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EEUU y Filipinas firmarán un nuevo acuerdo de Defensa con la vista puesta en las ambiciones marítimas de Pekín

(defensa.com) Washington sigue reforzando a sus aliados en el este de Asia frente a las pretensiones chinas en el Pacífico. Un nuevo acuerdo de Defensa con Manila para los próximos diez años se firmará esta semana. A través de este pacto de seguridad que permite el regreso militar a Filipinas tras más de dos décadas de ausencia, EEUU podrá desplegar todo tipo de tropas, buques o aeronaves de combate en el archipiélago.

La alianza, que se ha negociado a lo largo de los últimos ocho meses, ha sido anunciada por representantes gubernamentales de ambos países y coincide con la llegada de Obama a Filipinas, última parada dentro de la gira que el presidente ha emprendido por Asia durante la pasada semana y donde ha visitado a sus aliados más importantes en la región: Japón, Corea del Sur y Malasia.

Fuentes citadas por la prensa norteamericana han explicado que, sin duda, se trataba del acuerdo de Defensa más importante que se había cerrado con este país en las últimas décadas. Además, Filipinas también recibirá financiación para modernizar y fortalecer a sus Fuerzas Armadas, aunque todavía se desconoce el número de efectivos estadounidenses que se incorporarán al archipiélago ni dónde estará la principal ubicación.

La presencia estadounidense en el país había sido un elemento de controversia dentro de la opinión pública, aunque el apoyo y el refuerzo que brindó Estados Unidos durante los momentos del Tifón Haiyan han consolidado más esta histórica alianza que abre la puerta de nuevo a una estrecha cooperación militar, pero de momento se desconoce si se volverá a la base naval Subic Bay, uno de los principales enclaves estadounidenses del Pacífico desde que el país se independizase de España en 1898.

Filipinas aprobó la retirada de tropas norteamericanas en 1992 después de que el Senado votase en contra de la renovación del contrato para mantener a los efectivos norteamericanos en su territorio, aunque hasta ahora se habían seguido manteniendo unas buenas relaciones entre las partes.

Tras suscribir este acuerdo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos maneja cerrar nuevos pactos con otros países del sudeste asiático, como Vietnam, Malasia o Taiwán, que también mantienen contenciosos marítimos y territoriales con Pekín. El relanzamiento de las relaciones bilaterales entre Washington y Manila se enmarca dentro de la nueva política exterior de la Casa Blanca conocida como “pivote asiático”, y por el que Estados Unidos ha reorientado gran parte de sus recursos en política exterior hacia esta región que se perfila como uno de los puntos más calientes del planeta durante el siglo XXI.

Al hilo de esta nueva política internacional, Washington quiere asegurar la protección de los intereses de su aliado frente a las ambiciones de Pekín, tanto en el mar de China Oriental como en el mar del Sur de China. Falta por ver la reacción de Pekín a esta nueva alianza. (J.Martínez)


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