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La FAU no participa en la ronda negociatoria por el Yak 130. Los problemas de pagar a Rusia armamento con carne

(defensa.com) Voceros de la Fuerza Aérea Uruguaya explicaron que, además de haber dado ya a conocer a las autoridades nacionales cuales eran los modelos de aeronaves de combate pre calificados para poder substituir a los viejos A-37B, guardarán una prudente distancia de las actuales negociaciones de gobierno a gobierno entre Rusia y Uruguay.

Entre los candidatos más evaluados y elogiados por los pilotos uruguayos se contaba,  especialmente, el Yak-130, además del M-346, las versiones menos voladas y mejor mantenidas de F-5 existentes en el mercado y, ya más lejos,el L-15 chino (recientemente adquirido por Venezuela).

La FAU no estaría participando en la ronda negociatoria abierta con la visita a Uruguay del CEO de  Rosoboronexport, Anatoly Isaykin , "porque mayormente es una instancia política y nosotros, que ya expusimos nuestros puntos de vista, somos técnicos".

Además, dada la situación geopolítica rusa, no faltan ciertas dudas acerca de la futura  provisión efectiva  de sus turbinas  AI-222-25 (de las que existe aún un buen stock en Rusia), o de sus repuestos en el futuro, aunque existe la opción, por ahora experimental, del motor eslovaco PS- DV2SM o a la fabricación de partes en Rusia.

Panorama similar, aunque mucho menos entusiasta y sin una presentación formal aún, se puede vislumbrar en la Armada, a la cual le serían ofrecidas 3 OPV o corbetas, talvez, no está claro, entre la clase Saburov o la Steregushchy -proyecto 20380- propuestas que no son estrictamente OPV, ya que carecen de dispositivo de combate a la polución acuática ( de un coste considerable),  las cuales exceden los requerimientos iniciales uruguayos en la materia, especialmente en precios, operación y mantenimiento, significando, además, la incorporación posible de helicópteros rusos KA-27, que la Aviación Naval no estima cercano a sus alternativas.

Asimismo, una erogación de unos 155 millones de dólares por unidad es muy superior a las posibilidades de Uruguay en materia de defensa y la posibilidad de ser fabricadas localmente, aunque  muy interesante desde el punto de vista tecnológico, se enfrenta con los larguísimos plazos de fabricación registrados en los astilleros de la Armada en el caso reciente de remolcadores o barcazas, así como en contratar habitualmente obreros y especialistas civiles que pueden responder a un sindicalismo bastante radicalizado, que ya ha hecho deshechar inversiones en el área metalúrgica y similares.

La oferta rusa de pagar la mitad de las cifras negociadas con carne y el resto en dinero, si bien facilita la presentación de la operación a una opinión pública fuertemente influída culturalmente por  duros sectores anti militaristas, no entusiasma del todo al Ministerio de Economía y Finanzas, que ha aclarado internamente que- al contrario que en 1970, cuando se canjearon aeronaves Fairchild FH 227 por arroz- el Estado ya no posee los resortes ni el peso porcentual como para instrumentar con facilidad esa voluminosa (en términos locales)operación, cuyo caracter ambicioso, puede ser su mayor impedimento, al intentar cubrir casi todas las Fuerzas Armadas.

Además, se recuerda, cuando por errores técnicos de redacción en el pliego uruguayo, desentendimientos técnico-académicos internos dentro del Ejército en la época, burocracia y falta de audacia comercial local, Rusia perdió la oportunidad de vender, posiblemente, los competitivos lanzacohetes RPG-29/32 por una cifra muchísimo menor, que finalmente no fue respaldada, aunque la discreta licitación finalmente se limitó a intentar dirimir entre el tradicional RPG-7 y el Panzerfaust 3.

De todos modos, y también por una necesidad político-diplomática actual, Rusia estaría dispuesta a considerar el tema de la carne, aparente iniciativa del ministerio de Defensa uruguayo ante el resto del gobierno, como parte del pago.  También se recuerda que el gobierno ruso planteó sin tapujos en diciembre pasado a la presidente brasileña Dilma Roussef que, para  incrementar sus ventas de carnes congeladas, debía adquirir productos militares.

Sin embargo, el propio presidente uruguayo echó, parcialmente,  un balde de agua fría en algunas tratativas, que de querer llegar a algún resultado en lo militar deberían centrarse  y focalizarse, según todo indica, exclusivamente en los Yak 130, al afirmar, refiriéndose a la propuesta cárnica en general :  "No creo que podamos cerrar la negociación en las cifras que los rusos plantean. Sería concentrar demasiado en un mercado y la experiencia nos indica que nos conviene estar diversificados, aunque no podemos no atender a un mercado de esa naturaleza" (Javier Bonilla)


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