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Exorbitantes sumas en los contratos militares de Honduras

Oficialmente, el presupuesto de defensa hondureño de 2016 fue de 12.959 millones de lempiras (unos $552.358.840), pasando este año a  las 14.004.000 lempiras (unos $596.900.474).  El nuevo acuerdo de seguridad entre Honduras e Israel se dijo, primeramente, tenía un valor de  4.800 millones de lempiras ($209 millones), pero nuevos detalles revelan que la suma total sigue en aumento. El contrato especifica una inversión en Israel de $300 millones, en un acuerdo gobierno a gobierno respaldado por el SIBAT, la Dirección de Cooperación Internacional de Defensa del Ministerio de Defensa israelí.  A todo esto, se suman contratos millonarios realizados previamente de manera directa entre el gobierno hondureño y representantes de empresas israelíes para el suministro de equipos y la actualización y modernización de armas ya en uso.

Inicialmente, el acuerdo parecía abordarlo casi de todo, empezando por la renovación completa de la Fuerza Aérea de Honduras (FAH), tanto de su ala fija como rotatoria, una OPV y hasta seis drones.  En uno de sus reportajes, El Heraldo de Honduras, ofrecía detalles un poco más definidos, incluiyendo la renovación de los F-5E y A-37B, dos UAV, la construcción de un nuevo OPV de 63 metros de eslora y dotación de armamento y equipos de comunicaciones y navegación a los dos patrulleros y seis interceptoras, adquiridos a Holanda, y a los dos buques logísticos adquiridos en Colombia (en contratos separados de $62 millones y $40 millones respectivamente).  A esto se ha agregado que el trato con Israel incluye un Centro de Repuesta Ante Emergencias Informáticas (CERT, por sus siglas en ingles).

El acuerdo se justifica en la salvaguarda de la soberanía nacional.  Sin embargo, de nada sirven instrumentos de lucha efectivos si sus operadores son ineficientes.  Así, por ejemplo, en enero del 2016, Honduras aceptaba un tercer radar adquirido en Israel, en una transacción de más de $24 millones, realizada con un financiamiento de 10 años por la administración de Porfirio Lobo.  En octubre del 2016, Insight Crime informaba que los narcotraficantes ofrecían hasta $100.000 por avión para evitar su detección por los radares; y en marzo del 2017, el hondureño Devis Leonel Rivera Maradiaga, ex jefe del Cártel de “Los Cachiros”, declararaba en una corte federal de Nueva York que, durante una de las entregas, un funcionario militar hondureño, de apodo “Fortín”, les había proporcionado información de radar para que la aeronave aterrizara sin contratiempos.  Durante dicha operación de contrabando, el hijo del ex presidente Lobo, Fabio, recibió 50.000 dólares.  Ya para abril, el Ministerio Público y la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad de Honduras (Maccih) investigaban al mismo expresidente, después que Rivera Maradiaga dijera que pago sobornos al mismo Porfirio Lobo y al General Julián Pacheco, actual Ministro de Seguridad.

Renovación aérea

La controversia principal del mencionado contrato, aparte del abismal compromiso financiero asumido por un país tan pobre como Honduras, se centra en la renovación de los aviones F5 de la FAH, y en menor grado los A-37B.  La renovación misma de estas máquinas debe tener el aval previo de EEUU.  Sin embargo, hoy se apuesta a que la estrecha relación entre el nuevo Secretario de Seguridad Nacional (Homeland Security) de los EEUU, John Kelly, y el ente militar hondureño en su lucha contra el narcotráfico, y la estrecha relación entre el nuevo Presidente Trump y el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, permitan dicha renovación. 

Los F5 no son adecuados para las misiones antinarcóticas, pero son excelentes medios de superioridad aérea, siendo los únicos cazas supersónicos operativos en Centro América. Los A-37B, por otro lado, son máquinas de ataque y de capacidades subsónicas, más apropiados para las misiones de interdicción acometidas contra el tráfico de drogas.  Sin embargo, un reporte de El Heraldo sugiere que los narcotraficantes le temen más a los A/T-27, ofreciendo hasta 65.000 dólares a los oficiales de la FAH para evitar que levanten vuelo en persecución de las narco-avionetas.  Sus motores turbohélice y configuración les permiten operar desde aeródromos aislados y remotos y su velocidad ofrece un mejor seguimiento a bajas alturas y bajas velocidades.  

El acuerdo Israel-honduras inicialmente se dijo incluiría la reparación de los Bell 412 y dos MD500, así como los A/T-27, lo que ya no hace.  Por otro lado, dudosa sería la nueva  inversión en los helicópteros; ya se invirtieron en exceso de $20 millones en su actualización y remodelación.  Nada quita que el trato incluya algunos Bell 212  excedentes del IDF remodelados y propiamente adecuados.  Unos 58 Bell 212 serían entregados a Israel a partir de 1975, seguidos dos años después por una primera orden de 32 Hughes 500, de los que algunos de sus excesos también podrían hacerse disponibles a Honduras.  Por otro lado, no está claro que pasará con los A/T-27 hondureños, pero se anota que  BSEL Shemesh Engine Ltd se capacita en la remozación de motores de todo tipo, a incluir los PT-6.

Otros contratos

En el 2011, la Administración Lobo contrató la adquisición de fusiles X95 MTAR para equipar  a los elementos de la Guardia de Honor Presidencial y unidades especializadas, como el Primer Batallón de Fuerzas Especiales, el Segundo Batallón de Infantería (Paracaidistas), y el 21º Batallón de Policía Militar. Ese año se encargaban los primeros lotes de fusiles Galil ACE para equipar unidades regulares del Ejército hondureño.  En  2013, los Galil ACE pasaron a manos de la nueva Policía Militar de Orden Público, y se encargaban nuevos MTAR para las unidades militares regulares.  

Todo esto es básicamente la culminación de una acertada relación militar entre Honduras e Israel que cumple  ya 30 años.  En la década de los 80, Honduras recibía de no menos de 12 morteros SOLTAM M66 de 160mm, un arma con capacidad de lanzar bombas HE de 38Kg (84lbs) hasta los 9.600 metros.  Llegaron junto a baterías TCM-20 bitubo de 20mm, de defensa aérea de corto alcance.  Se trataba básicamente una torreta semi-blindada, con un componente de mira y dos cañones de 20mm, montada sobre un chasis que funciona mediante energía eléctrica propia. Su sistema eléctrico recibe corriente de dos baterías de 12 voltios, que se cargan por un generador (unidad de potencia auxiliar). 

Aquellas baterías recibidas por Honduras del tipo remolcado podrían convertirse a configuración autopropulsada usando pickups M998, M1097 o M1152 o, mejor aún, un chasis RBY Mk1, con un tren motor actualizado del RAM, Deutz V6 de 132Cv.  Su blindaje consiste de planchas de acero de especificación militar MIL-A-46100 de 8mm de espesor, colocadas en ángulos sobre la cama, y un piso con de acero/carbón SAE-1020 de 10mm de espesor, también en ángulo para disipar explosiones y esquirlas.  Algunos RBY-Mk1 llegaron armados con la versión israelí del CSR M40A1, pudiendo acomodar hasta 16 proyectiles de 105mm en su interior, junto con metralletas Uzis y lanzacohetes CG M2 de 84mm.  Honduras adquirió también dos ARAVA 201 de transporte táctico (sobreviviendo uno), dos IAI de transporte VIP (un 1123 y luego un 1124 Westwind), y hasta 18 aviones de ataque supersónicos Super Mystere B2 (SMB2) (todo esto a retirados del servicio). 

Si sumamos los contratos militares realizados en los últimos diez años, la inversión hondureña en productos militares israelíes podría ser superior a los $500 millones. (Julio Montes, corresponsal de Grupo Edefa en Centro América)

Fotografías:

·Mortero SOLTAM M66 (Wikipedia)

·RBY-Mk1 TCM20 (IAI RAMTA)

·Elemento de la FAH con una UZI (presidencia de Honduras)

·Disparando un Carl Gustav M2 (presidencia de Honduras)

 


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