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Inauguración de la estatua del marino español Blas de Lezo, un retrasado reconocimiento a los defensores españoles y colombianos de Cartagena de Indias

(defensa.com) El 15 de noviembre el emérito Rey de España, SM Juan Carlos I,  inauguró en la madrileña plaza de Colón el monumento dedicado al teniente general Blas de Lezo, el heroico marino español del siglo XVIII nacido en Pasajes (Guipúzcoa). Un auténtico héroe de España, apodado Medio hombre  porque se quedó cojo, tuerto y manco por sus múltiples heridas en combate, y que murió invicto tras múltiples batallas.

Pero si por una gesta destaca el marino es por la protagonizada en la defensa de la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia), frente a una poderosa flota y fuerza de desembarco británica en 1741. Tal y como destacó durante la inauguración el embajador de Colombia en España, Fernando Carrillo Flórez, Blas de Lezo tuvo como “gran mérito el no amedrentarse por la superioridad numérica” de los británicos. Así mismo el diplomático, durante su intervención en el acto, destacó la participación en la batalla de los indígenas de la zona.

En total unos 600 arqueros, integrados en la exigua fuerza del marino español compuesta por 2.830 defensores, apoyados por cinco navíos de la Armada, que hizo frente a una fuerza de 180 navíos de la Royal Navy y 25.000 hombres. Los arcos y flechas que utilizaban los milicianos cartageneros estaban a años luz del armamento usado por los británicos, pero su habilidad y conocimiento del terreno fue una pesadilla para la fuerza de desembarco que proyectó el almirante inglés Vernon contra la ciudad caribeña.  Una acción conjunta de los defensores españoles y colombianos, que como afirmó Carrillo: “cambió la historia de Colombia, de Iberoamérica y de España”.     

Esta estatua constituye una reparación muy tardía de esta heroico marino por parte de España, que solo en los últimos años  ha reivindicado la figura de Lezo, lo que contrasta con aptitudes como la de Reino Unido, que muy poco después de su muerte alzó la estatua de su héroe naval, el almirante Nelson, en el centro de Londres. Mientras al otro lado del Atlántico, al marino español se le considera en Colombia un héroe nacional, y su estatua, situada frente al cartagenero Castillo de Santa Catalina, lleva muchos años alzada y es uno de los símbolos de la ciudad caribeña.

Recordar que la desproporción de fuerzas en Cartagena de Indias era de tal naturaleza que el almirante inglés, Vernon, estaba tan seguro de su victoria que mandó acuñar unas monedas en las que aparecía de Lezo de rodillas ante el británico. Desgraciadamente para el británico y su poderosa  fuerza el intento de invasión de la ciudad se saldó con una aplastante victoria española. El Reino Unido trató de ocultar el desastre como si fuera un episodio marginal, y apenas se menciona en sus libros de historia esta derrota.

De Lezo murió meses después de aquella gesta, en septiembre de 1741, a consecuencia de la peste provocada por los cuerpos insepultos, en su mayoría británicos. Además sin otorgarle los honores que le correspondían, tras sufrir las intrigas palaciegas durante las cuales el envidioso Virrey acusó a de Lezo de haber desobedecido sus órdenes durante la defensa de la plaza.    

Jaime Muñoz Delgado, almirante jefe del Estado Mayor de la Armada; Íñigo Paredes,  presidente de la Asociación pro Monumento a Blas de Lezo; y Ana Botella, la alcaldesa de Madrid, se cerró con un breve acto militar protagonizado por parte de una compañía mixta integrada por dos secciones de Infantería de Marina y una de Marinería.
Texto y fotografías: Julio Maíz Sanz.


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