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¿Será exportable el futuro VCR 8x8 del Ejército de Tierra?

Cuando aún se desconoce la fecha de inicio de fabricación del Vehículo de Combate de Ruedas (VCR) 8x8 del Ejército de Tierra, o los sistemas que incluirá cada una de las versiones en su configuración definitiva, el Ministerio de Defensa sienta las bases para una posible exportación futura del producto resultante.

A modo de ejemplo, en fechas recientes, las dos adjudicaciones protagonizadas por el vehículo blindado 8x8 Boxer del consorcio ARTEC (recordemos que fue uno de los candidatos para el programa español antes de la selección del Piraña V en 2015), tanto en Australia como en Reino Unido han incluido aspectos relativos a la exportación del sistema de armas desde el país comprador, incluyendo la participación de las empresas locales en el proceso.

En el caso del programa español, la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, apostó desde el principio por una arquitectura modular y abierta que facilitase en el futuro su posible exportación, adaptándolo a los requisitos y capacidad económica de cada usuario.

Por ejemplo, el desarrollo del sistema de misión de Indra está basado en el STANAG 4754 “NATO Generic Vehicle Architecture (NGVA)”, de tal manera que la apuesta por un enfoque de “sistemas abiertos” supone una reducción del tiempo y coste de integración de cambios en la plataforma, mejorar la integración de subsistemas, la modularidad y la escalabilidad mediante especificaciones de interfaz abiertas, se optimiza la obsolescencia y permite la incorporación de componentes de terceras partes, lo que supone de hecho ampliar la base de suministradores en el área de recambios y subsistemas. Se requieren menos habilidades para el operador y un entrenamiento más ligero. De esta manera cada potencial comprador podrá integrar sus sensores, sistemas de armas, comunicaciones y sistemas de mando y control según sus prioridades técnicas o industriales mediante el concepto “plug and play”.

En cualquier caso las tres empresas que forman la Unión Temporal de Empresas (UTE) como son General Dynamics European Land Systems – Santa Bárbara Sistemas, Indra y SAPA tienen la condición de Autoridad de Diseño. De esta manera cuentan con la capacidad para exportar autónoma y soberanamente el conjunto, las partes o subsistemas. Cualquier Sociedad de Propósito Específico que se forme al efecto tendrá la posibilidad de exportación de sus sistemas, en línea con la Política de Defensa del Ministerio de Defensa, sobre todo en la modalidad “Gobierno a Gobierno”.

Algunas dudas

La plataforma será previsiblemente el Piraña V de GDELS-SBS, sin embargo las especificaciones introducidas por el usuario final y la puesta en marcha de varios programas tecnológicos de los que nos hemos venido ocupando, alejan al VCR 8x8 del modelo original, configurando un sistema de armas con diferentes versiones cuyo coste unitario final está aún por determinar.

Fuentes del sector consideran que diferentes factores están afectando negativamente a la “exportabilidad” del VCR 8x8. En primer lugar la adaptación a los requisitos técnicos e industriales nacionales encarecerá previsiblemente el precio respecto al Piraña V “de serie”. En segundo lugar, el fabricante original, General Dynamics Land Systems está mejor capacitado para fabricar y comercializar sistemas de este tipo, habiendo cosechado numerosos éxitos, sirva como ejemplo el reciente LAV-FSV de Arabia Saudí. Estaría por ver en qué condiciones competiría la versión española con otros productos del grupo matriz y de qué unidad de negocio sería la iniciativa comercial. De conseguirse exportar el vehículo y/o los sistemas nacionales desarrollados, sería una forma de que el Ministerio de Defensa recuperara parte de lo invertido en el programa.

Por último, la complejidad, la apuesta por una fase de reducción de riesgos tecnológicos y sobre todo la incertidumbre financiera, está alargando el nacimiento de un sistema de armas que era necesario ya en 2007. Por ello no pocos afirman que habría sido más razonable adquirir un sistema “de mercado”, incluso el mismo Piraña V, sin introducir tantas variaciones, o adquirir un lote “interino” de sistemas que permitiera paliar las necesidades más acuciantes antes de la llegada del vehículo definitivo y que de paso sirviera para evaluar la plataforma en condiciones reales.

Al menos, una vez esté en servicio el vehículo en nuestras Fuerzas Armadas, habrá un importante número de empresas nacionales que hayan adquirido o ampliado sus conocimientos y que participarán en su sostenimiento durante su vida útil. Estas se han capacitado en el diseño, fabricación o integración de subsistemas para vehículos de combate, sistemas de armas, de protección, sistemas de misión, de mando y control, sensores u otros que las pondrán en buenas condiciones para comercializar las soluciones desarrolladas al amparo de este programa, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Se trata de una estrategia similar a la puesta en marcha años atrás en el área de la construcción naval militar, donde la industria nacional se limitaba básicamente a la fabricación de los cascos mientras que compañías extranjeras suministrabas los principales sistemas. Sin embargo, la capacitación de algunas de empresas al amparo de programas nacionales ha supuesto la nacionalización de la verdadera “parte del león” de una plataforma, como son los sistemas (de armas, de comunicaciones, de mando y control…). Esto no solo ha permitido incrementar la participación de empresas españolas en programas nacionales sino la obtención de éxitos exportadores en programas de construcción naval completos o proveyendo sistemas a constructores de terceros países. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El Piraña V en HOMSEC 2015 (autor)


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