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Aviones de combate de la Fuerza Aérea de Chile

La flota de aviones de combate de Chile, compuesta por F-16 y NN F-5 Tigre III, está consolidada. Lo confirman las prioridades que el actual Comandante en Jefe tiene para la institución que comanda. En primer lugar desea obtener el visto bueno y los fondos necesarios para reemplazar el satélite Fasat Charlie, cuya vida útil terminó a fines de 2016. En segundo lugar está abocado a la incorporación de un modelo de avión de transporte mediano, como el C295 o similares. Esto último puede verse retardado o complicado con la aparición de la necesidad de combatir incendios desde aeronaves de ala fija. Los estudios están en desarrollo y pueden verse afectados por una nueva orientación del gobierno que comienza en marzo. Por otro lado, tanto el gobierno saliente como el entrante, hacen énfasis en las capacidades polivalentes de las instituciones armadas. En cuanto a la Fuerza Aérea, eso significa aeronaves con capacidad de transporte principalmente.

La flota nacional se verá beneficiada por la decisión de la USAF de extender la vida útil de sus 300 F-16C/D Block 40-52 hasta más allá de 2048. El programa denominado  “Service Life Extension Program” (SLEP) permite aumentar de 8.000 a 12.000 Horas de Vuelo Equivalentes o EFH por sus siglas en inglés. Este programa apunta sólo a la parte estructural del avión y aún no hay pronunciamientos de la Fuerza Aérea respecto a su interés en incorporarlo a sus aeronaves. Al respecto cabe recordar que la flota chilena se compone de 10 aviones Block 50 y 36 MLU, estos últimos comprados a Holanda.

Se ha comentado la intención institucional de iniciar próximamente, específicamente durante el período del siguiente Comandante en Jefe, un esfuerzo por modernizar la aviónica de las unidades, esto también incluiría el radar. Evidentemente y por tratarse de modernizaciones en el mediano a largo plazo, se puede pensar que se intentará lograr una solución semejante al llamado F-16 Block 70 especificado para la India. Esta alternativa incluye un radar AESA, del tipo AN/APG-80 de Northrop Grumman, además de mejoras en Data Link, navegación precisa por GPS y un sistema automático para evitar colisiones con el terreno. Respecto al material F-5 Tigre III, lo más probable es que se trate de reemplazar por más aviones F-16, lo cual no sería de la más alta prioridad pues la aeronave cuenta con sostén logístico.

Fotografías:

·F-16 Block 50 de la FACH

·Radar AN/APG-68(V)9, la última versión de la familia de radares que operan los F-16 chilenos.


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