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Militares rusos entrenarán a fuerzas de Nicaragua, la posible entrega del YAK-130 como telón de fondo

El Presidente Daniel Ortega solicitaba con carácter de urgencia en abril a la Asamblea Nacional ratificar el decreto legislativo que permitirá la entrada de 424 militares extranjeros en Nicaragua este año.  De ellos, 230 pertenecen a tripulaciones de navíos y aeronaves de la Federación Rusa que llegarán al país entre el 1 de julio y el 31 de diciembre del 2016. 

El resto aparentemente serán asesores y técnicos rusos que llegarán con fines humanitarios, de adiestramiento einstrucción.  El decreto también llamaba a autorizar el intercambio, como la salida de tropas, naves y aeronaves nicaragüenses fuera del país. La solicitud para autorizar la entrada de  los militares rusos será efectiva al momento en que está en calendario la llegada de nuevos equipos militares. La posibilidad que dicho paquete ruso de ayuda militar a Nicaragua contenga algunos YAK-130 ha causado cierta inquietud en la región centroamericana.

El YAK-130 es una máquina de entrenamiento avanzado, con capacidades de defensa y ataque ligero.  En cuanto a sus propiedades de combate, podemos compararlas con las de los A-37B de los vecinos, si bien con prestaciones muy superiores. En sí, cinco o seis máquinas de este tipo son más bien una molestia para Colombia que un desbalance aéreo centroamericano, pues es clara la intención de Nicaragua de usarlos sobre los territorios concedidos por la Corte Internacional en el Atlántico.

Aunque los Kfir actuales de la FAC son más que adecuados para dar cuenta de los Yakolev YAK-130 en caso de choque aéreo, no quiere decir que se trate de máquinas incapaces de presentarles batalla.  Los Yakolev son de efectivos jets de combate ligero, con cabina en tándem y con dos turbofan Progress AI-222-25 que le otorgan velocidades de hasta los 1060 km/hr (648 mph), y capacidad de llevar hasta tres toneladas de armas. 

Irónicamente, hace un año la embajadora de los EEUU en Nicaragua, Phyllis Powers, ofrecía a sus empresas como posibles suministradores de equipos al Ejército de Nicaragua, al especificar el general Julio Cesar Avilés que necesitaban medios para modernizar las fuerzas y patrullar más de 100.000 km2 en el Caribe, territorios concedidos en 2012 por la Corte Internacional.  Esta realidad fuerza a los medios de patrulla a volar mil kilómetros de ida, hasta el meridiano 79, y mil de retorno, más el tiempo de vuelo necesario para patrullar. El YAK-130 serviría como un medio de respuesta, pero no necesariamente hace un buen papel de patrullero marítimo de largo alcance (MPA).  Pero para emprender operaciones de patrulla es mejor contar con un verdadero MPA, y no con un avión de combate,  nada quita que sea un An-26 propiamente modificado para estas tareas.

Lo que sí está claro es que el pasado febrero, el embajador saliente de Rusia en Nicaragua, Nikolay Vladimir, informó que la ayuda a Nicaragua incluía la renovación del transporte aéreo de defensa.  Sin embargo, lo que detalló fue la entrega de dos o tres Superjet 100 para suplir el transporte nacional y la modernización del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. Interesantemente especificó que durante su gestión el Gobierno de Nicaragua adquirió aviones de transporte de defensa, y detalló que se trata de sustituir los equipos que ya caducaron su vida útil.  Esto sugeriría refuerzos a la flotilla del An-26. Nicaragua tiene una desesperada necesidad de hacerse con entre dos a cuatro aviones An-26 adicionales, y la de reponer la perdida pausada que ha tenido de los Mi-17.  En su apogeo, allá por 1985-86, lo que era entonces la Fuerza Aérea Sandinista, operaria hasta siete An-26 y hasta 45 Mi8/Mi-17, de acuerdo a algunos reportes. 

En 1995 la reforma del Ejército dejó una Fuerza Aérea dependiente de cuatro sobrevivientes An-26 y 15 Mi-17 (más un Mi-25D de ataque que quedaba en bodega y uno de monumento). Pérdidas por atrición han reducido considerablemente la fuerza.  Hay que recordar que el 30 de julio de 1999, una maniobra sencilla de seis helicópteros MI-17, formados en tres parejas, pasarían rasantes sobre la pista durante el Aniversario XX de la Fuerza Aérea del Ejército de Nicaragua (FA-EN). Durante la maniobra de ascenso, el Mi-17 Nº 321 (MSN 419M35), chocó con el Mi-17 Nº 318 (MSN 419M32) que lideraba la maniobra, desplomándose.  El Nº 318 entraba en auto-rotación y lograba un aterrizaje de emergencia sobre la pista del aeropuerto, pero con daños considerables.  También en enero de ese mismo año se había precipitado a tierra un An-26 a unos 18kms (unas diez millas) del aeropuerto de la ciudad de Bluefields, la capital regional del Atlántico Sur.  El aparato había despegado de Managua en un vuelo de rutina, con nueve miembros del Ejército, 15 civiles, familiares de los militares y cuatro miembros de la tripulación. 

Después de estos sucesos, con esfuerzo se había logrado la reparación capital de seis Mi-17, tres An-26, tres An-2 y cuatro aeronaves ligeras Cessna; también se habían logrado 11 prolongaciones de recursos de siete MI-17 y dos aviones An-26, junto con un An-2 y un Cessna más.  A ellos se les instalaron equipos de navegación moderna en las cabinas, GPS, radares meteorológicos, e identificadores de vuelo.  Ya para mediados del 2006 se habían remozado dos An-26 operacionales en Ucrania y se preparaba otro para reactivarlo.  Se hacían trabajos también en un B-200, y todavía sobrevivían cuatro An-2.  En el 2009, uno de los An-2 sobrevivientes tuvo que aterrizar de emergencia después de un despegue de prueba durante su renovación  al noreste del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino.  La pérdida era completa y se dejaba de usar ese tipo de avión debido a la falta de repuestos y lo viejo de sus sistemas.  A la falta de medios agregamos que la reactivación del tercer An-26 nunca se realizó.  El servicio ha permanecido estancado desde entonces con los dos An-26 y el B-200, y los que de paso se utilizan como patrulleros marítimos de largo alcance en el Caribe.  El An-26 es un aparato con capacidad para dos pilotos, un operador de radio, un ingeniero de vuelo, y un navegador, además de 40 pasajeros, o 5.500Kg de carga.  Lleva dos motores turbohélice Progress AI-24VT. 

Militares rusos en Nicaragua

Los militares rusos llegarán al país en la segunda mitad del año en tres bloques de 50 miembros por grupo y uno integrado por 80 efectivos.  Anteriormente, Nicaragua ya había autorizado que el gobierno de Vladimir Putin enviara 230 oficiales entre marzo y junio.

Esos tres grupos de militares rusos entrenarán al Ejército de Nicaragua en operaciones de ayuda humanitaria, en labores de enfrentamiento y lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.  El cuarto grupo militar de Rusia que arribará al país llegará en navíos y en cantidades no detalladas para participar en intercambio de experiencias, adiestramiento, operaciones en contra de ilícitos en espacios marítimos en el mar Caribe y aguas jurisdiccionales en el océano Pacífico de Nicaragua.  Así mismo se solicitó autorización para la entrada de entre 30 y 50 representantes de las Fuerzas Armadas de El Salvador, Guatemala, Honduras, Venezuela, Cuba y República Dominicana, así como 74 militares de Estados Unidos. (J. Montes)


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