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Balance y desbalance en las fuerzas armadas salvadoreñas

El nuevo jefe del Estado Mayor General del Ejército de El Salvador es el general de Brigada Elmer Alonso Martínez Molina, pasando el coronel Edwin Ernesto Juárez Monterrosa  al frente del Comando de Doctrina y Educación Militar (CODEM). Además de proporcionar detalles de los ascensos, la FAES proporcionó detalles del nuevo PM-14.  Se trata de un buque donado por una organización sin ánimo de lucro, está dotado de un ecosonda, e instrumentos para detectar cardúmenes que beneficiará a la comunidad de pescadores, y también se utilizará con fines educativos para realizar investigaciones científicas.  El navío está valorado en 400.000 dólares y cuenta con diferentes equipos para realizar diversos trabajos de investigaciones, batimetría, y tareas de buceo.  Se especifica que la mayoría de las embarcaciones con las que cuenta la Naval son donaciones del gobierno de los Estados Unidos para ayudar al combate del narcotráfico.

La llegada del nuevo patrullero Marítimo Número 14 (PM-14) a El Salvador marcó historia al tener una mujer entre sus oficiales. Es la Primera Teniente de Corbeta Beatriz Núñez Álvarez, quien se convirtió en la primera mujer en participar en una travesía naval salvadoreña.  A la tripulación de ocho oficiales y técnicos de la Naval salvadoreña le correspondió viajar a Miami, Florida, a recibir el navío y ayudar en su travesía hasta la base de la Fuerza Naval en La Unión, un recorrido de 2.287 millas náuticas (equivalente a 4.276 kilómetros), que los llevó por Yucatán (México), Cuba, Honduras y Nicaragua, cruzando el Canal de Panamá, hasta llegar a su destino.  

Desbalance de la FAS
La Fuerza Aérea, por otro lado, se encuentra en situación crítica en cuanto al transporte táctico aéreo.  Esto se agudizó el 21 de diciembre, cuando el FAS801, uno de los dos ARAVA 202 que vuelan, sufrió un accidente al ir a despegar de la pista de la Primera Brigada de Aérea ubicada en Ilopango.  La máquina se salió de la pista de aterrizaje antes del despegue.  En el aparato se encontraba una tripulación de un capitán, un copiloto, y un técnico con 10 paracaidistas del Comando de Fuerzas Especiales a bordo para realizar un salto de paracaidismo como parte de la celebración de unas fiestas en esa cabecera departamental.  La máquina, afortunadamente, es reparable. 

El IAI-202 Arava
Desde el 2006 corrían rumores que la Fuerza Aérea Salvadoreña adquiriría al menos tres IAI-202 Arava, o sea la versión “mejorada” del IAI-201 Arava.  La FAS había adquirido cuatro IAI-201 en 1975, tres de ellos habían operado hasta 1998.  En esa fecha se vendieron para financiar cinco T-35B Pillan.  Efectivamente, a finales del 2008, llegaban tres IAI-202, que habían llevado las matriculas 205, 211 y 217 en la Fuerza Aérea Israelí.  Las ocho máquinas sobrevivientes habían sido retiradas del servicio en 2004, y permanecido básicamente tiradas a la intemperie todos esos años.  Antes de su entrega, los israelíes los restauraban, los tres llegarían volando y, una vez en el país, recibían las matriculas FAS801, FAS802 y FAS803.  Pero pronto surgió el problema de los repuestos. 

Si bien el 202 había sido diseñado como un adelanto del exitoso IAI-201, del que se construyeron 100, el modelo mejorado nunca encontró la misma popularidad del 201 y sólo se construyeron diez aparatos.  De estos, dos 202 fueron adquiridos por el Ejercito de Venezuela (EV8118 y EV8119), y al menos uno por Camerún.  La Fuerza Aérea Israelí en realidad se vio forzada a adquirir los restantes siete al no encontrarse compradores, y les asignaron operaciones especiales, debido a sus cualidades de aterrizaje y despegue corto.  El asunto es que en esa condición, sus prestaciones quedarían en secreto, y por lo tanto se desconoce su funcionamiento en condiciones de combate.  Así era como El Salvador adquiría los tres modelos, que habían sido, en la línea de producción, el número 104, el 107 y, el ultimo, 110.  Una cuarta maquina pasaba al museo del aire israelí, y los remanentes a la huesera.  Los componentes mecánicos en realidad no eran un problema, pues eran comerciales, pero sus repuestos estructurales y del fuselaje eran otra cosa.  Falta de visión logística dejo a la FAS con tres aparatos funcionales, pero nada de repuestos.  Pronto se puso en “canibalización” el 802 para suministrarle partes al 801 y al 803.  ¿Por qué no se adquirieron los otros tres fuselajes como repuestos?  Para rematar, uno de los dos sobrevivientes BT-67 sufriría un accidente con el tren de aterrizaje, quedando todo en un BT-67 funcional y los dos Arava. (Julio Montes, corresponsal de Grupo Edefa en Centro América)  

 


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