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Hablamos con el coronel Javier Romero, al frente del contingente español en Irak ahora relevado

El reloj no marcaba todavía las siete de la mañana del domingo día 20 de diciembre cuando aterrizaba en la madrileña Base Aérea de Torrejón de Ardoz el Airbus A310 del Ejército del Aire llevando a bordo al último grupo de los miembros de la Brigada Paracaidista BRIPAC “Almogávares” VI, que acaban de ser relevados en Irak, donde han participado en la operación “Inherent Resolve” que, entre otras misiones, tiene la vital tarea de formar al ejército iraquí que lucha contra los terroristas del Daesh.

En línea con la mejor tradición de los ejércitos de España, entre estos últimos 54 militares españoles llegaba el que ha sido Jefe del contingente español, hasta el relevo producido el pasado 15 de diciembre, el coronel Francisco Javier Romero Mari, el 2º Jefe de la BRIPAC.  A pesar del largo viaje, iniciado casi 48 antes en la Base “Gran Capitán” sita en Besmayah (Irak), en el que se voló primero en los helicópteros del US Army desde la localidad iraquí a la capital del país, Bagdad, y desde allí a la Base Aérea de Incirlik-Adana (Turquía) a bordo de un C-130H Hercules del Ejército del Aire, traslado al que se sumó el viaje en el Airbus, incluida una escala en Alicante, el experimentado mando respondió a su llegada a Madrid a varias preguntas de nuestro medio.

Hemos estado trabajando en Besmayah con un programa que ya estaba definido, que abarcaba periodos de instrucción que duraban entre cuatro y seis semanas. Así, diariamente se coordinaba que se iba hacer el día siguiente, aunque también teníamos una reunión semanal tanto con la Coalición como con el Ejército de Irak, en la que verificar lo que se había hecho la semana anterior y planificar lo que se iba hacer la entrante”. 

Acerca de la moral de las tropas iraquíes, que en la primera parte de 2015 tenían una moral bastante baja, o  “muy mejorable”, según el almirante Calderón, actual jefe del Mando de Operaciones (MOPS) de las Fuerzas Armadas españolas, durante el acto de constitución de Combined Joint Task Force, el coronel Romero nos comenta: “Se ha producido un importante cambio, tras lograr primero (el Ejército de Irak) parar al Daesh, y posteriormente ponerles en franco retroceso y a la defensiva, gracias al incremento de su capacidad y el convencimiento de que pueden derrotar lo, con lo que la situación ha dado la vuelta completamente”.

Las fuerzas que ha estado entrenando el contingente español pertenecen a la 72º Brigada del Ejército de Irak: “Se ha formado tanto a veteranos combatientes, recién llegados del frente, que también son complicados (de reentrenar) porque vienen de un frente donde no entienden bien cómo combatirlo, como a reclutas. Dos perfiles que se juntan en las unidades con lo que crear un núcleo organizado es complicado.  Así, lo primero que hacemos es reorganizar las Unidades para poderlas sacar el máximo partido. Tenga en cuenta que se instruye tanto a nivel de Compañía como de Batallón, con lo que la labor de entrenamiento se realiza desde el nivel de teniente coronel, al de los reclutas, pasando por los de oficiales y suboficiales. En lo que respecta al entrenamiento de militares iraquíes que entrenen posteriormente a sus compañeros, los denominados train of trainers, se ha centrado en el de ingenieros, un elemento clave en el tipo de guerra que se desarrolla en Irak (donde proliferan los sistemas de artefactos de explosivos improvisados o IED), habiendo logrado crear un cuadro de profesionales para que formen a sus compañeros.  En la parte de infantería estamos un poco lejos, y nos llevará todavía algo más de tiempo. El programa de instrucción es corto, uno siempre quiere alcanzar los estándares que tienen los ejércitos occidentales, y se nos da muy poco tiempo, pero en resumen, de cómo llegan a como salen el salto cualitativo es enorme”.

Otra de las dificultades añadidas con las que se han encontrado las tropas españolas es con el progresivo cambio de armamento y material que está sufriendo el Ejército iraquí, pasando de sistemas de procedencia del Este (principalmente de diseño ruso) a un nuevo equipo de procedencia norteamericano. Así, si bien el personal español está perfectamente formado y tiene total capacidad para instruir a las tropas del Gobierno de Bagdad con los dos sistemas, según nos cuenta el coronel Romero  “Ha significado una complicación en nuestro trabajo, sobre todo en base a asegurar que  el sistema de logística local suministrase permanente de munición de las dos procedencias para los diferentes sistemas de armamento (principalmente cartuchería  del Este de 7,62x39 m/m y la estadounidense de 5,56X45 m/m) en los que hemos instruido a los iraquíes, por lo que además se ha tenido que trabajar en garantizar que la cadena logística iraquí aseguré este vital suministro”.

Respecto a la propia protección del contingente español, nos refiere: “La seguridad de la Base de Besmayah es española, y no ha habido ningún problema, estamos en medio de la nada en un desierto, con lo que asegurar la seguridad exterior es relativamente sencilla, y en lo que respecta a la seguridad interior tampoco hemos tenido problemas (…) Desgraciadamente, como hemos visto recientemente en Paris el Daesh tiene capacidad de realizar un atentado terrorista en cualquier lugar del mundo, pero allí (Irak y Siria) está su corazón y es donde se debe atacarlo principalmente”. (Texto y fotografía: Julio Maíz Sanz)


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