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Los Pizarro Fase 2 prueban su armamento y su simulador de duelo

Los vehículos de combate de infantería y Caballería Pizarro de la denominada Fase 2 que se están incorporando al Ejército de Tierra han probado recientemente tanto su sistema de armas principal como el simulador de duelo que incorporan de fábrica. Estas pruebas han tenido lugar en el marco del ejercicio Egida que se desarrolló en el campo de maniobras de San Gregorio según ha recogido la Edición Digital del boletín Tierra del Ejército de Tierra español.

De esta manera los Pizarros han podido poner a prueba con munición real el cañón Mauser de 30 mm. que constituye el arma principal de este vehículo. Fueron tres de estos vehículos del Regimiento “Saboya” nº 6 de la Brigada Extremadura XI con base en Bótoa, Extremadura, concretamente el batallón “Cantabria” I/6 los elegidos para realizar esta prueba dado que han sido las primeras unidades en recibir el Pizarro en su versión mejorada.

Entre los tres vehículos realizaron un total de 300 disparos, habiéndose realizado parte de estos el pasado 10 de noviembre coincidiendo con la visita de una comisión de Fuerza Terrestre encabezada por su jefe, teniente general Gómez de Salazar. Con ello dio comienzo la segunda fase del ejercicio, centrada en el adiestramiento de los batallones.

Simulador de duelo

También se probó el nuevo simulador de duelo que viene preinstalado en los Pizarro Fase 2. Gracias a ello se reduce a la mitad el tiempo de montaje y permite que la propia tripulación del vehículo pueda completarlo, sin necesidad de contar con el apoyo de personal del segundo escalón, como ocurría hasta ahora. Se soluciona así la principal complejidad del simulador como era la instalación de los cables de conexión, que ahora quedan permanentemente instalados en el interior de la torre del vehículo.

La Fase 2 del Pizarro

El proceso de entrega de las primeras unidades del Pizarro Fase dos comenzaron en diciembre del año pasado con las primeras unidades entregadas al mencionado batallón “Cantabria” I/6. Se trata de las primeras entregas del lote previsto de 117 vehículos de esta segunda fase, cantidad reducida frente a los previstos 212 vehículos que originalmente se iban a adquirir de este vehículo para complementar a los 144 de la Fase I. Esta reducción ha sido provocada por los sucesivos recortes presupuestarios que ha sufrido el Ministerio de Defensa en los últimos años, fruto en gran parte de la crisis económica.

Por tanto, el Ejército de Tierra dispondrá finalmente de 261 de estos vehículos de combate de infantería (VCI) entre las dos fases, habiendo versiones de combate de infantería o caballería, de puesto de mando, de observador avanzado, de recuperación de combate para zapadores.

La Fase II del vehículo incluye gran número de mejoras sobre el diseño original. Para empezar se trata de un vehículo ligeramente más grande ya que tanto la longitud como la altura se han incrementado pasando de 6,9 m. a 7,1 y de 2,6 a 2,7. El incremento de anchura se debe a la adopción de unos faldones protectores de los costados de mayor grosor que aportan mayor protección y una firma térmica más reducida.

Los cambios en el exterior continúan con un portón trasero de nuevo diseño así como la disposición de las zonas de almacenaje en la torre. El interior de la torre ha sido rediseñado presentando una disposición nueva orientada a una mayor ergonomía. Se han reemplazado el calculador balístico, la unidad de control y el mando del jefe del vehículo así como las pantallas de presentación de datos del jefe y del tirador.

El conjunto mecánico se ha cambiado, incluyendo la sustitución del motor MTU 8v 183 TE22 de 600 cv por el mismo motor MTU 8V 199 TE20 de 710 cv. que porta el Ulan, el “primo” austríaco del Pizarro, surgidos ambos del programa ASCOD.  Junto al nuevo motor se ha cambiado la transmisión Renk que portaban las primeras versiones por la nueva transmisión SAPA SG-850 de la que nos hemos ocupado en defensa.com por sus avanzadas prestaciones.

Como resultado el peso del vehículo se ha incrementado y la capacidad de combustible se ha reducido de 610 a 555 litros de combustible lo que supone una menor autonomía.  Las modificaciones introducidas requerirán que se formen de nuevo sus conductores para adaptarse a las nuevas prestaciones y disposición del vehículo. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Pizarro probando su armamento durante el ejercicio Egida (E.T.)


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