Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian

Discurso del Almirante José Cueto Aservi al asumir el cargo de Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas

Antes de iniciar mis palabras, les pido que me acompañen con un tributo por aquellos miembros de las Fuerzas Armadas, héroes que ofrendaron sus vidas por alcanzar la ansiada pacificación nacional, guardando un minuto de silencio.

Sean mis primeras palabras para agradecer al señor Presidente Constitucional de la República y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas por la confianza depositada en mí persona para asumir la Jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el mas alto cargo jerárquico que los hombres de armas podemos alcanzar en nuestra vida profesional y asimismo expresar mi gratitud por la presencia de todos ustedes en este significativo acto.

Por ello, me comprometo a ejercer el liderazgo de las Fuerzas Armadas con decisión y visión integradora, ejerciendo con firmeza el comando directo de los comandos operacionales y todas las funciones inherentes al Comando Conjunto, siguiendo la labor de mi antecesor, el General de División Luis Howell Ballena, a quien le expreso en nombre de nuestras instituciones armadas y del mío propio, nuestro profundo reconocimiento y gratitud por la labor desempeñada.

Deseo expresar también, que la jerarquía que asumo por mandato del Presidente de la República no me sería hoy realidad, sin el apoyo indesmayable de mi señora esposa Patty y mi familia.  Sabemos quienes hemos asumido la profesión de las armas lo que significan las privaciones y el sacrificio familiar en esta vocación patriótica de servicio al país. Asimismo, debo agradecer y reconocer a mis superiores jerárquicos que a través del tiempo inculcaron en mi, enseñanzas que contribuyeron a mi experiencia profesional, a mis subalternos militares y personal civil que están identificados con la institución con el mismo espíritu de trabajo.

Soy consciente de la gran responsabilidad que tienen hoy nuestras Fuerzas Armadas, lo que significa nuestra actuación en las circunstancias que el país atraviesa y lo que de nosotros esperan los peruanos de buena voluntad. Las tareas derivadas de ello, nos obligan a seguir trabajando con una visión conjunta y en la búsqueda de una sinergia que nos permita garantizar un clima de paz y seguridad  y afirmarnos sobre la senda del progreso y del desarrollo inclusivo anhelado por todos los peruanos.

En ese sentido, debemos partir asumiendo que nuestras instituciones armadas tienen características inherentes propias a su actividad, no sólo en su misionamiento, mística y tradición, sino también en su composición y su forma de operar. Por ello, es imprescindible que sigamos explotando las  fortalezas de cada una ellas, incrementando sus niveles de interoperabilidad y accionar conjunto, con un mayor dinamismo y mejores mecanismos de coordinación y estandarización de nuestros procesos, así como de los recursos humanos  y  materiales disponibles.

Para poder actuar consecuentemente a ello, es necesario llevar al límite de nuestras posibilidades, el entrenamiento que afianzará el eficiente cumplimiento de la misión asignada a cada hombre y mujer en el teatro de operaciones. Para ello es necesario que cada institución armada haga lo que la ley y su misionamiento señala, correspondiéndoles al mismo tiempo, entrenar y dotar a los comandos operacionales con sus mejores hombres, con el objeto de que el comando conjunto pueda planear, ejecutar y comandar aquellas operaciones y tareas que el estado nos demande.

Es necesario que administremos los recursos económicos en forma eficiente y eficaz, siendo celosos, consecuentes y sobre todo transparentes, cumpliendo estrictamente la normativa adquisitiva vigente, con el fin de satisfacer los requerimientos que permitan mantener siempre bien equipados y entrenados a nuestro personal.

Al mismo tiempo, debo afirmar que daremos continuidad contribuyendo con la política de estado en materia de seguridad y defensa, tanto en el frente externo como en el interno, a efectos de salvaguardar la soberanía e integridad territorial; para ello estoy convencido que nuestro personal siempre estará vigilante para responder ante cualquier amenaza que se ciña sobre nuestra patria, enfrentándolas con profesionalismo, valentía y firmeza, conservando el mismo espíritu vencedor que demostraron nuestros ilustres héroes y mártires de ayer y de hoy.

Nuestro principal esfuerzo, en el frente interno estará orientado a combatir esa lacra social y ese flagelo que representan el terrorismo y el narcotráfico como aliado, siendo imprescindible que todos los peruanos nos unamos y cerremos filas para erradicar definitivamente estas amenazas.

El desarrollo y la defensa se complementan indisolublemente, siendo imperativa la participación de todos los peruanos, sin distinción alguna, en el desarrollo de una nueva estrategia contra el terrorismo y el narcotráfico, que aglutine el esfuerzo de organismos públicos y privados, vale decir a los distintos estamentos del Estado, Fuerzas Armadas, Policía Nacional, organismos y sectores estatales, así como a organizaciones civiles, medios de comunicación y la sociedad en su conjunto, con la finalidad de enfretar con éxito las amenazas que continúan perturbando la seguridad de los peruanos.

Aquí, deseo dirigirme a los medios de comunicación social, en especial a aquellos que se han interesado en las operaciones que se vienen realizando en contra del terrorismo y el narcotráfico y el mío es el de mantener la reserva de las operaciones. Soy consciente que su deber es informar a la población de las acciones militares que las Fuerzas Armadas vienen desarrollando en el interior del país, en su lucha permanente contra este flagelo, y en ese sentido las puertas del comando conjunto estarán siempre abiertas para encontrar ese punto de equilibrio que permita que nuestra población se encuentre enterada de nuestras operaciones.

Sin embargo, debemos ser prudentes y considerar que hay acciones que por su naturaleza deben mantenerse en reserva. Estoy convencido que con una estrecha colaboración y cooperación saldremos victoriosos, siendo para ello imperioso que generemos un nivel de coordinación con los medios de prensa que nos permita elevar la autoestima de las poblaciones que se ven directamente afectadas por el accionar delictivo de estos delincuentes narcoterrorismo y allí la labor de los medios cobra especial importancia.

La coyuntura que hoy vivimos, y los hechos recientes ocurridos en el interior del país, ampliamente conocidos por todos ustedes, nos hacen reflexionar sobre la importancia de potenciar la inteligencia en nuestro accionar conjunto, de impulsar el empleo tecnológico y la precisión de nuestras operaciones, con la firme observancia al irrestricto respeto a los derechos humanos.

Nuestro planes y estrategias serán cumplidos en la medida que dispongamos los recursos materiales y económicos que permitan alistar a nuestras fuerzas para enfrentar los retos que nos depara el futuro, un futuro en el cual el país asumirá una posición de liderazgo en el escenario regional.  Y es que en un mundo multipolar en donde la incertidumbre es una constante, las fuerzas armadas se convierten en una garantía para el cumplimiento de la política exterior del Estado.

Resulta indeludible afirmar que, en todos los países del mundo se habla del milagro peruano un proceso inédito cuyos cambios se van observando, en  la medida que se extiende a las diferentes regiones del país y a algunas de nuestras instituciones. Ello es evidente, como es evidente el arribo de más inversiones y, de lo dicho, un dato relevante en lo económico que nos puede hacer sentir optimistas en el escenario de modernizar nuestras Fuerzas Armadas, es el referido a las reservas internacionales netas, las cuales llegan a más de 50 mil millones de dólares, cifra jamás alcanzada en la historia del Perú y que lo ubican en las estadísticas, en un sitial espectante en América.

Es imperativo que todos apoyemos la continuidad de esta política de crecimiento desde los cargos e instancias que nos encontremos, teniendo siempre presente en nuestras mentes, la premisa que el desarrollo y la defensa se complementan dentro de un círculo vital.

En tan importante ocasión, envío un  saludo fraterno y mi especial reconocimiento a todos los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas, quienes se encuentran apostados en las distintas regiones de nuestro país contribuyendo a la pacificación nacional.

Personal de las Fuerzas Armadas:

Ante la señera figura que perenniza la memoria de un militar ilustre y héroe de la patria, como el Mariscal Andrés Avelino Cáceres, quiero ser firme en señalar que el espíritu que debe reinar en las Fuerzas Armadas, debe ser el del guerrero de todos los tiempos, combativo, audaz, valiente y con una voluntad de hierro que le permita sobreponerse a todos los obstáculos que se le presenten.

Los exhorto a sacar a relucir esa identidad, fortaleza, mística y moral inquebrantable que nos identifica como hombres de armas, y a sentirnos orgullos de nuestro pasado, a comprometernos con el presente y a ser optimistas de nuestro futuro.

Invoco a todos los peruanos a que apoyen los esfuerzos que vienen realizando los miembros de las Fuerzas Armadas, ellos ponen en riesgo sus vidas por nosotros y no podemos defraudarlos; ellos han luchado y siguen luchando, desde sus puestos, con el único objetivo de hacer del perú, un país libre de amenazas y seguro para nuestros hijos. La paz y la estabilidad tienen un costo, que requiere un arduo y sacrificado trabajo que a menudo no se aprecia.

Imploro a dios que fortalezca nuestros pasos e ilumine el espíritu de cada uno de los miembros de nuestras Fuerzas armadas en la gran responsabilidad de salvaguardar los sagrados intereses nacionales donde la patria así lo requiera.

¡Vivan las Fuerzas Armadas del Perú!

¡Viva el Perú!


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.