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Estado Islámico ¿La estrategia de la quinta columna?

Quinta columna es una expresión que se acuñó durante la guerra civil española. Aunque su autoría no está del todo clara (según distintas versiones se atribuye a los generales Mola o Varela), la cuestión es que cuando las tropas del denominado bando nacional avanzaban hacia Madrid formaron cuatro columnas. ¿Dónde estaba la quinta?

Pues, simultáneamente, los simpatizantes de este bando que habían quedado en la ciudad crearon una organización clandestina –la quinta columna– que desde el interior de la urbe realizaba tareas de información y sabotaje para facilitar las operaciones de las fuerzas que se dirigían a la capital. Ernest Hemingway, que por aquellas fechas se encontraba en Madrid, se hizo eco de la situación y, en octubre de 1938, publicó una obra que precisamente se titulaba The fifth column, and the first forty-nine stories (La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos). El uso de la expresión se extendió de inmediato (ya fue empleada durante la II Guerra Mundial) y su éxito fue tal que se ha generalizado a nivel mundial.

Su significado quedó finalmente recogido en el Diccionario de la Real Academia Española, donde se contempla la siguiente definición: Quinta columna: Grupo organizado que en un país en guerra actúa clandestinamente en favor del enemigo. El propósito del presente artículo es analizar si efectivamente la yihad contempla una estrategia quintacolumnista que pretende minar los cimientos de los países europeos golpeando desde dentro. Analizaremos las intenciones y acciones del Estado Islámico (EI), también conocido como Daesh; las tensiones y disensiones en el seno de la Unión Europea (UE) y, finalmente, expondremos nuestras reflexiones y conclusiones.

Intenciones y acciones del EI

Después de una jornada llena de sacrificio en defensa contra el infiel y sus partidarios, el, bravo cual león, caballero Abu Muhammad al-‘Adnani al-Shami ha dejado su cabalgadura para unirse a la caravana de líderes del martirio, la caravana de héroes que libraron la yihad […] y la sangre de los jeques solo servirá para hacer más firme el camino de la yihad y la determinación de atacar y tomar venganza(1). Con este pomposo comunicado, el EI anunció el pasado 30 de agosto la muerte de Abu Muhammad al-‘Adnani. El difunto líder también era conocido en occidente como el Goebbels de la yihad o el ministro de los atentados; apodos que se había ganado por su papel como responsable de propaganda y portavoz del Daesh y por considerarle impulsor intelectual y espiritual de una gran parte de los perpetrados en occidente. En los últimos años había efectuado múltiples llamamientos –difundidos a través de diversos medios de comunicación y redes sociales– exhortando a todos los musulmanes a atacar a los infieles donde, cuando y como pudiesen. Uno de sus más famosos y extensos fue dado a conocer hace ahora dos años bajo el título En verdad os digo que el Señor todo lo ve(2).

"The ultimate sewing machine" (la máquina de segar definitiva): selección de algunos párrafos (traducción del autor).

Transcribimos algunos de sus párrafos por considerarlos muy ilustrativos y clarificadores: Si puedes matar a un infiel americano o europeo –en especial al maligno e inmundo francés– o a un australiano, o a un canadiense, o a cualquier impío de esta guerra contra los infieles, incluidos los ciudadanos de todos aquellos países que forman coalición contra el Estado Islámico, entonces encomiéndate a Alá, y mátalo por cualquier vía o forma que pueda presentarse. No pidas consejo a nadie y no esperes ninguna instrucción. Mata al infiel, sea este civil o militar, porque todos ellos tienen la misma naturaleza. Ambos son infieles. […] Si no puedes encontrar un IED o una bala, entonces selecciona al impío americano, francés o a cualquiera de sus aliados. Ábrele la cabeza con una roca, degüéllale con un cuchillo, atropéllale con tu coche, tírale desde un lugar muy alto, estrangúlale o envenénale. No seas perezoso. No seas despreciable. Deja que tu norma de vida sea: Nunca alcanzaré la salvación si un solo adorador de la cruz o "taghūt" (aquel que se rige por las leyes de los hombres) sobrevive. Si no eres capaz de hacer esto, entonces quema su hogar, su coche o su negocio. O destruye sus cosechas.

Se puede decir más alto, pero no más claro. Según el Daesh, todo aquel que no siga a Alá y no se rija por la Sharia debe desaparecer del mundo de los vivos (incluidos los musulmanes no sunníes e incluso éstos, si no siguen la radical interpretación del Islam que el EI impone). La tarea de exterminio se encomienda con carácter universal a todo musulmán que quiera alcanzar la salvación. Este explicito llamamiento, crudo y cruel, no constituye un caso aislado, ya que por diversas vías (Internet parece un campo abierto a una gran variedad de incontrolables actividades) se vienen difundiendo este tipo de soflamas. En este sentido, resulta curioso comprobar cómo abiertamente se distribuye toda clase de información y documentos con los más peregrinos y peligrosos contenidos. Así tenemos el caso de la revista Inspire, panfleto que utiliza el EI para incitar al odio y la violencia llamando, en nombre de Alá, a la indiscriminada comisión de asesinatos. Esta publicación (elaborada por Al-Malahem Media) tiene una muy moderna factura, una cuidadísima y atractiva presentación y un maligno, pero innegable, poder de seducción. Además, puede conseguirse sin coste, ni problema alguno, a través de Internet.

La expansión del califato: territorios reclamados por el Estado Islámico.

Para dar cuenta del carácter de la revista basta echar una ojeada al último ejemplar (nº 15, de primavera de 2016), cuyos titulares de portada reproducimos a continuación: Asesinatos profesionales; Asesinatos en el hogar; Cómo preparar explosivos para cometer asesinatos en el hogar [de los infieles]: paquetes bomba, bombas lapa magnéticas para coches y bombas trampa para puertas; y Entrevista exclusiva con el Jeque Abu-Khubeib As-Sudani. En una edición anterior (nº 2, de otoño 2010) se publicaba un artículo titulado La máquina de segar definitiva, donde, con todo lujo de detalles, se explicaba cómo preparar y emplear un vehículo para matar infieles en los países occidentales. Contiene algunos elocuentes y fatídicos párrafos que aquí reproducimos (Cuadro 1), tanto en su versión original en inglés, como traducidos al español (hemos incluido la original para que quede constancia de la crudeza del documento, evitando así que algún fallo de traducción pueda desvirtuar la interpretación de su contenido).

Con estos antecedentes, sería lógico pensar que el atentado de Niza (86 muertos y 202 heridos) se ejecutó según los parámetros establecidos en Inspire nº 2. Pero, por si quedaba alguna duda, la misma agencia (Al-Malahem Media) que la publica difundió el 17 de julio de 2016 (13 días después del atentado), otro panfleto con el título Nice Operation, France. En este documento –que sigue el modelo de un análisis militar del tipo informe post-misión– el Daesh festeja el ataque y alaba la acción de Muhammad Al-Huwayj (este es el apelativo de guerra que el EI asigna al autor del ataque cuyo nombre real era Mohamed Lahouaiej-Bouhlel). En el texto se hace expresa referencia al salvaje artículo de la máquina de segar (publicado como ya se ha dicho en el nº 2), confirmando que el atentado se ejecutó siguiendo, casi a la perfección, las directrices que allí se dieron. No obstante, según el análisis del EI, Al-Huwayj pudo haberlo hecho mejor, ya que en dos ocasiones no siguió al pie de la letra las instrucciones del infame artículo. La primera desviación que se reprocha al nuevo mártir es que no puso cuchillas metálicas en el frontal del vehículo para (cita textual) aumentar el número de objetivos que causan baja y asegurar su muerte. La segunda objeción, más prosaica, es que el ejecutor no dejó un mensaje reivindicando su acción y explicando sus motivos.

Respecto a las intenciones, creemos que la cosa está bastante clara, ya que los comunicados son suficientemente explícitos y en absoluto ocultan los objetivos de la yihad más radical: la reinstauración de un imperio islámico de corte fundamentalista (Mapa 1). Veamos a continuación si estas intenciones se plasman en acciones, o tan solo se trata de simples bravatas a las que no merece la pena hacer mucho caso. El siglo XXI se abrió con los famosos atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S), inimaginable ataque a Estados Unidos en dos de sus más emblemáticas ciudades: Nueva York y Washington, con 2.992 muertos y alrededor de 6.000 heridos. Estos ataques, en distintos formatos, se han repetido en varias capitales europeas, Madrid en marzo de 2004 (191 fallecidos y 1.800 heridos) o Londres en junio de 2005  (56 y 700). Estuvieron patrocinados por Al Qaeda y se ejecutaban con células organizadas. que preparaban durante largo tiempo (meses e incluso años) atentados de gran calado sobre objetivos perfectamente seleccionados. Sin embargo, el paradigma cambió notablemente con el EI, que, permítasenos la expresión, prefiere la cantidad a la calidad. La yihad actual admite terroristas de cualquier tipo –profesionales o aficionados– siempre que causen el mayor daño posible.

Foto: Portada del nº10 de la revista "Inspire" llamando a asesinar al infiel en su propio hogar.

En esta línea se inscribe sin duda la soflama (En verdad os digo que el Señor todo lo ve), que en septiembre de 2014 realizó el recientemente finado Al-‘Adnani instando a los musulmanes desplazados a liquidar a los infieles en sus propios países. Desde aquel llamamiento se han registrado en territorio de la Unión Europea un total de 60 atentados relacionados con el terrorismo yihadista, con un balance de 299 muertos y 934 heridos (Cuadro 2). El país más castigado es, sin duda, Francia, con 30 atentados (el 50 por ciento de los ataques se ha registrado en suelo galo), seguida de Alemania con 9 y Reino Unido con 8. Respecto al número de víctimas, Francia vuelve a ocupar el primer lugar (238 muertos y 623 heridos) muy destacadamente, con alrededor del 70 por ciento del total, seguida de Bélgica (35 y 225) y a mucha distancia el resto de países. Algunos de estos atentados han tenido una gran repercusión mediática, destacando los de París de enero de 2015, Charlie Hebdo (12 y 10) y el supermercado Cacher (4 y 5) y, en noviembre del mismo año, los de la sala Bataclan y otros establecimientos hosteleros (129 y 352); los de Bruselas de marzo de 2016 en el aeropuerto y metro (35 y 225) y, muy recientemente, en julio de 2016, el atropello de Niza el día de la Fiesta Nacional de Francia (86 y 202).

Tensiones y disensiones en la UE

Esta preocupante escalada de atentados –grandes y pequeños– en territorio europeo está generando no pocas tensiones y disensiones en el seno de la UE. Veamos cual es la situación. El abc de la lucha subversiva nos enseña que para que un grupo terrorista tenga posibilidades de supervivencia y de éxito en sus acciones es necesario que éste cuente con una infraestructura y una red de apoyo que le permita el planeamiento, la preparación y la ejecución de los posibles atentados o sabotajes. La organización clandestina solo podrá desarrollarse y permanecer operativa si cuenta con el adecuado sustrato: un sector de población (cuanto mayor y más descontento tanto mejor) que tenga cierta afinidad, simpatía o, como mínimo, comprensión hacia la ideología –en este caso la yihad– que propugna la lucha armada. Esta tesis operativa parece confirmarse en el caso que nos ocupa.

Según la organización Muslim population in the world(3) (datos de 2014), la población musulmana en la Unión Europea podía estimarse en unos casi 21 millones (alrededor de un 4 por ciento del total). Sin embargo, la distribución no es en absoluto uniforme (Mapa 2). El país donde existe una mayor comunidad islámica es Chipre, con un 18 por ciento, por razones obvias, ya que la isla está partida y tiene una importante proporción de habitantes turcos. En el otro extremo tenemos a países como Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa y Eslovaquia, cuyas minorías musulmanas no llegan al 1 por ciento. Se trata de naciones de la Europa del Este (la mayoría estuvieron en la órbita de la extinta URSS) que no recibieron inmigración en el pasado y que, en general, se niegan a que llegue ahora. España tiene un 2,6 por ciento y todavía está por debajo de la media. Si echamos un vistazo a los datos demográficos (Cuadro 2) de los países donde ha habido atentados, comprobaremos que se trata de aquellos donde existe una mayor proporción de población musulmana. Todos ellos, con la excepción de Italia, están por encima de la media. Esta correlación, aunque algo simplista, tiene su lógica si recordamos los fundamentos de la lucha subversiva: para que una célula terrorista nazca, se desarrolle y mate necesita un sustrato que le proporcione cobertura y apoyo.

Foto: Francia en guerra con militares vigilando los alrededores de la torre Eiffel.

La situación puede ser todavía más preocupante, si tenemos en cuenta que las cifras que acabamos de analizar están referidas al año 2014 y no contemplan la llegada masiva de refugiados de los dos últimos años. Según los datos de la Oficina de Estadística de la Unión Europea (Eurostat)(4), en 2014 se registraron unas 626.960 solicitudes de asilo, la cifra se disparó a 1.321.600 en 2015 y en el primer semestre de 2016 llevaba registradas 617.290. La inmensa mayoría de los refugiados proceden de países musulmanes (Siria, Afganistán e Irak principalmente), por lo que, sin riesgo a equivocarnos, podemos decir que los 21 millones de 2014 serán más de 23 millones cuando finalice 2016. Así, la minoría musulmana representará al menos el 4,5 por ciento de la población europea. Además, los desequilibrios mencionados (distribución no uniforme por países) tienden a acentuarse, ya que la mayor parte de los recién llegados se instalan en países donde la comunidad musulmana es mayor. Alemania ha sido el principal receptor de esta avalancha. Según los datos oficiales consultados en Eurostat, allí se registraron 202.645 peticiones de asilo en 2014, 476.510 en 2015 y 370.445 en el primer semestre de 2016; en total más de 1 millón de inmigrantes procedentes, en su inmensa mayoría, de países islámicos, con lo que el porcentaje de población musulmana superaría ya el 6 por ciento (hay fuentes que dicen que estos cálculos se quedan cortos y que la cifra supera muy ampliamente el millón de personas, entre entradas legales e ilegales).

Conviene en este punto señalar que la caída del régimen sirio, que algunos querían a toda costa sin pensar en las consecuencias, podría haber agravado la situación. En la zona occidental de Siria viven 4,5 millones de personas, principalmente alauitas, aunque existen otras confesiones minoritarias: chíis, drusos, ismaelitas, cristianos. Con carácter general, este sector de población apoya a Al-Asad y tienen en común que no son suníes y, por ello, según el EI, deberían desaparecer de la faz de la tierra. Si el régimen de Damasco sucumbe y el Daesh toma el control, estos 4,5 millones de sirios no suníes tendrán muy buenas razones para temer por sus vidas y huir. ¿A dónde? La respuesta parece evidente; el destino anhelado será, sin duda, Europa. No obstante, en el momento actual esta posibilidad parece alejarse. La contundente intervención rusa a partir de septiembre de 2015 frenó en seco los avances del EI, ofreciendo un balón de oxígeno al acosado presidente sirio. Por otra parte, en la actualidad parece que existe un forzado –aunque no muy sincero– entendimiento entre Estados Unidos y Rusia para combatir a la amenaza común del Daesh.

En este contexto, la realidad de ciertos acontecimientos acaecidos en los últimos años obliga a los europeos a reflexionar sobre las debilidades de nuestro patio trasero. Por una parte, el islamismo radical ya ha perpetrado numerosos ataques en múltiples y muy sonadas ocasiones. Como ya se ha dicho, uno de los principios básicos de la lucha subversiva es la búsqueda de la cobertura y apoyo de grupos de población descontentos con el poder establecido que –vía proselitismo o coacción– acaben colaborando con el movimiento subversivo. Sin esta cobertura y apoyo resulta prácticamente imposible realizar acciones de calado. Sin intención de generalizar o criminalizar a grupos o comunidades, resulta palmariamente claro que los atentados yihadistas se ven facilitados por la existencia de una amplia comunidad musulmana que, cuando se concentra en barrios marginales, constituye el caldo de cultivo idóneo para que los terroristas (profesionales o amateurs) vivan y actúen. 

Como ya se ha apuntado, el masivo éxodo de refugiados constituye otro ingrediente que añadir al explosivo coctel. Antes de continuar, debemos dejar constancia de que no defendemos posturas contrarias al derecho de asilo y de que conocemos y suscribimos la normativa sobre el estatuto del refugiado de la Convención de Ginebra. No obstante, la llegada de personas sin límite, ni control, podría resultar contraproducente, tanto para la seguridad europea, como para la propia comunidad musulmana, que podría ser objeto de actitudes xenófobas. Este tema –refugiados y seguridad en Europa– fue abordado recientemente en un trabajo publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos(5). Transcribimos a continuación unos párrafos que consideramos interesantes en relación con las tensiones y disensiones que se están generando dentro de la UE.

Foto: La quinta columna muestra sus intenciones, como puede verse en esta imagen tomada en las calles de Londres.

En primer lugar, Europa ha de hacer frente a una pesada e inesperada carga, la avalancha de refugiados, que ha suscitado numerosos problemas (económicos, sociales, políticos…) de compleja solución y casi imposible acuerdo. Los cabos sueltos empiezan a ser numerosos y difíciles de atar: conflictos políticos entre los socios europeos, reparto de cuotas y cargas económicas, batallas éticas y jurídicas, radicalización y xenofobia, manipulación propagandística… En segundo lugar, la integración no es un proceso fácil y en este caso mucho menos cuando la procedencia es tan diversa y existen abismos culturales y religiosos que se antojan insuperables. Se corre el riesgo de que proliferen barrios marginales (guetos) que se conviertan en focos de descontento y conflictividad (el barrio de Molenbeek en Bruselas constituye sin duda un buen y muy actual ejemplo); además, y como reacción, se podría estar abonando el terreno para el crecimiento de movimientos xenófobos, lo que a la postre generaría más violencia.

Enlazando con este tema y como tercer asunto a considerar, debemos señalar las implicaciones en la seguridad. Los masivos movimientos de personas constituyen una oportunidad única para trasladar células que se mimetizan entre los verdaderos refugiados, células que además pueden encontrar refugio y apoyo en los ya citados barrios marginales. Cualquier líder yihadista que tenga una mínima sensibilidad táctica tratará de aprovechar la situación para infiltrar combatientes en territorio del adversario y, posteriormente, si la ocasión se presenta, perpetrar los correspondientes atentados en nombre de la guerra santa. Esto último se dice con la máxima objetividad y asepsia, pero en cualquier contienda constituye una regla de oro que todo combatiente debe aprovechar y explotar las debilidades de su adversario; regla que se aplica al límite en los conflictos asimétricos (entre oponentes con desigual capacidad de combate).

Países de la UE que han sufrido atentados en el periodo septiembre 2014-septiembre 2016 (datos de población en millones de habitantes).

Llegados a este punto, debemos mencionar un hecho muy significativo y relevante, el Brexit, referéndum celebrado en Reino Unido el pasado 23 de junio en el cual se votó a favor de la salida de la Unión Europea. El Brexit ha causado un verdadero e inesperado cataclismo en el seno de la UE, cuya solución no está clara, ni se antoja fácil. Durante la campaña por el “Out”, Nigel Farage, líder del partido UKIP (United Kingdom Independence Party), utilizó continuamente el argumento de los falsos refugiados. En sus mítines, y apoyándose en un enorme cartel  donde se veía una interminable cola de solicitantes de asilo (en su inmensa mayoría varones musulmanes jóvenes),  Farage lanzaba el mensaje de que lejos de tratarse de un problema de refugiados, Europa está sufriendo y consintiendo una verdadera invasión. Justo el día después del referéndum los medios de comunicación británicos se hacían eco de que este argumento podría haber sido el factor determinante del sí al Brexit. “Las encuestas indican que el descontento con la escalada de la inmigración es el principal factor que ha llevado a los británicos a votar la salida”(6). La realidad es que el mensaje, con una alta carga emocional, genera, como se ha visto en Reino Unido, alarma y pasión. La cuestión que hay que plantearse es si esta primera experiencia podría trasladarse –efecto dominó– a otros países europeos.

Reflexiones y conclusiones

De la combinación de todos los factores de proselitismo yihadista, existencia de minorías descontentas, masiva llegada de refugiados y disensión en el seno de la UE podrían derivarse dos peligrosas consecuencias, una cuantitativa y otra cualitativa. En primer lugar, desde el enfoque de la cantidad, por mera inferencia estadística, podemos deducir que el número de posibles simpatizantes de la yihad tiende a aumentar y por ende el riesgo de posibles ataques o atentados. Por otra parte, desde el punto de vista cualitativo, el desorbitado crecimiento del número de refugiados puede provocar el deterioro e incluso el colapso de ciertos servicios y beneficios sociales. Todo ello provocará, a la postre, un mayor descontento y desafección de las comunidades más marginales, cuyos miembros más inestables podrían caer en la tentación de escuchar los cantos de las sirenas yihadistas que invitan a formar la quinta columna.

(1) Comunicado del Estado Islámico de fecha 30 de agosto de 2016 (traducción del autor).

(2) Llamamiento de Abu Muhammad  al-‘Adnaniash-Shami difundido en audio con fecha 21 de septiembre de 2014 (traducción del autor).

(3) http://www.muslimpopulation.com/

(4) http://ec.europa.eu/eurostat

(5) IEEE; Documento Marco 11/2016 (5 de julio de 2016); OTAN: El oso y las hienas.

(6) How did UK end up voting to leave the European Union?; 26 de junio de 2016; http://www.theguardian.com/politics/2016/jun/24/how-did-uk-end-up-voting-leave-european-union


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