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Entrevista al General Arturo Alfonso-Meiriño, Director General de la OCCAR

El General de Brigada del Ejército del Aire Arturo Alfonso-Meiriño es desde 2016 el director de la OCCAR, la Organización Conjunta para la cooperación en Materia de Armamento. Experto conocedor del ámbito de la industria de la defensa y con un marcado perfil internacional, ha sido Subdirector General de Relaciones internacionales de la Dirección General de Armamento y Material y Director de Industria y Mercado de Defensa en la Agencia Europea de Defensa (EDA).

 

La OCCAR defiende su capacidad de gestión de programas de defensa cooperativos en Europa. ¿Sería posible gestionar sin la OCCAR programas tan complejos como el A400M y qué ventajas aporta su participación en estos programas?

Efectivamente, OCCAR viene gestionando desde su creación, hace ya más de 16 años, programas complejos de armamento. En este período, el número de programas gestionados por la Organización ha crecido hasta los 13 en estos momentos, que alcanzan un valor total de más de 60.000 millones de EUR y que implican un presupuesto operativo, es decir, el relacionado específicamente con la adquisición de los sistemas, de 3.800 millones para el año 2017. Y todo ello con tan sólo 270 personas distribuidas estratégicamente en las 7 sedes de la organización, que incluyen la Oficina Central en Bonn y las diferentes oficinas de Programa repartidas en distintas capitales y ciudades de los estados miembros: por el momento en París, Roma, Munich, Toulouse, La Spezia y dos oficinas satélites, una en Sevilla del programa A400M y otra, próxima a estar operativa, a partir del 1 de septiembre, en Getafe, para el MMF (Multinational Multirole Fleet). De estos, 6 de ellos ya están en la fase de entregas y, por tanto, operativos en las fuerzas armadas de los estados participantes en los mismos, en concreto, el avión de transporte A400M, el vehículo blindado Boxer, el radar Cobra, la familia de misiles y su correspondiente munición FSAF-PAAMS, la fragata FREMM y el helicóptero Tigre.

Con este bagaje creo sinceramente que en nuestra área de negocio, es decir, la gestión de programas de armamento, somos un centro de excelencia de referencia en Europa. Los programas de armamento en el marco de la cooperación internacional se han venido desarrollando desde hace muchos años. OCCAR no entra en escena hasta 2001, cuando alcanza su estatuto legal, fecha en la que la Convención que lo respalda fue finalmente ratificada por los 4 estados miembros fundadores. Bélgica en 2003 y España en 2005, sobre la base de su participación en el programa A400M, se unirían más tarde como miembros. En esos años anteriores a la OCCAR y, por supuesto también posteriormente, los programas de armamento en cooperación se han gestionado en base a otros modelos. Las denominadas oficinas conjuntas de Programa, o JPO (Joint Programme Office), gestionados por todos los participantes o liderados por uno de ellos, son un ejemplo, como el Meteor. Igualmente las agencias de la OTAN de gestión de programas, como NETMA o NAHIMA, para el caza Eurofigther y el helicóptero NH90, son otro modelo.

No obstante, una organización que gestione a la vez 13 programas, algunos de ellos de gran envergadura, como el A400M, el Tigre, o las fragatas FREMM, no existe por el momento en Europa. Pero en cualquier caso, tanto las JPO como las agencias específicas requieren como primer paso que los estados participantes acuerden las reglas y metodología relacionada con la gobernanza del futuro programa, así como acordar la estructura organizativa para la gestión del mismo. Una JPO creada para un programa específico carece de la experiencia corporativa necesaria para hacer frente a los problemas asociados a los programas complejos de adquisición de armamento. El modelo OCCAR, sin embargo, proporciona reglas comunes, metodologías, estructuras organizativas, conocimiento y experiencia en la gestión corporativa, en base a la cual la Oficina Central proporciona apoyo a los programas desde los primeros momentos de su gestación.

El modelo de nación líder, por su parte, tiene la desventaja de que las otras naciones participantes deben aceptar las reglas de juego de ella y, por tanto, esta puede tener una fuerte influencia en el programa común. El problema se acrecienta cuando en el programa de cooperación están involucradas más de una nación con similar tamaño y protagonismo desde el punto de vista industrial en el sector del armamento. Sin embargo, la gestión llevada a cabo por OCCAR es neutral y bajo el control absoluto de los participantes. Su modelo garantiza también, y esto es importante, la participación de Estados no miembros de OCCAR en programas gestionados por la Organización. Y ello tanto en programas ya en marcha, como en nuevos. La reciente integración de Lituania en el Boxer, que gestiona la OCCAR desde 2016, o la participación de Turquía en el del avión A400M, son buen ejemplo de esta especial flexibilidad.

Otro aspecto destacable de OCCAR es la forma de entender el reparto de trabajos, lo que se conoce con el nombre de Workshare. Bajo el tradicional principio del justo retorno, las industrias eran de alguna manera obligadas a alcanzar el porcentaje de trabajo que le correspondía de acuerdo con la participación en el programa de su gobierno, basado normalmente en el porcentaje correspondiente al número de series de producción que se adquirían. El principio del Balance Global aplicado por OCCAR persigue una monitorización de la participación industrial de los países, pero teniendo en cuenta los diferentes programas en los que se participa y a lo largo de los años. En resumen, el modelo de gestión de OCCAR proporciona un paquete completo de procedimientos y reglas de juego designados específicamente para gestionar los programas de adquisición de capacidades militares en Europa, que incorpora las experiencias de gestión de otros y el conocimiento acumulado en la Oficina Central durante los más de 16 años en los que la OCCAR lleva desarrollando su labor.

Grupo Edefa: España es uno de los 6 miembros, pero sólo participa en 4 de los 13 programas que gestiona y se hace principalmente a través de Airbus. ¿Resulta insuficiente la presencia de empresas españolas en programas multinacionales y cómo podría mejorarse? 

GAAM: España es uno de los 6 miembros de OCCAR, junto con Alemania, Bélgica, Francia, Italia y el Reino Unido. Es cierto que participa en 4 de los actuales 13 programas gestionados, pero sin duda su participación es en los de elevado valor económico y asociados a tecnologías punta en cada una de sus áreas. Dado que 3 de los 4 son en el sector aeronáutico, es lógico que la participación industrial española al nivel de contratista principal sea con Airbus y con un importante papel en los mismos. La línea de montaje final para todos los aviones A400M en Sevilla es un ejemplo. Pero no es menos cierto que en la cadena de suministradores de esos programas hay presencia de otras grandes, pequeñas y medianas empresas del sector industrial de la defensa española. Además la industria española del sector de la defensa también participa en programas en los que el Gobierno de España, al menos por el momento, no está involucrado. El MMF (Multinational Multirole Fleet) o el avión MRTT de transporte y reabastecimiento se desarrolla, en cuanto a su transformación de avión verde A330 a multimisión, íntegramente en Getafe. No creo que el nivel de participación de la industria española en los programas de OCCAR sea un tema preocupante, pero obviamente a mayor participación de España, hay mayores posibilidades de la presencia de la industria española en los mismos.

Grupo Edefa: La OCCAR puede ayudar a exportar sistemas de defensa desarrollados en Europa. ¿Cree que hay potencial para programas españoles, como el Vehículo de Combate de Ruedas 8x8 o la fragata F-110 y son de interés estos programas para el resto de socios europeos?

GAAM: OCCAR es una organización creada para gestionar programas de adquisición de armamento a lo largo del ciclo de vida de los sistemas, desde la fase de definición, pasando por las de desarrollo, producción y apoyo en Servicio, hasta la baja en servicio del sistema. Y lo hace en nombre de los correspondientes estados participantes. La integración de nuevos estados en los programas ya en marcha, como ya he citado anteriormente, es también posible. La búsqueda de potenciales compradores, en definitiva, el análisis, evaluación y aproximación a los mercados de exportación, creo que sigue siendo hoy por hoy un tema a nivel nacional, con independencia de que en programas en cooperación los estados participantes decidan, en coordinación con la correspondiente industria productora, apoyar campañas de exportación, como es el caso del caza Eurofighter. También podríamos decir que esta promoción de la producción nacional de cara a la posible exportación es algo que se puede desarrollar en el marco de la Agencia Europea de Defensa. El apoyo a las campañas de exportación estuvo incluido como una de las líneas de actuación de la Comisión Europea en el marco del desarrollo de sus iniciativas para la creación de un verdadero mercado europeo de defensa y en el fortalecimiento de la Base Tecnológica e Industrial de la defensa Europea (EDTIB), pero es algo todavía muy inmaduro. La exportación creo que sigue siendo hoy por hoy un tema nacional básicamente, con algunas excepciones, como la ya citada del Eurofighter.

Grupo Edefa: Una vez más, Europa se encuentra en una encrucijada. Con el compromiso alcanzado en Gales de incrementar los presupuestos de Defensa, la creciente beligerancia rusa y una amenaza terrorista que no cesa. ¿Cree que España cumplirá el compromiso de alcanzar el 2 % del PIB en defensa?

GAAM: El compromiso declarado en la cumbre de la OTAN en Gales en 2016 por los jefes de Estado y de Gobierno de los entonces 28 países de la Alianza, es sin duda un gran reto. No debemos olvidar que desde 2008 los presupuestos de defensa han sufrido caídas importantes, principalmente en el capítulo de inversiones en el que, como en el caso de España, se han alcanzado cifras de reducción realmente alarmantes. De acuerdo con los cálculos realizados por los especialistas, alrededor de un 35%. Por ello, llegar al 2% del PIB, lo que en el caso de España significa prácticamente duplicar el Presupuesto en Defensa, no es una tarea sencilla. Me consta que el Gobierno español está firmemente comprometido y no hace falta más que leer las declaraciones de nuestra Ministra de Defensa o del Secretario de Estado ante los medios, en la Pascua Militar o en la Comisión de Defensa del Congreso para contrastarlo.

Yo estoy convencido de que las actuales circunstancias y las amenazas a las que estamos expuestos demandan una revisión del gasto que los países deben hacer en defensa para asegurar el mantenimiento de nuestro sistema de libertades. En cualquier caso, no se trata sólo de invertir más en defensa, que por supuesto es importante. Se trata también primero de llevar a cabo una planificación conjunta y combinada de las capacidades militares en el marco de las alianzas y organizaciones supranacionales relacionadas con la defensa a las que pertenecemos. Y después en desarrollar los conceptos de mutualización de capacidades y de “pooling” and “sharing” de esas capacidades; en definitiva, de buscar las sinergias operativas, de estrategias conjuntas de adquisición y de sostenimiento derivadas de la cooperación internacional. Solos no podremos seguir manteniendo nuestro nivel de ambición requerido para hacer frente a las amenazas a las que nos enfrentamos hoy en día.

Grupo Edefa: Europa parece buscar una vez más su independencia a través de la cooperación y el desarrollo de la industria. ¿Cómo cree que se desarrollarán las iniciativas de la Comisión Europa y el Consejo Europeo, como el Plan de Acción Europeo de Defensa?

GAAM: En el marco de las responsabilidades inherentes a mi cargo anterior, como Subdirector General de Relaciones Internacionales de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, tuve el privilegio de asistir como representante español a las reuniones y seminarios llevados a cabo por la Comisión Europea desde que, en el Consejo Europeo de diciembre de 2013, se puso en marcha la revitalización de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea. A lo largo de los 3 últimos años se han venido lanzando diversas iniciativas encaminadas a cubrir los 3 aspectos principales de ese proceso de revitalización. Es decir el incremento de la visibilidad de la PCSD entre los ciudadanos de la UE, la identificación de las carencias de capacidades militares que tiene Europa de cara a poder hacer frente a las amenazas presentes y futuras y, por último, la creación de un verdadero mercado europeo de la defensa y el fortalecimiento de la base tecnológica e industrial de la defensa europea.

Por ello considero un gran paso hacia adelante la publicación de la Comunicación de la Comisión Europea del 30 de noviembre pasado que, bajo el título Plan de Acción Europeo de la Defensa (EDAP), tiene como objetivo incentivar la cooperación en el desarrollo y obtención de las capacidades militares europeas. El EDAP incluye el Programa de Desarrollo Industrial de la Defensa Europeo (EDIDP), con el objetivo de reforzar la competitividad y la innovación de la industria de defensa europea apoyando, desde el presupuesto de la UE, las acciones necesarias relacionadas con la fase de desarrollo de los programas de adquisición de armamento. Programas que deben derivarse del Plan de Desarrollo de Capacidades de la propia UE dirigidos a cubrir aquellas capacidades militares que sean definidas como prioritarias. El detalle de la gobernanza de este DIDP está todavía en proceso de definición, pero sin duda requerirá una organización para la gestión de los programas en cooperación.

Creo firmemente que la OCCAR, basada en su larga experiencia y en el éxito demostrado en la gestión de programas complejos de adquisición de armamento, debe y puede jugar un papel fundamental en este proceso. E insisto, no olvidemos que no ser estado miembro de OCCAR no supone ninguna barrera a la hora de participar en uno de sus programas. Muy al contrario, en el contexto de su gestión todas las naciones tienen igualdad de derechos y obligaciones de acuerdo a las normas recogidas en la correspondiente Decisión del Programa, un documento en el que se recogen las modalidades de participación de los países y las reglas de juego, teniendo en cuenta, eso sí, los Procedimientos Operativos de Gestión (OMP) actualmente en vigor. Además, de acuerdo con la Convención de OCCAR, ratificada por los parlamentos de los 6 estados miembros, la Organización fue creada también con el propósito de apoyar la Identidad Europea de Seguridad y Defensa y para fortalecer la Base Tecnológica e Industrial de la Defensa Europea. OCCAR por tanto trabaja completamente en la línea de los objetivos de la EDAP y, aunque es una organización independiente que no pertenece a la UE, puede ser perfectamente utilizada por la Comisión para la implementación de su EDIDP. Por ello estoy convencido de que la OCCAR jugará, junto con la EDA, un importante papel en este contexto del fortalecimiento de la Política Común de Seguridad y Defensa.

Grupo Edefa: Desde su privilegiada posición y profundo conocimiento del sector, ¿cree que la estructura actual de los PEA (Programa Especial de Armamento) es sostenible en el tiempo y qué puede aportar la OCCAR a su gestión?

GAAM: Los PEA son principalmente el resultado de un proceso de modernización de las Fuerzas Armadas, que se puso en marcha en su día y que ha servido para llevar a nuestros ejércitos y a la Armada a unos niveles de operatividad equiparables a los de cualquier país de nuestro entorno, lo cual ha permitido a su vez el liderazgo español en las misiones internacionales que, bajo bandera de Naciones Unidas, OTAN o la UE, han venido desarrollándose en los últimos años. Algunos de esos PEA están siendo gestionados por la OCCAR (A400M y Tigre). Las decisiones que se tomaron en su momento en cuanto a la participación española en los mismos tuvieron, por supuesto, una importante componente operativa, pero también industrial. Y ello también trajo sus beneficios para la base tecnológica e industrial de la defensa española, permitiendo a nuestra industria estar presente en los grandes programas de armamento a nivel europeo y adquirir unos niveles de competitividad a nivel global que, a través de la exportación, le han permitido sobrevivir en el período de crisis económica y de sequía presupuestaria del Ministerio de Defensa español. Por eso estoy absolutamente en contra de los comentarios despectivos asociados a los PEA. Demuestran un absoluto desconocimiento de su gestación y de las razones que llevaron a su puesta en marcha. Pero los tiempos han cambiado. Estamos ante un nuevo paradigma dónde la obtención de las capacidades militares de los países tiene que pasar necesariamente por la esfera internacional y de la cooperación.

OCCAR puede aportar grandes beneficios a la gestión de los programas de armamento españoles. Y ello incluye tanto los que se decida desarrollar en cooperación con otros países, como los que sean estrictamente nacionales, teniendo en cuenta, además, que esos programas nacionales lanzados a través de la OCCAR pueden convertirse posteriormente en programas de cooperación. No debemos olvidar que la Convención OCCAR permite también la gestión de programas nacionales. El caso de Italia, con su programa para el desarrollo, producción y apoyo logístico inicial de buques de acción marítima (PPA) o su programa para el desarrollo, producción y apoyo logístico de un buque de apoyo logístico (LSS) han supuesto una nueva forma de gestión de programas en OCCAR, pero, insisto, totalmente reconocida en la Convención. Además, el programa LSS recientemente se ha convertido en un programa de cooperación al integrarse Francia en el mismo, sin duda algo completamente innovador en el marco de la OCCAR. España, como Estado Miembro, y por tanto contribuyente en OCCAR, debe explotar las posibilidades que esta organización a la que pertenece desde hace 12 años le ofrece.

Grupo Edefa: Mientras que programas como el A400M o el Tigre son de sobra conocidos en España, ¿qué nos podría contar del futuro Euromale y la participación española?

GAAM: El Programa Europeo del Sistema Aéreo Remotamente Pilotado de Altitud Media y Larga Duración, conocido por sus siglas en inglés MALE RPAS o también por el nombre de MALE 2025, está específicamente pensado para llevar a cabo misiones de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento (ISTAR). Este Programa deriva de la identificación llevada a cabo por la Unión Europea tras el Consejo Europeo de diciembre de 2013 de aquellas carencias de capacidades más relevantes para la Unión. En ese proceso se concretaron 4 de ellas: además de la capacidad ISTAR, la de reabastecimiento en vuelo, las comunicaciones satelitales y la ciberdefensa. España participa en este programa junto con Alemania, Francia e Italia, países todos ellos inmersos en la misma situación en cuanto a operatividad en la que se encuentra España. Es decir, con un programa interino de adquisición de sistemas que permitan cubrir las carencias que se tienen en estos momentos en el contexto de los RPAS y con la necesidad de pensar en un sistema futuro para el horizonte 2025 en el marco de los de características MALE. Es un campo en el que Europa está por detrás tecnológicamente de países como Estados Unidos o Israel. Por tanto, es de gran relevancia, tanto desde el punto de vista operativo como industrial.

En estos momentos nos encontramos en la fase conceptual. Se le ha pedido contractualmente al consorcio industrial formado por Dassault, Leonardo y Airbus que proporcione las opciones y los datos técnicos y de coste del ciclo de vida de un sistema de esas características. Si al final de esta fase los estados participantes están de acuerdo con alguna de las propuestas ofrecidas por el consorcio industrial, tanto desde el punto de vista operativo como del nivel tecnológico y, por supuesto, asequible desde el punto de vista económico, se lanzará en 2018 la fase desarrollo, con las primeras entregas previstas en 2025. Una fase de desarrollo que bien podría ser uno de los candidatos del programa EDIDP de la UE y sujeto a financiación complementaria por parte de la Comisión Europea. Por todos estos motivos España debe y tiene que continuar en este programa. Bélgica participa como observador en este programa desde los comienzos del presente año. La EDA apoya este programa desde el punto de vista de la inserción de los RPAS en el tráfico aéreo y en particular en los espacios aéreos no segregados y también de cara a la posible participación en el programa de otros países en el futuro.

Grupo Edefa: ¿Cómo se está apoyando la internacionalización de las empresas españolas del sector de la Defensa y opina que España carece de un plan industrial a largo plazo para el sector de la Defensa?

El apoyo institucional a la internacionalización de la industria española de defensa no es algo que haya sido ajeno a las actividades llevadas a cabo por el Ministerio de Defensa. La participación española en los programas internacionales de cooperación, por poner un ejemplo, ha perseguido precisamente posicionar a la industria española en dichos programas, dándole un acceso a los mercados internacionales, que ha permitido que tengamos hoy en día un sector industrial de la defensa globalmente competitivo como ya he mencionado anteriormente. Además, el Ministerio, en un período de crisis económica como el que hemos vivido recientemente en España y en buena parte del mundo occidental, que ha afectado especialmente a los presupuestos, decidió desde los comienzos de dicha crisis, y ante la imposibilidad de poder sostener al sector industrial de la defensa solo con los presupuestos nacionales, profundizar en ese apoyo para facilitar su salida al exterior. En concreto, en 2013 se decidió revitalizar la ya existente Oficina de Apoyo Exterior que, englobada en la Subdirección General de Relaciones Internacionales de la DGAM, que fue la encargada de poner en marcha un plan más intenso de apoyo a la internacionalización del sector.

Yo tuve el privilegio de, junto con las otras subdirecciones de la DGAM y con la involucración directa y decidida, tanto de los 2 últimos directores generales de Armamento y Material, como de los 2 últimos secretarios de Estado de Defensa, desarrollar esta iniciativa de revitalización. Las actividades de apoyo a la internacionalización desde entonces han sido muchas. Desde la presencia de las autoridades del Ministerio en las distintas ferias internacionales relacionadas con el armamento apoyando a la industria española, hasta la promoción de dicha industria en el marco de nuestras relaciones bilaterales a nivel mundial y en el de las relaciones con los organismos multinacionales ligados al armamento, pasando por seminarios específicos orientados a instruir a las industrias sobre cómo participar en los procesos de adquisición a nivel de las agencias de la OTAN o de la Unión Europea. El esfuerzo ha sido enorme, con unos recursos humanos y financieros muy limitados. Y yo estoy convencido de que ha tenido sus frutos y sigue teniéndolos. Hay ejemplos concretos que se han convertido en contratos concretos para la industria española. Y ello tanto en las fases de diseño, en las de diseño y producción o incluso en cooperación con otras industrias locales de los países compradores.

El esfuerzo sigue vivo y hay que tener en cuenta que los procesos de decisión son largos y se debe conocer bien la idiosincrasia de los países y fomentar las relaciones de amistad con las autoridades de los mismos, antes de llegar a acuerdos intergubernamentales que faciliten la contratación posterior con empresas españolas, y eso no se alcanza de la noche a la mañana. Igualmente, en los últimos años se han puesto en marcha en la DGAM estrategias orientadas a fortalecer el sector de la defensa en España. No olvidemos que la propia Directiva de Defensa Nacional de 2012, todavía en vigor, reconoce al sector industrial de la defensa como una capacidad más de las requeridas para poder desarrollar el Objetivo de Capacidades Militares aprobado por el Estado Mayor de la Defensa. La Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa revisada en 2015, la Estrategia Industrial de la Defensa también de 2015 o la definición y publicación de las capacidades estratégicas industriales son un ejemplo de la actuación de la Secretaría de Estado de la Defensa y, dentro de ella ,de la DGAM en este contexto.

Ahora lo importante es seguir trabajando en esa dirección y combinado el apoyo institucional a las industrias con la participación española en programas internacionales de armamento en cooperación. Y por supuesto, con unos presupuestos de defensa que no sólo permitan hacer frente a las necesidades de sostenimiento de los sistemas que siguen operándose en nuestros Ejércitos y la Armada, sino que también faciliten llevar a cabo nuevos procesos de inversión y modernización de las Fuerzas Armadas. Yo creo que hoy, como siempre, el esfuerzo que hagamos los españoles en el campo de la economía de la defensa permitirá asegurar nuestras libertades ahora y en el futuro. Es un tren que no debemos perder, tanto desde el punto de vista operativo como industrial, y para ello debemos mantener nuestra presencia activa en todos los organismos internacionales relacionados con la defensa.

 

Fotografías:
·Arturo Alfonso-Meiriño director de la OCCAR (OCCAR)
·La dupla de las FAMET formada por NH-90 y Tigre (Ejército de Tierra)


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