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China inicia la construcción de su primera base naval militar en África

Miembros del Ejército Popular de Liberación han sido enviados a Yibuti, en el  Cuerno de África, para fundar la primera base militar de ultramar de China. El país es también un foco estratégico para otras naciones, como Estados Unidos, Japón, o Arabia Saudí, por su ubicación, clave en el comercio mundial energético. Próximo al  estrecho de Bab al-Mandeb, que comunica al Océano Indico con el Mar Rojo y el Canal de Suez, por esa ruta transitan barcos con 4 millones de barriles de petróleo al día y el 90% de las exportaciones de crudo a Japón y el 40% de las necesidades energéticas de Europa, como destaca el periodista y escritor chileno Pablo Jofré Leal.

La instalación de una base naval china en Obock, ciudad portuaria al norte de la capital de Yibuti,  es un proyecto en el que se viene trabajando desde el año 2015, explica Jofré Leal, cuando se firmó un acuerdo que permite a la fuerza naval china utilizar el puerto principal del pequeño país africano. “Todo ello en el marco del creciente intercambio comercial e inversiones chinas en el continente africano, que ya sitúa fondos por más de 200.000  millones de dólares y que no está dispuesto a que se pongan en peligro”, precisa.

Ello se une, según el analista chileno, a la alianza comercial tejida con Yibuti, para hacer de este país socio principal en materias de apoyo a obras de infraestructura multimillonarias: construcción de seis puertos, dos aeropuertos, un ferrocarril transoceánico y devenir así en un polo comercial del Este Africano. “Beijing quiere estar allí en ese momento como actor principal y lo está logrando, a punta de inversiones – cerca de 10.000  millones de dólares en el último lustro - y presencia militar, en una estrategia que ha puesto nervioso a Washington”, destaca.

“Yibuti ha devenido en un país apetecido por las grandes potencias mundiales y sobre todo con interés y oportunismo por la Casa al Saud, que aprovechando su cercanía y su política bélica en la zona, desea explotar la actual coyuntura,  para asentar su presencia tanto en las costas de Yemen como en Yibuti. Esto acarreará, tarde o temprano coletazos de implicancias mayúsculas,  por la importancia estratégica para el comercio y la seguridad internacional” explica Pablo Jofré Leal.

 “Ya no se trata sólo defender la libre navegación de piratas, sino del peligro que significan  regímenes decididos a implantar ideologías extremistas como el wahabismo y que han sido el sostén de grupos terroristas que operan a ambos lados del Golfo de Adén: Al Qaeda, Al Shabat, Boko Haram. Estados Unidos, a pesar de la alianza con Riad, Japón, Francia y sobre todo China, debe tomar buena nota que cuando Arabia saudí se hace presente con sus contingentes y madrazas, el arribo del terrorismo takfirí se concreta con destrucción y muerte. Y Yibutí puede ser el próximo paso hacia el Este y el centro africano de una expansión ideológica nefasta” concluye el analista chileno.


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