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Las instalaciones del INTA en El Arenosillo afectadas por el incendio de Doñana

El incendio que se desató la noche del sábado 24 en el paraje conocido como La Peñuela de Moguer y que se ha cobrado 8.486 hectáreas quemadas y cuantiosas pérdidas materiales y ambientales en el entorno de Doñana ha afectado seriamente a las instalaciones del Centro de Experimentación de El Arenosillo (CEDEA) del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). El Instituto nos ha confirmado que en estos momentos se están valorando los daños y trabajando en la recuperación de los servicios generales como prioridad principal para poder recuperar la actividad en el menor tiempo posible.

Aunque el fuego se ha llevado por delante importantes instalaciones y equipos empleados por el INTA en sus trabajos, nos informan de que afortunadamente las tareas de limpieza preventiva que se habían realizado en el campo y el trabajo de los profesionales, en especial los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han evitado un desastre mayor. 300 de estos militares especializados ayudaron a las unidades de bomberos para poder controlar el incendio. Hay en marcha un plan para reparar los equipos y las instalaciones que se han visto dañadas y poder restablecer los servicios que se han visto afectados lo antes posible.

En las instalaciones del CEDEA en Huelva el INTA lleva a cabo gran número de pruebas que van desde la evaluación de equipos y sistemas de armas, a la certificación de aeronaves, los entrenamientos con sistemas como radares, misiles o cañones, aeronaves tripuladas o no tripuladas. La actividad comenzó ya en la década de los sesenta con el lanzamiento de cohetes y en la actualidad se beneficia de disponer de un espacio aéreo segregado de gran tamaño, lo que lo hace muy atractivo para pruebas de todo tipo. De ahí que se cuente con gran número de equipos de telemetría y sensores, material sofisticado y por tanto de gran valor económico.

Un poco de historia

El Centro de Experimentación de El Arenosillo (CEDEA) tiene sus orígenes en un acuerdo de cooperación entre la NASA y la Comisión Nacional de Investigación del Espacio (CONIE) Española, en 1964. La NASA requería de España un emplazamiento para instalar un campo de lanzamiento de cohetes meteorológicos con los que estudiar la dinámica estratomesosférica, es decir, la variación del viento y la temperatura en los primeros 100 km. de altura. En 1965, la CONIE encargó al INTA crear, organizar, operar y mantener un campo de lanzamiento de cohetes para cumplir los objetivos de dicho acuerdo. El lugar elegido fue ‘El Arenosillo’, por su posición geográfica y sus numerosos días al año de cielo despejado.

La NASA cedió equipos radar y meteorológicos y rampas de lanzamiento para cohetes Judi Dart. El INTA agregó los medios para el lanzamiento de cohetes Skua. El campo entró en servicio en octubre de 1966 con el lanzamiento de prueba de un cohete de sondeo. Estas actividades continuaron en los años siguientes.

Desde 1966 hasta 1974 se lanzaron 321 cohetes de sondeo. Entre 1975 y 1994 se lanzaron 236, en línea con la tendencia internacional a disminuir estos lanzamientos en beneficio de la investigación y del desarrollo de satélites. Pero, sobre todo, El Arenosillo se convirtió en un campo de lanzamiento de cohetes internacional para estudios muy diversos y en distintas capas atmosféricas, con la presencia de numerosos organismos de investigación europeos y norteamericanos. El INTA, por su parte, lanzó prototipos de cohetes propios (INTA 255, INTA 300, INTA 100).

Hoy en ‘El Arenosillo’ se desarrollan tres líneas de trabajo claramente diferenciadas, por un lado, el fomento de las energías renovables, para lo que se dispone de un laboratorio donde se llevan a cabo ensayos y proyectos que fomenten ese tipo de energías. Por otra parte, ensayos atmosféricos, que son llevados a cabo aprovechando el entorno privilegiado del Centro y por último, lanzamiento de cohetes de sondeo, área que ocupa el mayor porcentaje de la actividad a través del CEDEA.

El propio INTA realizó el pasado 29 una campaña de vuelo sobre la zona quemada, empleando sensores AHS y CASI (sensores hiperespectrales aerotransportados). En la imagen, captada por el CASI, la vegetación viva se muestra en rojo.  ( José Mª Navarro García)

Fotografías:

·La zona de El Arenosillo antes del incendio (INTA)

·Los daños analizados por el propio INTA (INTA)


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