. El Poder Aéreo puede operar de forma eficaz dentro y fuera de las áreas de operaciones. En caso necesario puede lograrse una penetración rápida y profunda en áreas inaccesibles para las demás fuerzas militares. En estas incursiones es posible proteger los efectivos aéreos por diversos medios, desde tecnología de baja detectabilidad y medidas electrónicas hasta la autoprotección activa, Incluso cuando se requiere una penetración en profundidad, el Poder Aéreo, especialmente las plataformas tripuladas, tiene la capacidad para reaccionar de manera flexible ante cualquier modificación de las circunstancias, en ruta o en la zona del objetivo asignado.
Posiblemente, uno de los argumentos más convincentes a favor del Poder Aéreo actual es sin duda el mínimo número de bajas y pérdidas de aeronaves que sufrieron las fuerzas de la Coalición durante el Conflicto del Golfo. Hay que tener en cuenta que hoy, cuando los medios de comunicación están continuamente presentes en las zonas de crisis, la aceptación pública de pérdidas propias ha disminuido considerablemente. Los gobiernos tienen que ser capaces de hacer valer sus decisiones políticas con el menor número de víctimas. El Poder Aéreo moderno tiene esta capacidad en la mayoría de los conflictos. Como consecuencia de ello, se ha incrementado de forma notable la capacidad de sostener y apoyar las operaciones, incluso en crisis de larga duración.


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