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“Triton”, el UAV de 40 metros de envergadura de Northrop Grumman, supera con éxito la primera fase de pruebas de vuelo. Podría ser entregado a la US Navy en 2017

(defensa.com) Northrop Grumman y la Marina de EEUU han completado satisfactoriamente las nueve primeras pruebas de vuelo del UAV MQ-4C “Triton”, la versión naval del “Global Hawk, lo que implica seguir con los tiempos previstos para que el primer sistema se entregue en 2017. Según ha explicado el fabricante norteamericano, este éxito representa la mitad de todo el proceso de puesta a punto de la aeronave, denominado “Envelope Expansion”, en el que se han probado sus capacidades en lo que se refiere a altitud, velocidad y pesos variados.

Esta fase de vuelo comenzó el 22 de mayo de 2013,  alcanzando el UAV una altura de 20.000 pies (6.000 metros) en un tiempo de vuelo de 80 minutos, con el control total  tanto de la Armada como de Northrop desde tierra. Desde entonces, la aeronave ha podido alcanzar alturas de hasta 50.000 pies (más de 15 kilómetros), llegando incluso a volar 9,4 horas en uno de los nueve ensayos que se han llevado a cabo en las instalaciones que posee la compañía en Palmdale, en el estado de California (EEUU). El director del programa “Triton”, Mike Mackey, ha especificado que terminar todo este proceso, que ahora mismo se encuentra en su ecuador, “permitirá que el equipo de pruebas se prepare para la instalación y pruebas adicionales de los sensores de vigilancia”.

Otra de las novedades a destacar de estos test es el éxito alcanzado en las pruebas conocidas como “dobletes”, en las que debe salir indemne y restablecerse de periodos de inestabilidad y turbulencias para recuperar la estabilidad inicial. "Triton", que es la versión naval del RQ-4C “Global Hawk”, posee una gran capacidad de adaptación a situaciones climáticas adversas, como turbulencias o tormentas.

Se espera que el segundo prototipo de este UAV, pueda comenzar a volar entre marzo y abril de este mismo año. Después de la primera entrega en 2017, las demás se irán realizando de manera paulatina hasta 2019, y se prevé que se convierta en un referente y elemento indispensable de la Fuerza de Reconocimiento y Patrulla Marítima de la Armada de Estados Unidos (enfocado sobre todo en el escenario de Asia-Pacífico), sirviendo de complemento al avión de patrulla marítima P-8 A Poseidon.

El programa BAMS UAS (sistema de vigilancia marítima de gran superficie), comenzó su polémica andadura en 2008 después de la adjudicación del concurso a Northrop, aunque la protesta de Lockheed Martin retrasó todo el proceso y hasta 2010 no se declaró ganador al Triton. El contrato (asciende a un total de 68 aeronaves) comprende, en primer lugar, la fabricación de las dos primeras unidades por un valor de 1.600 millones de dólares, por lo que todavía  falta por saber cuánto costarán exactamente las restantes.

Este UAS de gran tamaño (posee una envergadura de unos 40 metros), podría tener una autonomía de hasta 24 horas, y el objetivo es incrementar sustancialmente las capacidades de la Armada de EEUU en lo que a vigilancia aérea se refiere a través de sus prestaciones para misiones de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento).

Además, posee unos sensores que podrán rastrear movimientos en un radio de más de 3.700 kilómetros y un radar de barrido electrónico (AESA) junto con un sensor activo multifunción (MFAS), que es lo que le proporciona esa facultad de localización de objetivos en 360 grados.

 

 


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