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El Museo del Aire finalizó la restauración de su avión anfibio PBY Catalina

Tras casi un año de trabajos de restauración y ser repintado, el Museo de Aeronáutica Astronáutica “estrena” de nuevo su avión anfibio PBY Catalina, el más conocido de los hidroaviones (aunque a partir de la versión PBY-5A pasaron a ser anfibios) de tipo hidrocanoa de reconocimiento y antisubmarino con el que contaron los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

El Consolidated PBY Catalina es uno de esas aeronaves, que como el Ju-52, el DC-3, o el Spitfire, se pueden definir como legendarias, tras cobrar un gran protagonismo durante el mencionado conflicto global, y continuar su carrera sobre todo realizando operaciones civiles durante décadas, sobre todo en función de avión apagafuegos. Aunque España nunca adquirió dichas aeronaves, si sufrió múltiples incidentes con los que operó Reino Unido y los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente con los basados en Gibraltar y Agadir (Marruecos) respectivamente, que darían para llenar un largo artículo.

El 7 de julio de 1943 uno de los Consolidated PBY-5A Catalina de la United States Army Air Force (USAAF) el que tenía la designación, o BuNo. 08122, fue internado, tras aterrizar por error en el entonces territorio español de Sidi Ifni, creyendo  el piloto que estaba en el  Protectorado francés de Marruecos, en aquel momento bajo control Aliado, durante un vuelo de despliegue que debería de finalizar en Malta.

Tras ser reparado fue trasladado en octubre de aquel año por una tripulación mixta, bajo supervisión española al aeropuerto de Barajas (Madrid). En 1944 fue adquirido a los Estados Unidos por un importe de 100.000 dólares, según un artículo de la revista oficial de historia del Ejército del Aire, Aeroplano.  En 1951 fue puesto en vuelo, tras recibir la matrícula del Ejército del Aire DR.1-1 y la numeración de fuselaje 66-1 y posteriormente la definitiva 74-21. Inicialmente voló encuadrado en la Escuela Superior de Vuelo de Matacán (Salamanca), para luego, tras ser sometido a revisión en la Maestranza Aérea de León, ser asignado a la Zona Aérea de Baleares, en concreto al 51 Regimiento de Hidroaviones de Pollensa (Mallorca), pero debido a que el avión hacía agua estuvo basado en el aeródromo de Son San Juan. En diciembre de 1954 sufre un accidente al salirse de la pista, y tras tramitar su baja se desguazó, como era la costumbre en aquella época dada la escasez de aluminio.

El Museo del Aire gestionó la incorporación de otro PBY-5A a mitad de los noventa, que sirvió en su última etapa en tareas de extinción de incendios, y que se incorporó el 12 de febrero de 1996, tras pintarle las matrículas que uso aquel primer Catalina. Dicho aparato, el BuNo 46596, tras operar con varias matrículas canadienses y estadounidenses, en su última etapa en servicio se utilizó como apagafuegos en España operado por la compañía SAESA. En este último periodo activo, utilizó las matrículas civiles españolas EC-314 y EC-693, hasta que fue trasladado desde la zona civil del aeródromo de Cuatro Vientos, primero a la zona militar de esta instalación, y luego remolcado al anexo Museo, cedido por dicha empresa.

Recordar que el Museo de Aeronáutica y Astronáutica permanece cerrado durante todo el mes de agosto, aunque sin dejar de trabajar, estando realizando actualmente la restauración de otras aeronaves, que iremos presentando desde nuestra web. (Julio Maíz Sanz)

 

Foto: El PBY Catalina, totalmente vuelto a pintar.


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